Automoción

Rolls-Royce retrasa la puja por ITP a la espera de una solución española

KKR, Bain, Cinven, Plantinum y Towerbrook presentan sus pujas

Rolls-Royce retrasa la puja por ITP a la espera de una solución española

La tortuosa venta de ITP encara su fase final. Rolls-Royce, asesorado por Goldman Sachs, ha decidido retrasar una semana le plazo para que los interesados remitan sus ofertas finales y vinculantes por el fabricante español de motores para la aviación militar y comercial. La razón es aguardar a que otros grupos españoles se decidan y presenten su puja con todos los ojos mirando a Indra tras el relevo de su presidente ejecutivo, Fernando Abril-Martorell.

Tras casi un año de proceso, Rolls-Royce contaba con tener en la última semana de mayo con las ofertas finales por ITP y tomar la decisión de quien es el ganador. Sería el proceder normal en un proceso de venta habitual. Pero poco ha sido habitual en la venta de ITP. Así, el grupo inglés ha decidido esperar hasta el próximo lunes, 7 de junio, para obtener todas estas ofertas vinculantes.

Por el momento, el capital riesgo mantiene su interés. Rolls-Royce cuenta con ofertas de Bain, KKR, Towerbrook y Cinven, que aparecen como los mejor colocados para alzarse como ganadores. Platinum, que se mantiene en el proceso, se queda algo descolgado y está actualmente centrado en cerrar la compra de Urbaser. Las pujas de todos ellos rondan los 1.300 y 1.500 millones.

El problema con todos estos posibles compradores es que pueden no contar con el beneplácito del Gobierno. Desde marzo del año pasado, el consejo de ministros puede vetar cualquier compra de una empresa española enclavada en un sector considerado como estratégico por un inversor estratégico. Además, los contratos de defensa de ITP le dan un mayor poder de veto al Estado español. Por ejemplo, en 2017, cuando Rolls-Royce acordó la compra del grupo a Sener por 700 millones, el Gobierno obligó mantener las capacidades tecnológicas e industriales en España, que la mitad del Consejo de Administración sea español –entre ellos el presidente y el consejero delegado–, mantener la sede en España y que en el consejo haya un representante del Ministerio de Defensa.

Por ello, Goldman Sachs quiere dejar la puerta abierta a que en el último momento aparezca una oferta formada por uno o varios grupos industriales españoles que blinden la españolidad de ITP. Aciturri ya se mostró partidario de sondear una alianza con uno de los fondos involucrados y CAF ha estudiado también entrar en el proceso. El primer accionista de Aernnova, Towerbrook, también está en la puja. Pero todos los ojos se vuelven ahora sobre Indra.

El Gobierno –que controla un 18,75% a través de la SEPI– impuso la semana pasada un cambio en la presidencia de la tecnológica. Forzó la destitución del presidente, Fernando Abril Martorell, y nombró en su lugar a Marc Murta, que finalmente será presidente no ejecutivo. Las funciones ejecutivas recaerán sobre Cristina Ruiz, consejera delegada, e Ignacio Mataix, director general del área de defensa. Este último fue precisamente director general de ITP durante más de una década. Un portavoz de la compañía indica que “Indra no está en el proceso”.

En el trasfondo de este ruido de sables interno resuena la intención del Gobierno de crear un líder nacional industrial, en línea con sus propósito por reindustrializar el tejido productivo español. Ya en 2019 Indra trató de comprar ITP, unas negociaciones que no llegaron a buen puerto por divergencias en cuento al precio. La idea entonces era separar el negocio de consultoría del de defensa, cuya joya sería la compañía vasca.

A la espera de que se resuelva el ruido interno en Indra o que el resto de grupos españoles dé el paso. Goldman Sachs ha postergado el plazo para presentar ofertas vinculantes desde la última semana de mayo hasta el próximo lunes, 7 de junio.

La otra alternativa es que el proceso de venta se cierre sin cambios de última hora. Y Rolls-Royce –que se ha visto obligada a lanzar esta venta en medio de un proceso para captar 2.300 millones en desinversiones– elija la oferta del fondo de inversión que más pague por el activo. Y que luego, sea Indra u otro grupo español el que se sume a la oferta a través de un consorcio.

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