El experimento de la china Sinovac puede recibir la primera autorización en enero

El estado brasileño de São Paulo prevé contar con 46 millones de viales

El Gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, sostiene una caja con la vacuna de Sinovac.
El Gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, sostiene una caja con la vacuna de Sinovac. Getty Images

Los estudios de la vacuna contra el Covid-19 producida por el laboratorio chino Sinovac llegaron a su fase final en Brasil y el antígeno podría comenzar a ser aplicado el próximo mes de enero, confirmaron ayer las autoridades del estado de São Paulo, patrocinador del experimento en el país.

“Estamos muy cerca de tener una vacuna disponible”, resaltó Dimas Covas, director del Instituto Butantan de São Paulo, responsable por los estudios de la llamada Coronavac en Brasil, uno de los países con más casos y muertes de coronavirus del mundo. De esta forma, se prevé que sea el primer país fuera de China en dar luz verde a esta iniciativa de Sinovac.

Las autoridades sanitarias de São Paulo informaron que el estudio de la fase III alcanzó ya el número mínimo de voluntarios infectados para poder obtener un análisis de su eficacia. La expectativa del Instituto Butantan es que el Comité Internacional Independiente que acompaña los ensayos divulgue los datos de efectividad de la vacuna la primera semana de diciembre y, a partir de ahí, sea aprobada de forma exprés por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa), el órgano regulador, informa Efe.

Si el cronograma se cumple, las autoridades sanitarias de Sao Paulo confían en tener listas en enero 46 millones de dosis de la vacuna para comenzar a ser aplicadas en la población ese mismo mes.

Antes incluso del inicio de la vacunación, el antídoto del laboratorio Sinovac se ha convertido en el centro de una disputa política entre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el gobernador de São Paulo, João Doria, su principal rival político en el campo conservador.

Bolsonaro, uno de los líderes más negacionistas sobre la gravedad del virus, ha desdeñado públicamente la Coronavac, a la que llegó a calificar de forma despectiva como la “vacuna de Doria” y sobre la cual llegó a afirmar que “no será comprada” por su Gobierno.

La cuerda entre ambos mandatarios se tensó todavía más hace algunas semanas, cuando Bolsonaro celebró el parón momentáneo de los ensayos clínicos tras la muerte de un voluntario por razones no relacionadas con la vacuna.

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