ING llega a 100.000 clientes y 1.500 millones de euros en sus carteras naranja

El banco holandés fue el primero en apostar por la gestión pasiva en España

Una mujer camina delante de una oficina de ING, en Córdoba.
Una mujer camina delante de una oficina de ING, en Córdoba.

ING ha sido el banco pionero en España en apostar por los fondos de gestión pasiva. Hace 20 años lanzó fondos que replicaban la evolución del Ibex 35, el Eurostoxx 50 (de Bolsa europea) y el S&P 500 (de Bolsa estadounidense), con comisiones más bajas que los fondos convencionales. En 2019 quiso dar una vuelta de tuerca a esta oferta y puso en marcha los fondos Inversión Naranja + (ahora denominados Cartera Naranja) para dar una oferta más diversificada en gestión indexada. Ya tiene más de 100.000 clientes y 1.500 millones de euros invirtiendo con esta fórmula.

Las Carteras Naranja consisten en fondos de inversión que destinan a su vez en otros fondos, pero siempre indexados. Hay siete carteras para elegir, desde la más conservadora a la más arriesgada.

En la más prudente, el Fondo Cartera Naranja 10/90, el 90% de la inversión son fondos indexados de bonos (renta fija de gobiernos, deuda corporativa..). La mayoría de los productos subyacentes son de la gestora francesa Amundi, con quien ING mantiene un acuerdo, pero también tiene fondos indexados de BlackRock o Vanguard. Su rentabilidad media anual ha sido del 2,16% en los tres últimos ejercicios.

Por su parte, la cartera más agresiva, el Fondo Cartera Naranja 90/10, invierte un 90% en Bolsa (con posiciones en fondos indexados de Bolsa estadounidense, europea, japonesa, y también de compañías de pequeña capitalización), y el 10% restante en oro y liquidez. Su rendimiento medio anual ha sido del 11,7% en tres años.

La banca apuesta por esta fórmula

ING ya no está solo en su apuesta por la gestión indexada. Durante los últimos cinco años, muchos bancos españoles han ido lanzando modelos basados en la gestión pasiva con bajas comisiones. Banco Santander ha utilizado su filial online Openbank para apostar por este modelo de negocio, de la mano de la mayor gestora del mundo, BlackRock. CaixaBank, por su parte, lanzó hace tres años el proyecto Smart Money, que incluye varios tipos de carteras con fondos índice de bajo coste. También Bankinter cuenta con un proyecto similar llamado Popcoin. Además, esta es también la gran apuesta de Andbank España, a través de su filial Myinvestor. Por otra parte, hay varias agencias de valores muy especializadas en esta tipología de inversión, como Indexa o Finizens.

El éxito de este tipo de fondos pasivos es que no hay detrás un gestor que está eligiendo cada día qué acciones o qué bonos comprar y vender, por lo que los costes de administración son mucho más bajos. Esto permite cobrar al cliente una comisión del 0,99% anual, con todos los gastos incluidos.

Las tarifas aplicadas por ING son baratas comparadas con los fondos especializados en Bolsa, que pueden llegar a cobrar al año más del 2,5%. En cambio, en los fondos más conservadores el precio no es tan ajustado.


Nuevos inversores

De acuerdo con fuentes del banco, el 46% de los dueños de estas Carteras Naranja no había invertido antes. Ante los bajos tipos de interés, los tradicionales depósitos bancarios, con los que ING captó en su día millones de clientes, no ofrecen ahora nada de rentabilidad. Por eso la entidad se planteó hace cuatro años la necesidad de acompañar a sus clientes para que pasaran de ser simples ahorradores, a convertirse en inversores, dueños de fondos.

Además de los fondos Cartera Naranja, ING sigue ofreciendo a través de su web una veintena de fondos propios y de otras gestoras (Carmignac, Mutuactivos, Pimco, Fidelity, Nordea...) para aquellos clientes con mayores conocimientos financieros y que quieran hacer su propia selección de fondos. También dispone de cinco planes de pensiones.

Entre ambas tipologías de productos de inversión, el banco ya acumula algo más de 9.000 millones de activos bajo gestión.

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