Fiscalidad de las inversiones

Los brókeres replican sus infraestructuras de Francia e Italia para ejecutar la tasa Tobin

Advierten de que el efecto del impuesto no será inmediato

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Europa Press

El sábado 16 de enero entró en funcionamiento el impuesto a las transacciones financieras, más conocido como tasa Tobin, que grava con un 0,2% las operaciones de compra de acciones emitidas en España por cotizadas con una capitalización superior a los 1.000 millones de euros. Ayer, primera jornada de negociación bursátil desde la entrada en vigor del tributo, la normalidad fue la tónica de la sesión y no se pudo apreciar ningún efecto secundario, tanto en el funcionamiento ni en la contratación de los valores afectados por el gravamen, según reconocieron los operadores del mercado. No obstante, los expertos señalan que para comprobar el impacto real de la medida habrá que esperar un tiempo.

Los brókeres han dispuesto de tres meses desde la publicación de la normativa en el BOE para adaptar sus infraestructuras a la nueva realidad. En el caso de DeGiro –que cuenta con más de 1,6 millones de clientes en toda Europa– la operativa, afirman, ha sido sencilla, al recurrir a su experiencia en otros países para evitar incidencias. El bróker ha optado por replicar la infraestructura existente en Francia, Italia, Reino Unido e Irlanda, países que cuentan con impuestos similares al español. En Renta 4, por su parte, recordaron ayer que han introducido avisos a los 56 valores afectados por el gravamen, que no afecta a las operaciones intradía.

“El funcionamiento y la operativa diaria se están desarrollado con normalidad”, afirmaban desde ING, así como en el resto de brókeres consultados. Desde intermediarios se explicaba ayer que en el primer día de contratación no se apreciaron tampoco efectos en la contratación de las cotizadas afectadas por la tasa. “Es un poco pronto para sacar conclusiones. También depende de la volatilidad de los mercados y es posible que el número de operaciones no disminuya únicamente por el nuevo impuesto”, subrayaron desde DeGiro.

Junto a ello, en Singular Bank matizaron que ayer no hubo mucho volumen, aunque es difícil saber qué proporción se debe al impuesto y cuánto a que el mercado se movió poco. Al cierre de la jornada, el volumen de negociación del conjunto de la Bolsa ascendió a 960,76 millones,frente a los 401 del lunes previo. La media diaria de enero se sitúa en 1.668,6 millones, según datos de BME.

Joaquín Robles, analista de XTB, considera que la tasa no debería repercutir de manera significativa en el inversor particular con una visión de medio plazo y apunta que en un entorno en el que la rentabilidad de los depósitos es inexistente y la renta fija registra tasas negativas, los inversores recurren a la Bolsa para arañar algo de rentabilidad.

Lo cierto es que la rentabilidad final se verá recortada pues a las comisiones de intermediación y los impuestos sobre las plusvalías, cuando las haya y se desinvierta, se añade la tasa. Los grandes perjudicados serán los inversores institucionales que, como indica Robles, se verán más impactados porque mueven más dinero.

Desde el sector apuntan que una de las consecuencias de la tasa Tobin puede ser la pérdida de atractivo de las cotizadas españolas. Así, destacan que algunos inversores, en un intento de esquivar el impuesto, podrían decantarse por la inversión en compañías internacionales que quedan al margen de la iniciativa. Robles no descarta tampoco que ante un aumento de la presión fiscal los inversores recurran a los fondos de inversión para invertir en las cotizadas españolas afectadas así como en ETF (fondos cotizados) o CFD (contratos por diferencias) para evitar el pago del impuesto.

El Gobierno aspira a recaudar con este gravamen 850 millones al año, una cuantía que los expertos ponen en duda y señalan lo sucedido en países de nuestro entorno. En el caso de Francia, donde existe una tasa similar (0,3%) que afecta a más de 150 cotizadas, en el primer año de aplicación no cumplieron las expectativas recaudatorias. A cambio, ese ejercicio la contratación en el mercado francés bajó un 20%. Desde BME han alertado en reiteradas ocasiones del riesgo de deslocalizaciones de brókeres, mientras que Inverco cifra en un 7,4% el patrimonio que podrían perder los fondos de inversión y en el 5,6% para los planes de pensiones en los próximos 25 años por el gravamen.

Dos días de retroactividad

La tasa Tobin nace con un ligero efecto retroactivo de 48 horas. Desde la Agencia Tributaria aclaran que “las primeras adquisiciones efectuadas en centros de negociación sometidas a gravamen serán aquellas cuya liquidación y, por tanto, anotación registral de los valores se efectúe a partir de la fecha de entrada en vigor de la ley del impuesto, con independencia de la fecha en la que se hayan ejecutado”. “Las primeras adquisiciones gravadas corresponderán a las ejecutadas en los dos días hábiles anteriores al de la entrada en vigor de la ley del impuesto”, es decir, las selladas el 14 de enero. A partir de aquí, la tasa Tobin ha sido concebida como un tributo de liquidación mensual, a abonar entre los días 10 y 20 del mes siguiente a su devengo. El retraso de Hacienda en la aprobación de los desarrollos reglamentarios que estipulan su cobro retrasará la fecha en la que los contribuyentes deberán pasar por caja. Las liquidaciones de las operaciones de enero, febrero y marzo se producirán de golpe a partir del 10 de abril, siendo la primera liquidación puramente mensual en mayo.

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