Continuidad o exclusión

Luces y sombras de las filiales que salen a Bolsa

Dominion sube un 63,7% desde su estreno. Iberdrola Renovables se despidió con una caída del 66% tras cuatro años

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El apetito de los inversores por el riesgo se ha convertido en el principal catalizador para las salidas a Bolsa. Después de un 2020 aciago en el mercado español –el de Soltec fue el único estreno–, este año las salidas a Bolsa van cogiendo cierto impulso. Aunque varias empresas han abortado sus planes, Línea Directa protagonizó en abril el mejor estreno en tres años. Ahora las miradas están puestas en Acciona Energía que debutará el 1 de julio en la que es ya la mayor OPV desde la de Aena en 2015.

Además de devolver el brillo perdido a la Bolsa, los estrenos de la aseguradora y de la empresa de energías limpias traen a primera línea una de las tendencias del mercado español en los últimos 30 años: las salidas al mercado de las filiales de empresas ya cotizadas. Junto al de Línea Directa, en los últimos cinco años Dominion, filial de CIE Automotive, y Prosegur Cash, escisión del grupo de seguridad del mismo nombre, son los casos más recientes. Pero el mercado español está repleto de ejemplos, algunos de los cuales ya no cotizan tras ser absorbidos por la matriz.

Dentro de estos últimos Iberdrola Renovables, filial de la empresa que preside Ignacio Sánchez Galán, es el caso más reciente. La firma de energías limpias salió a Bolsa el 13 de diciembre de 2007 a un precio de 5,30 euros por acción. Su aventura en el mercado duró poco. El último día de cotización fue el 8 de julio de 2011, sesión en la que las acciones cerraron a 1,79 euros. En apenas cuatro años la compañía se dejó en Bolsa un 66%. Iberdrola compró la filial a 2,978 euros por título.

Terra, Telefónica Móviles y Páginas Amarillas, las tres filiales de la teleco española engrosan la lista de empresas absorbidas por su matriz. El estallido de la burbuja de las puntocom propició su exclusión del mercado. En los tres casos la vida en Bolsa de estas compañías se limitó a un máximo de ocho años, un tiempo suficiente para acumular grandes triunfos, así como fracasos. El mejor ejemplo fue Terra, que en su primer año de vida en Bolsa se anotó un 13,6%. Tras este éxito la crisis tecnológica que vivió la Bolsa aceleró su debacle. El último día de negociación sus títulos cerraron a 3,04 euros, lejos de los 11,81 fijados para su estreno en Bolsa en noviembre de 1999. Más plano fue el comportamiento de Telefónica Móviles: desde su debut en noviembre del año 2000 hasta su exclusión en julio de 2006 tras el canje ofrecido por Telefónica (cuatro acciones de la matriz por cinco de la filial), las caídas se limitaron al 3%.

Completa la lista de filiales integradas en su matriz Cintra. La firma de concesiones del grupo que preside Rafael del Pino se fusionó con su matriz Ferrovial en diciembre de 2009, apenas cinco años después de su estreno en Bolsa a un precio de 8,24 euros por acción.

Pero no todas las filiales que han salido a Bolsa han sido excluidas. En la actualidad, además de Línea Directa, el gran estreno en lo que va de año, existen ejemplos que ilustran muy bien que tanto matrices como filiales pueden convivir en perfecta armonía y recibir el beneplácito del mercado. Desde su puesta de largo en el parqué la aseguradora de Bankinter se anota un 31,5%. Solo el día de su estreno se anotó un 23%. Este buen comportamiento contrasta con la caída del 6,3% que registra Bankinter en los dos últimos meses. Por su parte, Dominion se revaloriza un 63,7% desde su debut en abril de 2016 mientras Prosegur Cash retrocede un 58,2% desde marzo de 2017.

Alfonso de Gregorio, director de renta variable de Trea AM, explica que la continuidad en Bolsa de las filiales depende de varios factores. Además del clima de mercado, el gestor destaca que si los negocios son bastante diferentes tienden a funcionar mejor y su supervivencia está garantizada. Junto a ello el experto considera clave que la matriz no facture de la filial, así como la solvencia del equipo gestor.

En la misma línea se mueve Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, que considera que a la hora de invertir en una compañía que sale al mercado son determinantes sus resultados. En el caso de las absorciones de Telefónica Móviles e Iberdrola Renovables el experto cree que fueron movimientos “oportunistas”, en un intento de que la suma de las partes aumentara el valor del grupo en el mercado. “Ambas compañías sí que generaban importantes sinergias con el negocio base de los dos grupos y en ambos casos representaban el principal vector de crecimiento futuro de los grupos. Con el paso del tiempo, las compañías fueron sacadas de Bolsa por la matriz”, explica Figares

Con independencia de si una filial continúa cotizando en Bolsa o es excluida Natalia Aguirre, directora de estrategia de Renta 4, señala que los debuts en el mercado de estas cotizadas sirve no solo para captar recursos sino para poner en valor los negocios, especialmente si como señala De Gregorio el negocio de filial y matriz son muy distintos, Aguirre destaca que con estas operaciones se dota de mayor visibilidad al negocio de la filial y permite a los inversores disponer de mayor información. "En muchos casos lo que buscan las empresas es poner en valor sus participaciones en estas filiales, manteniendo el control de gestión de las mismas", añade Figares.

Los expertos coinciden al señalar que el éxito o no de estas operaciones lo determina en muchos casos la coyuntura del mercado y el apetito que existe por el sector en el que opera la compañía. Pero no solo esto es determinante. "Además de contar una historia interesante, el precio juega un papel fundamental.", subraya Aguirre.

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