Contrato confidencial

Cada país de la UE pagará por posibles efectos adversos de la vacuna del Covid-19

El contrato de la CE y CureVac recoge que los Estados asuman las indemnizaciones

Cubren a empresas y sus directivos de compensaciones

Vial con la vacuna del covid-19 de CureVac.
Vial con la vacuna del covid-19 de CureVac.

Los Estados miembros de la UE se comprometen a pagar las posibles indemnizaciones en el caso de efectos adversos o no deseados de las vacunas del Covid-19. Así se establece en el primer contrato que se ha conocido (parcialmente) de la Comisión Europea con un fabricante, la firma alemana CureVac.

En posibles litigios, los Estados cubrirán las indemnizaciones no solo de las compañías, sino de toda la cadena de desarrollo, desde los ensayos a la producción, y respaldan también a cualquier directivo, empleado y proveedor sobre el que pueda recaer la responsabilidad legal. Estos litigios están contemplados que se abran, si se da el caso, en cada país y no contra la Comisión Europea.

Esta cláusula supone una ruptura en el sector farmacéutico, ya que lo habitual es que las empresas carguen con las responsabilidades e indemnizaciones si se produce algún efecto adverso. El propio contrato con CureVac ofrece las razones, que “reflejan las circunstancias excepcionales de la pandemia de Covid-19 y la necesidad de desarrollar nuevas vacunas a una velocidad sin precedentes para permitir una inmunización a gran escala”. Entre las consecuencias que cubrirían se encuentra la muerte, lesión física, mental o emocional, enfermedad, discapacidad, coste sanitario, pérdida o daño de la propiedad, pérdida de ingresos e interrupción de un negocio.

El contrato de CureVac se dio a conocer el martes tras la presión de varios grupos políticos en el Parlamento Europeo por falta de transparencia de los seis acuerdos alcanzados hasta ahora por la CE: con Pfizer/BioNTech; Moderna; AstraZeneca; Janssen; CureVac, y Sanofi. Solo la empresa alemana habría dado permiso para que se conociese parcialmente el convenio, en el que sin embargo se tachan partes como el precio o el calendario de entregas al mantenerse como confidencial.

El socialista Nicolás González Casares fue uno de los eurodiputados elegidos que pudo ver este contrato unas horas antes de que se desvelase. Este representante político se declara un ferviente defensor de la vacuna, que considera “un hito científico y de la industria farmacéutica”, pero aboga por que las demás compañías también muestren los contratos. “Nos debe mover la transparencia para que los grupos parlamentarios podamos hacer una valoración”. Y aunque lamenta que el precio por dosis de momento sea confidencial, cree que al final se tendrá que conocer, ya que se trata de dinero público que será auditado.

González Casares justifica que en su momento el Ejecutivo de Ursula von der Leyen llegase a acuerdos con estas empresas de forma confidencial en un momento muy difícil de la investigación "cuando era un producto que no estaba en el mercado y sin saber si iba a tener éxito", recalca. "Exigimos a la Comisión Europea que ahora continúe con el ejercicio de transparencia".

Estas posibles indemnizaciones por efectos adversos no significan que las vacunas no sean seguras, ya que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha evaluado los ensayos con miles de personas sobre seguridad y eficacia, pero es la forma que las compañías han encontrado para protegerse en un entorno de emergencia por la pandemia universal y en el hipotético e improbable caso de que algo suceda a largo plazo.

En una de las cláusulas también se señala que si el producto no recibe la autorización de la UE, el contrato se suspende, aunque la CE perdería los pagos por anticipado para afrontar la I+D. Además, se recoge que cada país debe hacer pagos anticipados antes de recibir la vacuna. Igualmente refleja que si hay retrasos en las entregas, los Gobiernos pueden solicitar penalizaciones a la compañía.

Aunque no se conoce el detalle de los acuerdos con las otras cinco empresas, las fuentes consultadas entienden que serán similares.

En este caso, el Ejecutivo de Von der Leyen pactó la compra de 225 millones de dosis a CureVac, más una compra adicional de 180 millones. Esta es una de las vacunas más adelantadas en plazos, actualmente en la fase III en ensayos con miles de voluntarios, pero su petición de autorización se prevé que llegue después de la de AstraZeneca y Janssen. En Europa ya se administran las de Pfizer/BioNTech y la de Moderna. A España le corresponden alrededor del 10,5% de las dosis compradas por la CE.

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