Covid-19

El dinero, ni tocarlo: el efectivo, víctima colateral del Covid-19

El 70% de los españoles ha disminuido, o incluso abandonado, la utilización del efectivo por la pandemia

Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra, este jueves, en Madrid.
Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra, este jueves, en Madrid.

La competencia entre sistemas de pago tuvo en 2020 un perdedor, el efectivo, y varios ganadores, como la tecnología contactless, o sin contacto. Es la principal conclusión de la décima edición del X Informe de tendencias de medios de pago, elaborado por Minsait Payments, una filial de Indra. El estudio combina las opiniones de más de 80 directivos del sector bancario, con 4.400 encuestas realizadas a usuarios, del sur de Europa –España, Portugal e Italia–, Reino Unido y Latinoamérica.

Este informe, elaborado en colaboración con Analistas Financieros Internacionales (Afi), señala que el 70% de los españoles ha disminuido, o incluso abandonado, su uso del efectivo como consecuencia de la pandemia. Respecto a la opinión de los profesionales bancarios, son más los que piensan que el efectivo desaparecerá alrededor de 2040 (36%) que los que opinan que no verán ese momento (33%).

Los billetes y monedas sufrieron cierta estigmatización como consecuencia de la pandemia, especialmente en sus primeros meses, cuando se prestaba más atención que ahora al contagio por contacto físico con el virus y menos a los aerosoles. El 60% de los españoles declara que ha sentido aversión al tocar efectivo, una sensación extensible también al uso del datáfono.

La otra cara de la moneda es el aumento del uso de las alternativas de pago contactless; el 78% de la población ya usa la tecnología sin contacto para pagos en terminales de punto de venta. Fue una de las tres tendencias que destacó del informe, durante su presentación, Borja Ochoa, director general responsable global de servicios financieros de Minsait, junto al aumento de las transacciones en el ecommerce y el incremento del número de tarjetas. “Vamos a invertir con fuerza en tecnología, apostando por el cloud”, anunció Ochoa.

“Evidentemente, el protagonista del año es el Covid”, dijo por su parte Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra, “que ha acelerado tendencias que ya estaban ahí. Se están dando pasos muy significativos hacia la sociedad sin efectivo”.

En esa dirección también empuja el aumento del comercio electrónico. El 42% de los españoles declara comprar ahora online con más frecuencia. La tarjeta continúa siendo el medio de pago más habitual en las compras online –la utilizan el 85% de los españoles–, siguiéndole muy de lejos otras opciones como las tarjetas prepago virtuales, los pagos desde cuenta y apps P2P como Bizum. Miguel Ángel Prieto, director de soluciones de pago de Minsait Payments, destacó cómo ha bajado el tique medio del pago electrónico, pues “ya no da vergüenza no recurrir al efectivo para pequeñas cantidades, como el diario o el pan”.

Además, en una mesa redonda online, se analizaron otras tendencias que ya están en marcha, como la competencia de las grandes compañías tecnológicas, la colaboración con las llamadas fintech o la progresiva adopción de la biometría en los pagos.

Uno de los aspectos en los que más incidieron los ponentes fue en la importancia de la experiencia de cliente. “Es una de las lecciones de estos meses: si ofreces algo nuevo con mejor servicio y experiencia de cliente, se va a acabar utilizando”, afirmó Enrique Álvarez, responsable comercial para Europa de Minsait Payments.

Seducir al usuario final

Lucyna Janas, responsable de alianzas para Europa, Oriente Próximo y Asia de Google Play, también resaltó la importancia de conquistar al usuario final. “Nuestro objetivo en pagos es el mismo que en cualquier otra actividad: encontrar soluciones simples y eficaces”, afirmó.

El panorama se está sofisticando, también en competidores, con la llegada de las grandes compañías tecnológicas, como la propia Google y las fintech. La clave, dijeron en la mesa, está en la colaboración de todos los actores, ante la dificultad de combinar la excelencia tecnológica con los fuertes requisitos regulatorios del sector financiero. Y también la Administración pública puede participar del entorno colaborativo en los pagos, como resaltó Carmen Alonso, directora de desarrollo de negocio de Visa para el sur de Europa.

Hay nichos de negocio todavía por explotar, como aquellos pagos que, al menos hasta antes de la pandemia, se consideraban terreno casi exclusivo del efectivo. Algún día las mascarillas o el gel hidroalcohólico desaparecerán del día a día, pero los cambios en los pagos que ha acelerado el Covid-19 no parecen tener marcha atrás.

Un nuevo paradigma

Pagos. La digitalización de la actividad financiera abre oportunidades para los bancos de toda la vida, pero también supone competir en un campo más abierto y en el que no dominan todas las claves. En los pagos ese nuevo paradigma es ya una realidad comercial. “Se están produciendo muchos cambios, muy rápidos y profundos”, dijo en la mesa redonda José Maldonado Escudero, director comercial y de desarrollo de negocio de Santander España Merchant Services, “y en el ámbito de los pagos hay que tener miras más amplias. No nos podemos limitar a gestionar los pagos con tarjetas de nuestros clientes. Nuestra labor es entender sus necesidades y, en la medida de lo posible, adelantarnos”, aseguró.

Multibancarización. Las alternativas a las entidades tradicionales crecen y crecen, y al mismo tiempo, según expuso Verónica López Sabater, directora de la Fundación Afi, la pandemia ha supuesto un freno en el proceso de multibancarización. El número de españoles que son clientes de dos o más bancos bajó tres puntos porcentuales en 2020, hasta el 45%. Y la relación con su entidad principal es estable: la media de antigüedad es de 14 años, frente a los 13 años de Portugal o los 11 de Italia. En el Reino Unido son aún más fieles a su banco. Allí la permanencia media se sitúa en los 20 años.

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