Población

El Banco de España pide atraer empresas a zonas rurales para atajar la desigualdad

Seis de cada diez residentes en España vive en municipios de más de 50.000 habitantes

Parque biosaludable de Abla (Almería)rn
Parque biosaludable de Abla (Almería)

La cantidad de población en España que residente en zonas urbanas ha aumentado desde el 65% hasta más del 87% entre 1950 y 2018. Este incremento fue especialmente intenso hasta el final de la década de los setenta, época que se ha denominado éxodo rural, porque en ella, concretamente en 1981, la tasa de urbanización se situó ya en un 82%. Desde entonces esta urbanización de la población española ha seguido creciendo pero a menor ritmo.

Así lo indica un estudio publicado hoy por el Banco de España con el título Tendencias recientes de la población en las áreas rurales y urbanas de España, que constata que seis de cada diez españoles habitan ahora en ciudades de más de 50.000 habitantes y que durante los últimos 20 años en los municipios de menos de 1.000 habitantes han experimentado una caída constante de población superior al 15% en la mayoría de los casos. Mientras que las localidades de menos de 10.000 habitantes integradas alrededor de las grandes áreas urbanas han experimentado significativas ganancias de población en las últimas décadas.

Durante la primera década del siglo XXI se observó un incremento tanto de la población urbana como de la población rural. Este proceso se vio impulsado por la masiva llegada de migrantes internacionales, pero muchos de ellos regresaron a sus países de origen tras la crisis económica que se inició en 2008, según este informe. De esta manera, en la última década la economía española ha vuelto a experimentar un aumento de la tasa de urbanización, acompañada de un nuevo episodio de despoblación de las áreas rurales.

Todos estos movimientos poblacionales sirven, según el Banco de España, para explicar y entender las diferencias socioeconómicas entre las distintas regiones del territorio español. "Una desigual distribución espacial de la población provoca una distribución también desigual de las rentas, ya que las economías de aglomeración justifican una mayor retribución a los factores productivos en las zonas donde se concentran la actividad económica y la población", indica el informe.

En este escenario, y en un contexto de cambio tecnológico e implantación del teletrabajo, acelerado por la irrupción del Covid-19, el Banco de España plantea que "una posibilidad para mitigar estas desigualdades sería fomentar la digitalización de determinadas zonas rurales con mayores oportunidades de desarrollo, como polos de atracción para empresas y potenciales trabajadores".

El informe explica que, en general, las ventajas de la densidad urbana son una mayor productividad e innovación, la facilidad de acceso a bienes y servicios, la reducción de las distancias, la eficiencia energética y los servicios e instalaciones. Mientras que los inconvenientes se relacionan con los costes derivados de la saturación: los precios del suelo o la vivienda, así como la exposición a la contaminación o a distintas enfermedades. De hecho, un ejemplo de esto último es la mayor propagación del Covid-19 en las zonas con más densidad de población.

Ante todo esto, el Banco de España concluye que en su agenda de investigaciones tiene previsto analizar la relación coste beneficio de la urbanización frente a una repoblación de las zonas rurales auspiciada por el fomento de la digitalización.

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