Capital riesgo

Los acreedores y el dueño de Pronovias acuerdan un rescate a la firma de moda nupcial

BC Partners acuerda inyectar 18 millones

Los acreedores y el dueño de Pronovias acuerdan un rescate a la firma de moda nupcial

Pese a la complicada situación por el Covid-19, los acreedores y el dueño de Pronovias, BC Partners, han dado un balón de oxígeno a la firma de moda nupcial. Los titulares de la deuda han accedido a refinanciar los 320 millones de pasivo financiero a cambio de que el fondo inyecte 18 millones en capital.

Las restricciones por el Covid-19 han puesto en cuarentena a todo el negocio ligado con reuniones y celebraciones sociales como las bodas. Un ejemplo ha sido Pronovias, dedicada a la confección de vestidos de novia, que ha visto cómo su cuenta de reusltados se hundía por la falta de celebraciones.

La compañía –que fundó el empresario catalán Alberto Palatchi y vendió al fondo BC Partners en 2017 por 550 millones– se ha visto obligada a llamar a la puerta de sus acreedores para evitar su quiebra. Así, ha conseguido refinanciar los préstamos por 320 millones con los que el vehículo de private equity financió la operación y que firmó con Santander, Société Générale y UBS.

Estas entidades -que según indican fuentes financieras han vendido parte de sus posiciones a hedge funds como Oaktree– han accedido a postergar hasta junio de 2022 el calendario de repago de deuda y de compromisos financieros (covenants, en la jerga). A cambio, han pedido un compromiso del dueño de la compañía para que la recapitalice suscribiendo una ampliación de 18 millones. Banco Santander ha pilotado la operación.

Pronovias cuenta con dos créditos, que suman 275 millones y vencen en 2024. Cuenta además con una línea de financiación revolving por 45 millones más. De acuerdo a una nota difundida por la agencia de rating Standard & Poors, la compañía cuenta con solo 4 millones por disponer de esta financiación. Además pactó en abril, al inicio de la pandemia, unas condiciones más flexibles para utilizar este dinero, que cristalizaban en mantener una ratio de apalancamiento inferior a las 9,18 veces. En junio obtuvo una primera suspensión de los covenants por parte de sus acreedores.

Moody’s le ha puesto una calificación de Caa2, ocho escalones por debajo del bono de inversión. Standard 6 Poor’s, por su parte, le rebajó la nota en abril hasta CCC+.

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