Las fábricas trasladan la presión de energía y materias primas y elevan precios un 10% en 2021

La electricidad sube un 28% en el acumulado del año hasta julio

Los precios industriales, incluida energía, suben un 13,5%

Precios industriales pulsa en la foto

La subida de los precios de la energía, junto al encarecimiento de las materias primas, comienza a notarse en el sector productivo e industrial español. Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la industria manufacturera infló sus precios casi un 10% en el acumulado de todo el año hasta el mes de julio, impactando de lleno en la inflación industrial total.

Así, los precios industriales subieron un 1,7% en julio en relación al mes anterior y aumentaron un 15,3% en tasa interanual, solo una décima por debajo de la registrada en junio. En el acumulado de lo que va de ejercicio, según Estadística, el alza fue del 13,5%. Con estas cifras, el índice de precios industriales (IPRI) encadena siete meses consecutivos de aumentos interanuales y la inflación industrial suma ya tres meses por encima del 15%.

El precio de la energía, según confirmó ayer el propio INE, es el principal responsable de que la inflación industrial esté tan alta. En el mes de julio, este componente subió un 33,5% en relación al mismo periodo de 2020, un alza que aunque está dos puntos por debajo de la registrada en junio, sigue siendo inusualmente alta. La variación mensual, por su parte, fue del 4,1%, mientras que la acumulada a lo largo del año escaló hasta casi el 28%.

La industria manufacturera, con una subida acumulada del 9,9%, parece seguir la estela de los precios energéticos, aunque algo por debajo. En tasa mensual, su avance fue del 1%, y en el interanual, del 11,4%.

Las cifras relativas a la energía y a las materias primas cobran mayor dimensión si se comparan con el resto de componentes que dan forma al índice total de la industria, que mide a su vez la evolución de los precios de los productos industriales fabricados y vendidos en el mercado interior en la primera etapa de su comercialización, es decir, desde el lado de la oferta.

Así, por ejemplo, las variaciones acumuladas en lo que va de año llegan a un tímido 0,7% en el componente de las industrias extractivas. Los precios del suministro de aguas, por su parte, se han abaratado un 0,1%. En las variaciones mensuales se repite la misma tendencia, con abaratamientos del 0,3% en las industrias extractivas y del 0,1% en el suministro de agua.

Para el director general de la Asociación de Empresas con gran consumo de energía (AEGE), Fernando Soto, el vínculo entre el alza de precios de la energía y la inflación general del sector industrial es “obvia”, si bien no es la única razón a tener en cuenta. “Las subidas del precio energético se trasladan sin ninguna duda al coste final, aunque también hay que tener presentes otros factores como los problemas de suministros en algunos sectores, como el de la automoción, que también encarecen los productos”.

Para Soto, el principal problema que arrastra la industria española a cuenta de las alzas del precio de la energía es la falta de competitividad, principalmente al ponerse en perspectiva con otros mercados vecinos como Francia o Alemania. Según datos del barómetro energético que realiza periódicamente AEGE, adelantados a este diario, se estima que el precio final medio para España a lo largo de 2021 sea de 94,3 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 60,5 euros por MWh de Alemania y los 41 euros de Francia. Esto, indirectamente, “seguiría afectando de lleno a la inflación industrial”.

La situación, con todo, dista mucho de ser idílica en otros mercados. Según el índice de confianza empresarial alemán, publicado ayer, la confianza bajó en agosto por segundo mes consecutivo porque los cuellos de botella en algunos productos para el sector manufacturero y el aumento de los contagios presionan a la economía. En concreto, cayó en agosto hasta 99,4 puntos, desde los 100,7 puntos revisados de julio.

Contribución

Otra forma de cuantificar el impacto de los precios energéticos en la inflación total industrial es obtener la contribución de cada componente al encarecimiento final. En lo que va de año, según el INE, la energía suma 8,9 puntos a la inflación industrial, más del doble de los 3,4 de los bienes de equipo y muy por encima del resto de componentes, que oscilan entre los 0,2 y los 0,8 puntos.

Otros componentes

La tasa de variación anual del índice general industrial sin contar la energía aumentó cuatro décimas en julio, hasta el 7,9%, situándose casi siete puntos por debajo de la del IPRI general. Se trata, según el INE, de la tasa más alta desde abril de 1995. Los bienes de consumo no duradero, con una tasa del 3,9%, se situaron cuatro décimas por debajo de la de junio. Este comportamiento responde a las bajadas de los precios del procesado y conservación de carne y elaboración de productos cárnicos y de la fabricación de aceites y grasas vegetales y animales, frente al aumento registrado en 2020.

Por el contrario, según los datos de Estadística, han presionado al alza los precios de los bienes intermedios, que en julio se encarecieron un 14,9% interanual, más de un punto por encima de la subida del mes anterior. En este caso destaca el incremento de los precios de la fabricación de productos básicos de hierro, acero y ferroaleaciones, que en julio del año pasado descendían.

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