Las ‘celebrities’ también sueñan con cotizar en Bolsa

La actriz Jessica Alba, con su marca de pañales, o la modelo Chiara Ferragni, con su firma de moda, desean debutar en el parqué bursátil

Kylie Jenner, Miranda Kerr, Chiara Ferragni y Jessica Alba.
Kylie Jenner, Miranda Kerr, Chiara Ferragni y Jessica Alba.

De la alfombra roja al mundo de los negocios, previo paso por las redes sociales donde les acompañan una cohorte millonaria de seguidores. A Kylie Jenner, la hermana menor de las archifamosas Kardashian, de tan solo 23 años, la siguen en Instagram 227 millones de seguidores, y a pesar de haber sido expulsada, por inflar sus ganancias, del exclusivo club de los multimillonarios más jóvenes del mundo por la revista Forbes, dispone de una fortuna de 700 millones de dólares. La empresaria tiene dos firmas: Kylie Cosmetics, a la que siguen 25,2 millones de personas, y Kylie Skin, con cinco millones de fans.

La actriz estadounidense Jessica Alba, además de tener 18,9 millones de fieles en la citada red social, acaba de anunciar, recién cumplidos los 40, su deseo de sacar a Bolsa The Honest, la empresa de pañales y de productos infantiles que creó en 2012, y con la que pretende lograr una valoración de 1.500 millones de dólares, cotizar en el Nasdaq bajo la etiqueta de HNST, con un precio de entre 14 y 17 dólares la acción, y levantar entre 361 y 439 millones de dólares. No es la única que sueña con brillar en el parqué bursátil.

La modelo e influencer italiana Chiara Ferragni, de 33 años y 23,3 millones de fans, también tiene intención de empezar a cotizar con la empresa que creó hace una década alrededor de su imagen, y con la que factura unos 20 millones de euros, en los que se incluyen los ingresos de su marca de moda, de Sisterhood, que gestiona sus campañas de marketing, de la empresa de moda Serendipity y de The Blonde Salad, su blog personal que cuenta con unas 110.000 mil visitas por día.

El mismo camino sigue la modelo Miranda Kerr, de 38 años, fundadora de la marca de cosmética Kora Organics. Pionera en generar interés por una firma de belleza limpia, la firma crece a un ritmo desde su fundación en 2009 del 75% anual en Estados Unidos, donde cuenta con 30 empleados a los que se suman otros 30 profesionales que trabajan en Australia, su país de origen, además de haberse expandido a una treintena de países, como el Reino Unido, Alemania, España, Italia, Singapur y Hong Kong. La que fuera ángel de Victoria’s Secret tiene 12,4 millones de admiradores en Instagram.

Todas ellas son ejemplo de profesionales que han sabido manejar y gestionar su marca personal, conectando con seguidores que se sienten identificados con el perfil del personaje y con lo que ofrece. Y en todo esto desempeñan un papel determinante las redes sociales, fenómeno que aprovechan las marcas para intentar conectar con el público que las sigue a través de este canal de comunicación. “Las marcas utilizan a gente famosa para acercarse al consumidor final a través de sus seguidores. Se empezó con los deportistas, y ahora se hace con las celebrities, pero son ellas las que a la vista del tirón que generan en cuanto a las ventas de las marcas a las que representan, las que deciden crear sus propias firmas”, explica María Gómez, experta en comunicación y marketing digital y profesora de Esic.

Y añade que una vez abierta la ventana de la popularidad a través de las redes sociales, y la persona se da a conocer y sabe que rentabiliza sus apariciones en este canal, es cuando decide tener su propia marca. “Es el último punto de rentabilización del personal branding, y lo más importante es que tienen fondo de comercio, tienen ingresos latentes y saben que pueden convencer al mercado bursátil ya que generan dinero”. Un fenómeno que asegura va a más.

Son marcas que nacen con los clientes puestos, reflexiona Quico Vidal, fundador y director de la consultora Nadie. “Una startup o una empresa que comienza tiene que conseguir tráfico, y aquí ya lo tienen porque son proyectos que trabajan con una lectura de la sociedad y de la generación a la que pertenecen, y tienen un nivel de empatía que otras empresas no tienen. Son más creíbles porque forman parte de esa contemporaneidad y tienen una dimensión y alcance de las plataformas en las que están presentes”.

Pero no todas las celebridades tienen éxito, apunta Vidal, “pocas han sido capaces de monetizarlo, y son aquellas que han conseguido una gestión profesional de lo suyo en el entorno digital. Son aquellas que reúnen factores, que por ellos mismos son capaces de generar una empresa que produce, comercializa y marquetiza de manera inaudita, porque tienen una audiencia asentada”. Y una vez alcanzado el éxito, la salida a Bolsa es el camino natural, sobre todo en EEUU, una sociedad abierta a nuevos jugadores”.

Normas
Entra en El País para participar