Aerolíneas

Noruega estudia entrar en el capital de Norwegian Air, que cerrará sus operaciones de largo radio

La compañía presenta el plan de reestructuración para evitar el colapso financiero

Un Boeing 737-800 de la aerolínea Norwegian Air.
Un Boeing 737-800 de la aerolínea Norwegian Air. REUTERS

La aerolínea Norwegian Air pedirá la entrada del Estado noruego en el capital de la compañía y acabará con los vuelos de larga distancia que han marcado gran parte de su estrategia de los últimos años, según el plan de reestructuración presentado este jueves. El plan, pendiente de su aprobación por el juzgado mercantil irlandés, busca evitar que la empresa, ya en concurso de acreedores, se quede sin fondos.

El ministerio de Industria noruego ha confirmado que está en conversaciones para tomar una participación en la compañía. Ésta apuesta por concentrarse en los viajes en Europa para garantizar la supervivencia, en particular centrándose en los vuelos internos en Noruega y los países nórdicos y por conectar a estos con los principales destinos en el continente, planeando operar con una flota de 50 aviones este año y de unos 70 en 2022.

"Los viajes internos en Noruega y los vuelos entre el mercado nórdico y el resto de Europa han sido siempre nuestra columna vertebral, y es esta la que formará la base de la futura Norwegian", señaló en un comunicado su consejero delegado, Jacob Schram.

La empresa necesita el aval de los tribunales a su plan para proceder a la reestructuración de la deuda (de unos 7.000 millones de euros), imposible de pagar en las circunstancias actuales. Norwegian pretende reducir el pasivo hasta unos 2.000 millones de euros y obtener unos 500 millones a través de una nueva emisión de acciones y otras formas de capital propio.

Como consecuencia de la eliminación de los vuelos de larga distancia, se ha informado a las filiales de Italia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, cuyos empleados trabajan sobre todo en esas rutas, comunicó la compañía, del cierre de bases. Hace 10 años que la aerolínea retó a las grandes del sector, como British Airways, al operar vuelos de bajo coste entre Europa y Estados Unidos.

En términos de empleo, la aerolínea prescindirá de 2.000 trabajadores, y la flota de aviones Boeing 787 Dreamline, 35 aparatos (casi todos en leasing) dejará de ser necesaria y está lista para ser vendida o arrendada. "El negocio de larga distancia es volátil y ha dado pérdidas desde 2013" ha señalado el responsable financiero.

Norwegian justificó la decisión por sus problemas económicos y por las restricciones de viajes impuestas por la pandemia de coronavirus y la caída de la demanda, que hacen que las rutas de larga distancia dejen de ser rentables a corto y medio plazo. Actualmente solo opera seis de los 138 aviones que llegó a tener en ruta. De ellos, 70 son en propiedad, número que bajará a medio centenar.

Norwegian atraviesa una difícil situación financiera desde hace años, agravada en 2019 por la prohibición temporal de vuelo de los Boeing 737 MAX y los problemas con los motores Rolls Royce, y agudizada con la crisis del coronavirus.

La aerolínea logró a mediados de diciembre el apoyo de sus accionistas a su plan de reestructuración, que incluye emisión de nuevas acciones y conversión de deuda, después de haber recibido el visto bueno de los tribunales irlandeses y noruegos a un doble proceso de reestructuración que asegure su supervivencia.

Norwegian ya había evitado en mayo la quiebra tras lograr el respaldo de acreedores y accionistas a un plan para convertir 1.404 millones de dólares en acciones. Ello le permitió acceder a una ayuda estatal de 275 millones de euros. Ahora la enventual entrada de dinero público supndrá la toma de una participación en la empresa.

"La compañía ha recibido interés concreto para participar en la emisión. Norwegian ha enviado recientemente una nueva comunicación al Gobierno noruego sobre una posible participación estatal basada en el nuevo plan de negocios", afirmó Schram.

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