Bosch cierra otra planta en Barcelona con 340 trabajadores por "falta de competitividad"

La empresa alega que los componentes que fabrica allí se están dejando de usar en los coches electrificados

Logo de Bosch.
Logo de Bosch. Reuters

La dirección de Bosch ha comunicado este jueves al comité de empresa su intención de cerrar la planta de Lliçà d'Amunt (Barcelona), con unos 340 trabajadores, a lo largo de este año por razones económicas.

El anuncio llega cinco meses después de que la empresa comunicara el cese de la actividad en Castellet i la Gornal (Barcelona), según ha avanzado La Vanguardia y han confirmado fuentes de la empresa a CincoDías.

En Lliçà d'Amunt, la multinacional alemana produce servofrenos de vacío, mientras que en Castellet estaba especializada en motores para limpiaparabrisas. Entre las dos plantas suman 636 trabajadores.

Según las mismas fuentes, el cierre se efectuará "lo antes posible" y ahora se inicia un periodo de negociación con los sindicatos para establecer las condiciones de salida de los 340 trabajadores. La empresa justifica que con la tendencia a la electromovilidad se están sustituyendo los servofrenos de vacío por electromecánicos y que, por tanto, hay un exceso de capacidad de producción.

También asegura que ha estudiado traer a la planta catalana otros componentes. Sin embargo, considera que "no sería suficiente para reestablecer la competitividad" de la misma. "Para adaptar las capacidades de producción a la demanda de la manera más competitiva posible, en un mercado que disminuye continuamente, se ha decidido una consolidación de la producción en Europa", explican desde la compañía.

Bosch anunció el cierre de Castellet en septiembre del año pasado y alegó una reestructuración del negocio de limpiaparabrisas de la división Electrical Drives, que respondía a la imposibilidad de encontrar alternativas que mejoren su rentabilidad.

La representación de los trabajadores denunció que, en los últimos años, la planta de Castellet ha llevado a cabo varios planes de viabilidad -como expedientes de regulación, bajas incentivadas, reducciones salariales, etc- y advirtieron de "dejadez" y "falta de inversión" por parte de la compañía, que en 2003 contaba con unos 1.200 trabajadores en la planta y cuando se comunicó el cese estaba en unos 300.

 

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