Capital riesgo

Ferrovial negocia con Portobello retener una minoría en Servicios

El grupo baraja retener un 25% del capital

Ferrovial negocia con Portobello retener una minoría en Servicios

Ferrovial tratar de cerrarlos últimos flecos en una de sus desinversiones más intrincadas. La compañía, que negocia desde verano el traspaso de la parte que aún retiene de su negocio de servicios en España, no quiere desprenderse por completo de esta filial, según indican fuentes financieras a CincoDías. Y ultima con el fondo español un acuerdo por el que busca compartir la firma como socio minoritario, con en torno a un 25%.

Ferrovial se ha pensado dos veces la idea de desprenderse de todo su negocio de servicios. Tras varios meses en negociaciones en exclusiva con Portobello para traspasar su negocio de facility management (que incluye contratos en hospitales, puertos, car sharing, alquiler de bicicletas o la restauración en los trenes de Renfe), la compañía ha decidido que quiere mantenerse ligada a estos negocios y poder aprovecharse de una posible revalorización en el futuro, tras varios años bajo la batuta del capital riesgo.

La operación, que coordina Bank of America, valora la filial en unos 200 millones de euros. Ferrovial está dispuesto a retener un 25%.

Portobello, por su parte, exhibe su éxito en la gestión de compañías de este tipo. Es dueño de Grupo CTC, una compañía catalana especializada en la externalización de servicios y nacida de la fusión de Grupo Uno con CTC Externalización. También es propietario de Sidecu, el dueño de la firma de gimnasios Supera, un área donde la filial de Ferrovial también gestiona algunos centros. El fondo explota así las sinergias con algunas de sus compañías para dar un horizonte de crecimiento a la nueva empresa.

Historia del proceso

Ferrovial lanzó la venta de su división de Servicios en 2018. En un principio fue Goldman Sachs el encargado de pilotar el proceso, que tasaba la filial en unos 3.000 millones y englobaba diversos negocios no solo en España, sino también en Reino Unido, Australia, Polonia o EE UU. Tras un año de espera, la venta fracasó y la compañía que pilota Rafael del Pino solo consiguió desprenderse de sus negocios en Australia.

El grupo español de infraestructuras entonces decidió cambiar el paso. Despidió a Goldman Sachs y encomendó la operación a Morgan Stanley. Pero en este caso, decidió trocear la filial según su negocio y la geografía donde operaba. Así, antes de verano rubricó la venta de la parte española dedicada al tratamiento de residuos al grupo alemán Schwarz por 1.133 millones.

Los planes para el resto de la división son divergentes. En un principio, Ferrovial decidió dividir en seis la compañía y, además de acometer de manera separada la venta de sus negocios de medio ambiente y facility management en España, hacer lo propio con sus otras geografías. Pero con algunas diferencias.

Por el momento ya ha decidido retener las plantas de residuos en Reino Unido, si bien avanza para la venta del resto de negocios englobados bajo su filial en el país, Amey, una vez solventados los conflictos legales con el Ayuntamiento de Birmigham. Queda pendiente también el área de mantenimiento de infraestructuras en España, el negocio en Chile, en el que opera a través de la marca Berlia, y la actividad de servicios en EE UU.

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