Los retos presentes de los museos del futuro

Involucrar a la comunidad en la que se integran pasa por romper moldes y soltar responsabilidad

Dos visitantes observan la fachada del Centro Pompidou de París.
Dos visitantes observan la fachada del Centro Pompidou de París. GETTY IMAGES

Todo museo lleva el sello de su época. Con esta declaración de intenciones arrancó Celia Guilarte, jefa de relaciones institucionales del Museo del Prado, su intervención en el congreso Coordenadas culturales en la museología del presente, organizado por la pinacoteca. El Consejo Internacional de Museos define estas instituciones como “espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos”. Así pues, los museos del presente deben repensarse para hacer frente a los desafíos sociales, como las demandas de género y la sostenibilidad ambiental, entre otros.

“Estas instituciones se tienen que adaptar de manera natural al tiempo de sus visitantes. Deben acompañar a la sociedad porque, si no, quedarían desfasados y entraría en crisis la propia institución”, resumió la directora adjunta de administración del Prado, Marina Chinchilla. Pero no es solo una imposición, sino que los museos también pueden ser importantes aliados de estas transformaciones. “Tienen una estructura ya formada en todo el mundo, por lo que cuentan con una situación privilegiada para impulsar cambios y tejer redes”, consideró Modesta Di Paola, investigadora del proyecto I+D+i Atlas Museo.

Este cometido trasciende los límites físicos del espacio expositivo de sus salas para ocupar también entornos urbanos, sociales y humanos, con el objetivo de adoptar un rol más participativo en la comunidad en la que se integran. Un ejemplo de ello es el Centro Pompidou de París, que gracias a su biblioteca mantiene un espacio abierto a la ciudad y a sus visitantes. “El museo no puede ser solo para una parte de la sociedad, para la capitalista, sino que tiene una gran carga intelectual, imaginativa y creativa”, comentó Fabienne Brugère, profesora de Filosofía en la Université Paris 8.

Desde hace un tiempo, las pinacotecas deben atender también a su comunidad digital. Una tendencia que se ha intensificado durante la pandemia, como bien reflejó la investigadora de la Universidad Complutense Ariadna Ruiz Gómez durante su intervención. La experta comentó que las comunidades virtuales de los museos aumentaron un 15% durante los peores meses de la pandemia. Unas cifras que, aseguró, “se han mantenido más allá del periodo estricto de confinamiento”. También Javier Pantoja, jefe del área de desarrollo digital del Prado hizo referencia a este aspecto: “Hay un consumo tremendo de contenidos culturales. Los nuestros están en lucha con otras plataformas de contenidos que también se apoyan en la tecnología. Hay que tener en cuenta que el tiempo del que dispone el público es limitado, pero estamos en esa batalla”.

Involucrar más a la sociedad pasa también por romper moldes y ejecutar propuestas que resultan incómodas. En este sentido, Ute Marxreiter, curadora de educación en el Ethnologisches Museum y en el Museum für Asiatische Kunst de Berlín, comentó que algunos de sus visitantes más jóvenes se asombran cuando realizan juegos en el museo porque nunca hubieran pensado en divertirse en un entorno así. Pero, a su vez, los profesionales también se sorprendían cuando las nuevas generaciones respondían compartiendo en plataformas como TikTok estas experiencias. “Hay que aprender a soltar responsabilidad. Muchos comisarios no saben hacer esto porque piensan que el espacio y la colección es suya. Es un paso tremendo para ellos”, añadió.

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