Tecnología

Mestrelab, la empresa gallega cuyo software usan Pfizer, Moderna y AstraZeneca en su I+D

Su solución ayuda a leer, procesar e interpretar los datos que salen de los distintos instrumentos y técnicas de laboratorio. Además de gigantes del sector farma, químico y biotecnológico, la utilizan 96 de las top 100 universidades del mundo

Parte del equipo de Mestrelab Research, en su sede en Santiago de Compostela.
Parte del equipo de Mestrelab Research, en su sede en Santiago de Compostela.

Mestrelab Research es una pequeña empresa de Santiago de Compostela cuyo nombre seguramente le resultará desconocido, pero su sofware especializado para investigación química es utilizado por Pfizer, BioNTech, AstraZeneca y Moderna Therapeutics, las empresas farmacéuticas hoy más populares tras sacar sus vacunas contra el Covid-19. Todas ellas utilizan la tecnología de la firma gallega en su I+D. Pero no solo ellas. También BASF, Dow Chemical, Dupont, Bayer, Roche, Johnson & Johnson, Unilever, entre otros gigantes químicos y farmacéuticos, y 96 de las 100 universidades top mundial (Princeton, Harvard, Oxford, Standord, Berkeley, Cambridge, ETH Zurich...) y centros como el MIT.

Mestrelab comercializa un software que permite cuantificar la pureza y concentración de los compuestos químicos. De este modo, las empresas de farma, química o biotecnológicas pueden desarrollar medicinas y productos (nuevos materiales, pesticidas, alimentos, etcétera) más efectivos, fiables y seguros.

“Ofrecemos un software único que ayuda a leer, procesar e interpretar los datos que salen de los distintos instrumentos y técnicas de laboratorio (las más importantes, la resonancia magnética nuclear, la espectrometría de masas y las cromatografías líquida y de gases). Somos como el Office del laboratorio de investigación”, explica a CincoDías Santiago Domínguez, CEO y cofundador de la compañía.

Mestrelab nació en 2004. Una tesis doctoral de Juan Carlos Cobas dirigida por Javier Sardina, catedrático en la Universidad de Santiago de Compostela (los otros dos cofundadores), fue la semilla de esta empresa, que cerró 2020 con una facturación de 6,5 millones de euros y un beneficio neto de 1,4 millones.

Domínguez resalta que el 97% de la facturación son exportaciones: “Desde el inicio nos internacionalizamos, pues donde más se investiga farma y biotech es en EE UU, Suiza, Alemania, China, India y Japón”.

El directivo destaca que Mestrelab es ya el segundo mayor proveedor del mundo de este tipo de software, un mercado muy nicho. “Cuando salimos había bastantes empresas, pero hoy solo nos supera en ingresos ACDLabs, establecida en Toronto, pero esperamos superarla en cinco años”.

Según Domínguez, llevan ya tiempo robándole cuota de mercado. “Y esto es posible porque estamos innovando más rápido y nos estamos adaptando mejor a las necesidades del mercado, gracias a nuestro compromiso extremo con la I+D, a la que dedicamos más del 50% de nuestro presupuesto, y a las reuniones constantes con nuestros clientes, a veces incluso varias veces al día”.

Inversión de Bruker

El éxito cosechado por la empresa gallega llevó al líder mundial en resonancia magnética nuclear, la compañía suizo americana Bruker, cotizada en el Nasdaq, a invertir y hacerse con el 51% de Mestrelab en el cuarto trimestre de 2018, “lo que nos pone en una posición muy buena para seguir ganando mercado”. No da detalles económicos, pero asegura que la operación se hizo con “una valoración de varias veces el múltiplo de nuestra facturación”.

Domínguez asegura que la compañía, que arrancó con 3.000 euros de capital social, vale hoy “10.000 veces más” y avanza que este año prevén facturar ocho millones y obtener 2,1 millones de beneficio neto. “El software científico es un negocio de muy alto valor añadido donde trabajas con márgenes muy elevados. Así, cuando facturemos 10 millones, el beneficio será de cuatro, porque es un negocio que escala muy bien”.

La compañía, que está ampliando su oferta, ha lanzado nuevos productos: herramientas en la nube para almacenamiento y gestión de datos de laboratorio. “Cada vez nos enfocamos más a la automatización, la inteligencia artificial y la toma de decisiones asistida por ordenador. Nuestro objetivo es incrementar la productividad del proceso de descubrimiento de productos de base química o biotecnológica y acelerar la I+D en estas industrias”, continúa el directivo.

Pros y contras de estar en Galicia

Para Domínguez, lo más complejo de estar en Galicia son las conexiones. “Ir a cualquier ciudad extranjera es una odisea, pero siempre supimos que teníamos que ser globales y yo me instalé en Inglaterra, donde sigo”. Hoy son 50 personas, tienen delegados comerciales en San Francisco, San Diego, Boston, Viena, Londres, Nueva Delhi y Tokio, y planean acabar el año siendo 65.

Lo mejor, por contra, es el apoyo institucional (hemos recibido apoyo de la Xunta de Galicia y de GAIN, la Agencia Gallega de Innovación) y el acceso a personal de muy alta cualificación, “porque la Universidad de Santiago es de las mejores en ciencias de la vida en España, y en Galicia también producimos muy buenos informáticos. Además, estar en un entorno menos competitivo a nivel empleo, nos permite retener el talento, y eso es importante porque este sector es muy especializado y la gente no te llega aprendida. Aprende en el puesto de trabajo”.

Con todo, reconoce que hay capacidades en esta industria que muy pocas personas tienen en el mundo y que no se encuentran ni en Galicia ni en España. Así que han complementado su equipo gallego, "que ya era muy bueno", con personas "a las que hemos ido a fichar a donde ha hecho falta, y ahora tenemos una red de investigadores de Lausana, Ginebra, Milán y Portland”.

Domínguez, que también explica que han recibido apoyo de CDTI, del Icex y de los fondos europeos, con ayudas a la I+D y la internacionalización, destaca que la compañía está en un entorno, como el de Santiago de Compostela, donde después de fundarse Mestrelab "han salido otras 70 empresas de biotech".

El directivo se muestra satisfecho de que Galicia se esté convirtiendo en "un centro de excelencia en esta industria", pero apunta que "falta capital privado que ayude a dimensionar los proyectos", y critica que en España se sea todavía "demasiado tradicional a la hora de invertir: Se sigue prefiriendo invertir en un hotel que en una biotech, y el futuro, sin embargo, sabemos por dónde va. En California hay en la actualidad unas 3.500 empresas de biotecnología que emplean a casi medio millón de personas".

"El futuro está en los negocio de contenido altamente tecnológico", remacha, "y aunque en España y en Galicia, en particular, estamos acostumbrado a hacer mucho con muy poco, no se afrontan los retos igual si arrancas en España y logras una ronda de financiación de medio millón a si lo haces en California y te ponen 20 millones".

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