Moody’s mantiene el rating y perspectiva a Telefónica por la posición en sus grandes países

La decisión es un alivio para el grupo tras la reciente rebaja por S&P

Advierte de una subida de la deuda por las subastas de espectro

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

El pasado 20 de noviembre, Standart & Poor’s penalizó a Telefónica al rebajar su rating a BBB-, último escalón del grado de inversión, por la crisis del Covid y la depreciación de las monedas latinoamericanas. Fitch respondió solo unos días después, manteniendo la calificación de la operadora, pero en el mercado había expectación sobre cuál podía ser la respuesta de Moody’s. Ya está sobre la mesa.

Moody’s ha mantenido el rating de Telefónica en Baa3, con perspectiva estable. La decisión es clave para la operadora porque, por un lado, evita un posible castigo en Bolsa y, por otro, ayuda a mantener el compromiso con la comunidad financiera de seguir con un rating con grado de inversión “sólido”.

La agencia indica que el rating Baa3 refleja la amplia escala de la operadora; la diversificación de los beneficios, asociada a su fuerte posición en los cuatro mercados estratégicos, España, Alemania, Reino Unido y Brasil; el fortalecimiento de la teleco en el mercado británico con la fusión de su filial O2 con Virgin Media; el amplio despliegue de fibra óptica en España; la dirección de la compañía, así como la buena gestión del riesgo de liquidez.

Ahora bien, advierte de que este rating también refleja la dura competencia en el mercado español, especialmente en el móvil low cost; el impacto de la pandemia del coronavirus y la crisis económica provocada, que tendrá como consecuencia una mayor debilidad de las operaciones entre 2020 y 2021; la exposición de la compañía al riesgo de los mercados emergentes, incluyendo la debilidad de las divisas; y el incremento de la complejidad de una compañía que consolida sus filiales, pero no de forma plena.

Apalancamiento

La agencia destaca que la perspectiva estable refleja la expectativa de la propia agencia de que la dirección de Telefónica continuará con su estrategia prioritaria de continuar con el desapalancamiento. “Esperamos un pequeño ajuste del apalancamiento neto, muy cerca del nivel máximo de tolerancia de 3,75 veces el ebitda para los próximos dos o tres años”, señala Moody’s.

La firma advierte de que la presión negativa empezará si tras ese periodo de tiempo, el ratio de apalancamiento supera el citado de 3,75 veces el ebitda y no hay signos para una mejora.

Moody’s cree que el apalancamiento permanecerá alto entre 2020 y 2021, como consecuencia de la bajada del ebitda, así como por los costes derivados de las subastas de espectro para 5G, en España, Reino Unido y Brasil. Telefónica ha reducido la deuda de forma gradual, con un descenso interanual del 4,2% al cierre de septiembre, hasta 36.700 millones de euros, excluyendo los arrendamientos.

“Sin embargo, en los próximos 24 meses, esperamos que el ratio de apalancamiento se incremente hasta un rango entre 3,7 y 3,9 veces el ebitda, dado el deterioro del ebitda y las subastas de espectro”, dice la agencia.

Impacto del ‘scrip dividend’

Con respecto al dividendo, Moody’s cree que un 50% de los accionistas optarán por percibir la remuneración en acciones, situación que ayudará a Telefónica a preservar su caja en 2020. La teleco debe abonar en diciembre el segundo tramo del dividendo anual, de 0,20 euros por título.

La firma destaca la oferta de contenidos televisivos de Telefónica en España, así como la conectividad de alta velocidad. Moody’s valora la renovación con éxito de los derechos televisivos del fútbol, por los menores costes de compra. En relación a Reino Unido, destaca la reducción de deuda hasta en 5.800 millones de libras por la fusión entre O2 y Virgin, aunque advierte de que el impacto en el apalancamiento de Telefónica será marginal, al desconsolidar su participación en la joint venture.

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