El deporte se reinventa dentro (y fuera) del gimnasio

La población que entrena online ha pasado del 5% al 30% tras de la pandemia

El deporte se reinventa dentro (y fuera) del gimnasio

El fitness se recupera poco a poco de la pandemia. Marzo, abril y mayo han mostrado por primera vez signos de recuperación, con crecimientos que sitúan las altas de clientes en cifras cercanas a las de 2019. Aun así, el coronavirus ha causado grandes estragos en el sector. Antes de la crisis sanitaria, había más de cinco millones de usuarios de gimnasios en España. Ahora, son solo tres millones y medio.

Muchos centros deportivos, sobre todo los más pequeños, se han visto obligados a cerrar sus negocios. Para otras empresas relacionadas con el sector, sin embargo, la pandemia ha supuesto una oportunidad de crecimiento. Es el caso de la compañía de software para gestión de gimnasios Trainingym, que ha conseguido captar 3.000 nuevos clientes y crecer un 20% en el último año en términos de facturación, con cerca de dos millones de euros. El secreto, según su director ejecutivo, Rafa Martos, ha sido la “valentía de asumir que era un momento en el que, en vez de acobardarse y reducir gastos, había que verlo como una oportunidad para acelerar el proceso de transformación digital de los gimnasios”.

El cierre obligatorio de los gimnasios durante meses, ha causado que solo los que han sido capaces de digitalizarse de manera eficiente sobrevivan. Y este hábito de entrenamiento online ha llegado para quedarse, ya que mientras que antes de la pandemia solo un 5% de la población española realizaba actividad física de manera virtual, ahora lo hace el 30%. “El mundo físico va a seguir funcionando pero por un tema muy relacionado con la comunidad, con el trato humano, con el aspecto más social”, augura Martos.

En ese sentido, los segmentos de tipo boutique, con un servicio mucho más personalizado que los centros tradicionales, se han erigido como la opción más fuerte. De hecho, seis de las ocho aperturas registradas en abril pertenecen a este segmento, que se ha convertido en uno de los principales clientes de la empresa distribuidora de máquinas de gimnasio Fit4Life. El director general, César Valcárcel, asegura que “este tipo de centros ha resistido mejor a la pandemia y se está recuperando antes”. Se debe, dice, a que estos gimnasios concentran grupos de clientes mucho más reducidos y controlados.

Entre los distintos entrenamientos que ofertan los centros boutique, Valcárcel destaca un ciclismo indoor con “un componente lúdico y social predominante”, donde el factor de entrenamiento es secundario. “Son clases donde se busca diversión, es casi como una discoteca con bicis”, comenta. El otro gran favorito, es el llamado boot camp, una combinación de cinta de correr y entrenamiento de fuerza impartido también en salas donde se juega con la música y las luces.

Oportunidad histórica

César Navarro, director de operaciones de AEFA Les Mills, el principal proveedor de programas de actividades de fitness en grupo en el mundo, cree que “los usuarios volverán 100% al gimnasio, ya que les aporta elementos como la motivación y el factor social, pero también querrán disfrutar de una mayor flexibilidad a la hora de entrenar”. En su caso, durante la pandemia ofrecieron a los clubs acceso gratuito de tres meses a su app Les Mills On Demand, algo que les ha permitido generar muchas oportunidades de negocio posteriormente. El reto ahora consiste, según Navarro, en adaptar su oferta de servicios, tanto presenciales como online, y ofrecerlos de manera omnicanal a sus socios.

Lejos de mostrarse pesimistas, los tres empresarios coinciden en que el sector del fitness y, sobre todo el de la salud, se encuentran en un auge histórico que hay que aprovechar. “Abrir gimnasios sigue siendo una buena oportunidad de inversión, pero han de tener en cuenta las nuevas necesidades de los usuarios, lo que significa que la tecnología y la digitalización han de formar parte integral de su ADN”, explica Navarro.

Para Martos, el cambio más importante es que todo el sector ha trabajado para pasar de vender una pérdida de peso a vender salud. “La sociedad ha sido más consciente que nunca de que la actividad física y dedicar tiempo a cuidarse es mucho más importante de lo que teníamos asimilado antes de la pandemia y el sector tiene la oportunidad de su vida para posicionarse como salud dejando atrás la parte estética”, reconoce.

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