Iberdrola entra en Polonia y refuerza su apuesta eólica marina en el Báltico

Adquiere el 50% de Sea Wind, con proyectos en cartera de 7,3 GW para después de 2025

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, en el parque off shore de la eléctrica en el Mar de Irlanda.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, en el parque off shore de la eléctrica en el Mar de Irlanda.

Iberdrola aumenta su apuesta por la eólica off shore y por la zona del Báltico, uno de los corredores marítimos de Europa que capta la mayoría de estas inversiones, junto con el Mar del Norte y las aguas frente a las costas de Francia.

El grupo que preside Ignacio Galán ha reforzado su anclaje en el mar Báltico al desembarcar en Polonia con la compra del 50 % de la promotora Sea Wind, que tiene en cartera siete proyectos de eólica marina que suman una capacidad de 7,3 GW. La operación está abierta a la entrada de socios locales.

Polonia ha activado la descarbonización de su economía y quiere aprovechar sus aguas jurisdiccionales para lograr una generación off shore de 8 GW en 2030. Si el Báltico puede acoger complejos renovables que produzcan 93 GW, Polonia dispone de zona marina suficiente para albergar parques eólicos que alcancen los 28 GW.

Iberdrola es muy conocido en esta zona, donde comenzó a operar en 2017 con el complejo Wikinger en aguas de Alemania. Genera 350 MW, a los que hay que sumar, también frente a las costas del país germano, los 476 MW del proyecto Baltic Eagle, en el que participó la empresa polaca Sea Wind.

Sin salir del corredor del Báltico, la multinacional que preside Ignacio Galán también está presente en Suecia, donde quiere generar 9 GW por la vía off shore. Así que sus negocios en este mar se extienden por estos tres países.

Desde la eléctrica ya han comenzado a planificar una logística que aproveche sinergias y reduzca costes, porque el traslado de los aerogeneradores marinos, de tamaño gigantesco, y su anclaje posterior en el fondo marino requiere de fuertes inversiones.

En el caso de desarrollarse toda la cartera de proyectos a medio y largo plazo, las inversiones, que se acometerían siempre con otros socios, podrían ascender a cerca de 15.000 millones de euros, y no se ejecutarían hasta después de 2025.

Además, hay que alquilar buques especiales, capaces de mover estos equipos, y su arrendamiento también es muy caro porque solo está disponible una pequeña flota en todo el mundo.

Para recortar parte de estos presupuesto, los ingenieros de Iberdrola quieren poner en marcha un mega hub logístico en el Báltico. Con los planes todavía por definir, el Puerto de Mukran en la isla de Rügen, en la zona más al norte de Alemania y junto a las costas de Polonia, pudiera ser el punto logístico clave de este corredor. Desde Rügen hay una distancia de 130 kilómetros a los emplazamientos en aguas jurisdiccionales de Polonia para los que ha conseguido licencia de explotación Sea Wind, la nueva participada de Iberdrola.

Más lejos quedan las ubicaciones de los complejos renovables de Suecia, la de Oxelosund (3,9 GW) y la de Gavle (5,1 GW). Pero con el hub, la corporación con sede en Bilbao facilitará la logística de sus parques de aerogeneradores off shore en los tres países. Sería una “autopista del mar” que en una distancia de 800 kilómetros atendería los suministros de complejos con una generación futura de 17 GW.

Las inversiones están por cuantificar, porque son proyectos a medio y largo plazo. Pero el retorno del esfuerzo está garantizado. Los ingenieros de Iberdrola calculan, en base a la reducción de costes que ha conseguido la eólica marina en los últimos años, que 1 MW off shore aporta cinco veces más al beneficio bruto de explotación (Ebitda) que 1 MW obtenido por la vía solar. Y tres veces más que 1 MW generado por turbinas terrestres.

Fuera del Báltico, Iberdrola tiene un parque eólico en operación en el Mar de Irlanda y otro en el Mar del Norte. Y proyectos en marcha frente a las costas de Francia y Japón. Sin olvidar sus inversiones en off shore en Estados Unidos a través de su participada Avangrid, que ayer cumplió el quinto aniversario de su estreno en la Bolsa de Nueva York.

Antes de la nueva generación de eólica marina que supone la entrada en Polonia, la eléctrica española tiene en cartera proyectos de off shore que suman una capacidad de 20,2 GW. La inversión de Polonia es la décima operación corporativa de 2020 y a pesar de la crisis internacional provocada por el Covid-19.

El gran desembarco en EE UU

Con Joe Biden. Estados Unidos tiene unos recursos incomparables en eólica marina. Con miles de kilómetros de costa frente a dos océanos y tan solo un complejo de offshore en operación. Así que Iberdrola se ha lanzado sin duda sobre estas oportunidades. El relevo en la Casa Blanca parece que favorecerá las inversiones en renovables en este país. Tras el rechazo de Donald Trump a estas iniciativas, Joe Biden ya ha manifestado que quiere volver al acuerdo internacional que se suscribió en París contra el cambio climático.

Kitty Hawk. Iberdrola ha avanzado esta semana en EE UU. En relación con su proyecto Kitty Hawk, ha presentado ante los reguladores locales las grandes cifras de un complejo que generará 2.500 MW en la región de los Hampton Roads. En Massachusetts proyecta otro de 800 MW. Kitty Hawk cubrirá el suministro de energía de 700.000 hogares del sureste del estado de Virginia. Como los proyectos del Báltico, su proyección es a largo plazo. Las obras comenzarán en 2024.

Empleo local. La clave para que las autoridades federales den el visto bueno definitivo a Kitty Hawk es su impacto en la economía local. Será de más de 1.600 millones.

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