Fusiones bancarias

Unicaja y Liberbank aprobarán esta semana la creación del quinto banco de España

Ambas entidades celebran sendas juntas de accionistas el miércoles

Doble exposición de los logotipos de las entidades Unicaja y Liberbank.
Doble exposición de los logotipos de las entidades Unicaja y Liberbank. EFE

Unicaja Banco y Liberbank celebrará el próximo miércoles, día 31 de marzo, sendas Juntas extraordinarias para someter a la aprobación de sus accionistas el proyecto de fusión que dará lugar al quinto banco del país, después de la nueva CaixaBank-Bankia, Santander, BBVA y el Sabadell.

Unicaja es actualmente la octava entidad del ranking y Liberbank ocupa la posición número 12. Con su integración sumarán 109.000 millones de euros en activos, más de 4,5 millones de clientes y cuotas de mercado superiores al 20% en Asturias, Cantabria, las dos Castillas y Extremadura y del 12% en Andalucía.

El proyecto, acordado por sus Consejos de Administración el pasado 29 de diciembre, se ejecutará a través de la absorción de Liberbank por parte de Unicaja Banco, conservando el nuevo grupo la marca de la entidad malagueña y su sede social.

Tendrá de presidente ejecutivo a Manuel Azuaga, cargo que ya ejerce en Unicaja Banco, y de consejero delegado, a Manuel Menéndez, que actualmente ocupa dicha función en Liberbank.

Tras la fusión, Unicaja Banco propondrá a sus accionistas la composición del nuevo Consejo de Administración, integrado por 15 miembros: dos consejeros ejecutivos, siete dominicales y seis independientes. De los siete dominicales, cuatro procederán del Consejo de Unicaja y tres del Consejo de Liberbank, y en la cuota de independientes cuatro los nombrará el banco malagueño y dos la entidad asturiana.

El reparto de pesos es reflejo de la valoración realizada de cada entidad para la fusión. El canje accionarial pactado implica que los actuales accionistas de Unicaja Banco contarán con el 59,5% del capital y los procedentes de Liberbank, el 40,5%.

La aprobación en Junta, que ambos bancos celebrará de forma simultánea, será el pistoletazo definitivo para la operación y solo quedará pendiente de recibir las correspondientes autorizaciones regulatorias preceptivas. Confían en obtenerlas a finales del segundo trimestre, o principios del tercero de este mismo año.

La nueva entidad estará presente en el 80% del territorio nacional, manteniendo su condición como entidad de referencia en Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias, y con capacidad para competir en otros mercados como Madrid, donde sus cajas de origen mantenían una tradicional presencia.

La entidad nace con 109.000 millones de euros en activos, unas 1.500 oficinas y 9.800 empleados. Sin embargo, estará sujeta a ajustes en red y estructura ya que el proyecto de fusión prevé sinergias o ahorros recurrentes de unos 192 millones de euros en su partida de costes, así como mejorar un 50% su beneficio por acción frente a las estimaciones del mercado para 2023 gracias a las sinergias.

Precisamente prevé destinar 1.200 millones de euros para financiar su reestructuración y los ajustes que se deriven de la fusión, así como para reforzar el balance de cara a cualquier deterioro derivado de la Covid y desalojar activos improductivos a mayor celeridad cuando el mercado lo permita.

Para costear dichos esfuerzos utilizará el fondo comercio generado con la transacción, evitándose impactos sobre capital. Entre los costes previstos incluye alrededor de 200 millones para diferentes contingencias como las compensaciones a las que deba hacer frente por ruptura de alianzas en sectores como la bancaseguros.

Solo con estas sinergias de costes, ambos bancos esperan que su beneficio por acción mejore alrededor del 50% respecto a las estimaciones del mercado para el 2023. Pasaría del 3% previsto por los expertos para ambos bancos de forma independiente a un 6% en términos Rote y su beneficio por acción de 0,09 euros para Unicaja y el 0,10 euros para Liberbank subiría a 0,14 euros en el grupo final, lo que supone un aumento del 57 y 43%, respectivamente.

Con la mejora de la cuenta prevé establecer una política de dividendos o 'pay out' cercano al 50%, cuando las perspectivas macroeconómicas mejoren y lo permita el Banco Central Europeo (BCE).

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