Covid-19

Alemania autoriza el uso de la vacuna de AstraZeneca para mayores de 65 años

Cambia el criterio ante los nuevos datos de Gran Bretaña sobre la efectividad

Alemania autoriza el uso de la vacuna de AstraZeneca para mayores de 65 años

Alemania ha aprobado el uso de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca en los mayores de 65 años, según avanzó este jueves el Ministerio de Salud, en un paso que debería ayudar a acelerar la campaña de vacunación del país. Hasta ahora, solo estaba recomendado su uso en menores de esas edad debido a la falta de información sobre la eficacia en los ensayos clínicos con mayores de esa edad.

En España, igualmente, solo se administra a menores de 55 años hasta ahora, un producto utilizado en el plan de vacunación para personal esencial menor de esa edad. El ministerio de Sanidad dirigido por Carolina Darias comunicó ayer que está abierto a un cambio como el que se produce en Alemania, pero aseguró que necesitaban más estudios científicos para la modificación del criterio, que debe tomarse de acuerdo con las comunidades autónomas.

"Esta es una buena noticia para las personas mayores que están esperando una vacuna. Ahora pueden vacunarse más rápidamente", afirmó el ministerio. "En breve emitiremos un reglamento que implemente ambas recomendaciones", añadió. La autoridad germana encargada de la vacunación recomendó extender a un máximo de 12 semanas el período entre la recepción de la primera y la segunda dosis de la inyección de AstraZeneca.

Alemania se negó inicialmente a recomendar el uso de este producto del laboratorio británico para las personas mayores de 65 años, aduciendo que faltaban pruebas, y su decisión desencadenó que otros países siguiesen ese criterio. Aun así, la Agencia Europea del Medicamento autorizó en enero el uso para cualquier edad, desde los 18 años.

AstraZeneca es uno de los grandes proveedores de vacunas del Covid-19 para la UE, ya que la Comisión Europea tiene un acuerdo firmado por 400 millones de dosis, a un precio de 2,9 euros por unidad.

Los crecientes datos que muestran la eficacia de la inyección entre los ancianos en Gran Bretaña han llevado a un cambio de opinión en Berlín, mientras que Francia también ha suavizado la prohibición.

El ministro de Salud, Jens Spahn, ha pedido que la administración de las dos inyecciones se extienda a seis semanas para estirar el suministro y llegar a más población.

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