Juego

Orenes prevé acabar 2021 en beneficios y recuperar ingresos pre Covid en 2023

El operador de juego perdió 23 millones en 2020 por la pandemia

Un salón de juego de Orenes en Madrid
Un salón de juego de Orenes en Madrid

Grupo Orenes, el operador de juego murciano, prevé recuperar este año la rentabilidad después de sufrir en 2020 los efectos de la pandemia. La compañía cerró el pasado ejercicio con una pérdida de 22,7 millones de euros, la primera desde 2009, después de reducir en un 33% su cifra de negocios. Si en 2019 marcó un récord de 577 millones, en 2020 retrocedió a 387, el nivel más bajo desde 2016, ya que su principal fuente de negocio está en sus 300 salas de juego, 22 bingos, 10 casinos y 600 salas de apuestas, que se mantuvieron cerrados o sufrieron restricciones durante varios meses del año.

La progresiva desaparición de las principales restricciones y el avance de la vacunación permite a la compañía ser optimista, pese a un primer trimestre en el que el negocio siguió sufriendo. Fuentes de la misma confirman que la expectativa es acabar el año en positivo, gracias a una recuperación de los ingresos que les colocará en niveles de 2018, en el escenario más optimista. Esto es, por encima de los 400 millones. La compañía ya ha recuperado a la práctica totalidad de la plantilla, más de 2.000 personas, que tuvo en ERTE.

La recuperación plena del negocio no se espera hasta 2023, aunque no descartan que sea en 2022 si la pandemia da una tregua definitiva. De acabar el actual ejercicio en números negros, sería el único de los grandes del sector en España en esa situación, dado que Codere y Cirsa parecen encaminados a cerrar el año en negativo. A favor de Orenes juega su limitada exposición en el exterior, con tres casinos en México. Tanto Codere como Cirsa han sufrido en sus mercados internacionales por los diferentes niveles de restricciones.

Eso sí, la compañía murciana también ha tenido que recurrir a financiación para asegurar su liquidez y reestructurar su deuda. Sus cuentas de 2020 muestran cómo en marzo amplió su financiación sindicada en 45 millones para “garantizar la estabilidad del grupo”. Su pool de bancos, liderados por BBVA, le ha concedido cerca de 300 millones en los cuatro años anteriores a la pandemia para financiar su plan de expansión, en el que ha invertido 400 millones en nuevas aperturas y en el desarrollo de una plataforma tecnológica propia.

Precisamente, la digitalización jugará un papel preponderante en el nuevo plan de negocio, que como se confirma desde la compañía, ya está en fase de preparación y con el que pretende dar otro salto. Con el anterior, su facturación creció un 75% entre 2016 y 2019. El online también será clave, tras representar en 2020 el 25% de la facturación y convertirse en la primera fuente de ingresos del grupo.

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