La mutua de empleados del Banco de España pierde al 85% de sus cotizantes

La firma acumula patrimonio por valor de 2.479 millones de euros

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La Mutualidad de Empleados del Banco de España es una aseguradora creada hace 169 años y que tiene por finalidad ofrecer a los trabajadores del organismo supervisor pensiones de jubilación, de incapacidad, de orfandad y de fallecimiento. Aunque la entidad tiene un considerable tamaño, con unos activos valorados en 2.479 millones de euros, cada vez tiene menos socios activos y más socios jubilados. En concreto, en los últimos cinco años la mutualidad ha visto reducirse en un 85% el número de cotizantes, al pasar de 277 en 2015 a solo 38 al cierre del año pasado.

Las mutualidades de previsión social son el antecedente de las actuales aseguradoras y de los planes de pensiones. En el siglo XIX, cuando no había aún ningún tipo de sistema de seguridad social, diferentes gremios y colectivos empezaron a unirse para cubrir mutualmente el riesgo económico que podía suponer sufrir un accidente o fallecer prematuramente.

La Mutualidad de Empleados del Banco de España se creó 1852 y tenía carácter obligatorio para toda la plantilla del supervisor. Desde 1986 las aportaciones a la mutualidad ya no tienen un carácter sustitutivo a la Seguridad Social. Poco a poco se ha convertido en un seguro complementario con el que ahorrar para completar la pensión pública de jubilación y cubrir algunos riesgos.

En la actualidad, el Banco de España tiene una plantilla de algo más de 3.300 trabajadores, pero tan solo 44 son socios de la mutualidad (y, de ellos, solo hace aportaciones 38). En cambio, el grueso de los 1.864 socios es personal jubilado de la institución. Además, la aseguradora también paga prestaciones a 835 viudas y viudos de socios y a 601 hijos beneficiarios de una pensión de orfandad. El número de socios se ha reducido en 314 personas en los últimos cinco años.

La estructura de personal de la mutua es muy liviana, con tan solo 11 empleados y un gasto de personal de 375.811 euros, de acuerdo a su último informe financiero, correspondiente a 2020.

La forma de invertir las provisiones matemáticas de sus socios y beneficiarios es muy conservadora, manteniendo el 95,3% en bonos, efectivo y otros activos líquidos, y solo el 4,73% en Bolsa. Ahora, con las prolongadas políticas de bajos tipos de interés, los rendimientos que puede lograr para los socios son cada vez más escasos. El año pasado, las nuevas aportaciones no llegaron ni a 300.000 euros.

La mutualidad sigue funcionando con la inercia de la enorme cantidad de recursos que gestiona pero, de acuerdo con fuentes del sector, la entidad estaría planteándose un cambio jurídico para que los activos sean gestionados por una aseguradora convencional. Desde el mutualidad desmienten este extremo.

De las provisiones matemáticas acumuladas para cubrir el riesgo de fallecimiento, la gran mayoría corresponde a los socios jubilados. En concreto, son 1.124 millones de euros, lo que representa 620.000 euros por cada jubilado. En el caso de los socios cotizantes acumulan 44 millones de euros, por lo que tendrían más de un millón de euros para cada uno, a cobrar en forma de renta en el momento de la jubilación.

El presidente de la mutualidad es Mariano José Herrera García-Canturri, ex director general de supervisión del Banco de España.

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