Ingeniería

Abengoa y sus acreedores manejan tres opciones para blindar los activos del concurso

La fórmula más obvia es separar Abenewco 1 de la esfera patrimonial de la matriz

Abengoa y sus acreedores manejan tres opciones para blindar los activos del concurso

Los casi 15.000 empleados de Abengoa están en vilo ante la solicitud del concurso de acreedores de la matriz el pasado lunes. Bancos y fondos han decidido poner fin a la concatenación de ampliaciones de plazos desde el 6 de agosto, cuando se firmó el tercer salvamento de la compañía y que no ha podido ser ejecutado. A cierre de 2019, el pasivo del grupo sumaba 6.000 millones. Pero la misión siempre fue salvar la filial operativa, Abenewco 1. La compañía, asesorada en la estrategia judicial por Ramón y Cajal, y sus acreedores manejan tres alternativas para conseguirlo.

En primer lugar, hasta que el juzgado no declare el concurso es posible revocar su solicitud. Los acreedores y la compañía aún pueden llegar a un acuerdo in extremis. Pero los minoritarios agrupados en torno a AbengoaShares, con el 15,6% del capital de la matriz, se harán probablemente con el control el próximo 4 de marzo, cuando está convocada la junta en la que solicitarán el cese de los consejeros para nombrar nuevo jefe de la empresa a Clemente Fernández. Esto embarraría el terreno. El objetivo es liberarse de estos accionistas rebeldes de una vez y para siempre.

Al margen de que no llegue a consumarse el concurso de acreedores, la fórmula más obvia para salvar la actividad de Abengoa es sacar a la filial operativa de la esfera patrimonial de la matriz, que es la que ha pedido el concurso. “La ley concursal lo permite siempre que sea a precio de mercado. Los mismos acreedores de la matriz pueden ejecutar la compra antes incluso de que se declare el concurso, ni siquiera es necesario que paguen al contado, pueden realizar la compra a plazos”, explica Carlos Pavón, socio director de Gaula Abogados, experto en derecho concursal.

El quid está en el “precio de mercado”, que deberá ser respaldado por un experto independiente. Los compradores deben ser exquisitos en el cumplimiento de esta premisa para evitar problemas una vez que el proceso judicial haya arrancado. Se arriesgan a que todo se vaya al traste una vez que el administrador concursal haya sido designado por el juez y revise la operación.

Esta carta bajo la manga se puede emplear también una vez que sea designada la administración concursal, que tiene poder para admitir la venta de filiales. En este caso podría producirse la entrada de un competidor que pusiera en jaque que Abenewco 1 siguiera bajo el control de los acreedores. Estos son Santnader, Bankia, CaixaBank, Bankinter, Crédit Agricole, KKR y otros.

Tratar de llegar a un acuerdo durante el concurso es otra opción. Debe basarse en un plan acordado por los acreedores, donde podrían convertir su deuda en acciones y laminar a los minoritarios. Las fuentes consultadas son descreídas y apuntan a que en la mayor parte de los casos estos acuerdos no evitan la liquidación. En ese supuesto emergería la tercera opción, cuando los acreedores podrían volver con una oferta suya o de un tercero para hacerse con las unidades productivas que quieran.

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