Consejero delegado de Strohm Teka

Andrés Castejón: “Cada 15 años hay que reformar el baño”

Con 500 empleados, prevé facturar 100 millones en 2025

Andrés Castejón, consejero delegado de Strohm Teka.
Andrés Castejón, consejero delegado de Strohm Teka.

Con más de 11 años de trayectoria profesional como directivo en el mundo del baño, Andrés Castejón (Zaragoza, 1973) ha sido director general para el sur de Europa de Kohler. En 2016 se incorporó a Teka Group como director general de Teka Sanitary Systems, siendo nombrado en 2018 vicepresidente de las categorías de grifos y baños. Desde enero de 2020 es el consejero delegado de Strohm Teka, la nueva división de baño del grupo Heritage B, con sede en Madrid y oficinas en Mallorca.

¿Cómo se pone en marcha una nueva línea de negocio dentro de una compañía?

En este caso el reto era muy bonito porque Teka, que era conocido por sus cocinas, también tenía una línea de baño. Y se decidió separar ambas líneas, con el fin de impulsar la de baño, que era una parte de la compañía menos desconocida. Strohm nos permite posicionar un producto en cuanto a precio y calidad, entendiendo qué oportunidades de mercado hay para llegar al consumidor final. Además, es importante hacer una oferta diferente, y en este sentido lo que hemos hecho ha sido humanizar una marca.

¿Esto qué significa?

La tecnología no es el fin, es un medio. Nuestros productos aportan soluciones para el cuidado de la salud. Esto significa que facilitamos productos que se necesitan en cualquier momento. El ciclo vital exige reformar el baño cada 15 años. El ser humano tiene diferentes necesidades a lo largo de su vida, y pretendemos acompañarle en todo el proceso. No somos una marca de aplicaciones tecnológicas, de esas que hacen que se encienda la bañera cuando se entra por el garaje. Utilizamos la tecnología para el cuidado de las personas porque el día empieza y acaba en el cuarto de baño, por lo que, cuando entramos, debemos disfrutarlo. Es un espacio en el que se viven momentos únicos, y por ello somos muy recelosos de los productos que hacemos. Debe ser un lugar en el que cada persona pueda desconectar mientras se ducha, ya que es allí donde empiezan los primeros pensamientos del día. Y es una de las estancias que más se está transformando.

¿Cómo les está afectando la pandemia?

En la posprimera ola del Covid hubo un boom por las reformas del hogar, debido a que la gente cambió la forma de socializar. Antes se socializaba en restaurantes o en la calle, y esto ha pasado a las viviendas, por lo que la gente ha mejorado la confortabilidad de todas las estancias. Eso nos ha beneficiado porque hemos crecido. Es uno de los sectores más fortalecidos, y el canal online ha sido el gran vencedor, aunque el término no me gusta dado el contexto en el que estamos. También hemos notado un auge de los grifos con sensor para evitar el contacto, ya que es un producto que reduce la propagación de bacterias. La reforma del hogar es algo que ha venido para quedarse.

¿Cuánto facturan al año?

Nuestra facturación en 2019 fue de 15 millones de euros; en 2020 tuvimos un crecimiento de alrededor de un 30%, por lo que los ingresos fueron de 20 millones. El objetivo es llegar en 2025 a una cifra a nivel mundial de 100 millones de euros. La previsión de crecimiento para este año es de un 18%. Tenemos fábrica en Hungría y en China. Y nuestro objetivo es invertir en marca, aprovechando productos y las redes sociales. También apostamos por el talento.

¿Qué medidas tienen en este sentido?

Una empresa está compuesta por el equipo y el producto. En el showroom que tenemos en la Torre Kio están representados nuestros valores de marca. Y en cuanto al equipo, nos gusta crearlo, identificar el talento, mimarlo y pulirlo. En este momento tenemos que cuidar a todos, empatizar con las personas, aportarles todas las herramientas y, sobre todo, preocuparse por ellas. Al empleado le preocupa la incertidumbre y es ahora cuando hay que cuidarle. Es la mejor manera de retener el talento.

¿Qué papel juega en su sector la I+D?

Tenemos equipos en las fábricas de Hungría y China, pero el diseño del producto se hace entre Mallorca y Madrid. Es fácil hablar de productos que aportan valor añadido, pero la apuesta es por el cuidado, por productos que inspiren, además de la importancia que tiene en la actualidad la sostenibilidad, tanto en el proceso productivo como en el producto final. Por ejemplo, hemos eliminado el cromado que puede ser contaminante. También es importante la eliminación del plástico y todo lo que redunde en el cuidado de la salud, algo que se ha acentuado en esta crisis.

En Japón van más avanzados en cuanto al diseño de inodoros.

Han incorporado en una pieza el inodoro y el bidé, eso es un ejemplo de lo mucho que ha evolucionado el baño, donde era impensable incorporar productos eléctricos. El baño era la estancia más olvidada del hogar, pero ahora va más allá de la higiene; la gente se relaja y se inspira en este lugar. Se está transformando y es un boom que va a más.

¿Se transformará en las oficinas y lugares de trabajo?

Hay empresas que lo están cuidando porque ahí se refleja el cuidado al empleado. Los baños colectivos reflejan la imagen de las compañías, y se valora.

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