La inestabilidad vuelve al mercado europeo de la mano de los rebrotes

El selectivo pone fin a una racha de dos semanas al alza

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El rebote de los mercados en la anterior semana ha quedado empañado tras la corrección que han protagonizado esta última. El nuevo golpe del virus en Europa con la consiguiente vuelta de las restricciones, la paralización de las vacunas de Janssen y la de Eli Lilly, el fantasma de un Brexit duro, los malos datos de confianza empresarial en Alemania y la incertidumbre política en Estados Unidos han pesado en el ánimo de los inversores.

No obstante, el golpe ha sido desigual. El virus sigue siendo el principal factor al que mirar a la hora de tomar decisiones y ello queda patente al comprobar cómo ha evolucionado la semana en Europa y en Estados Unidos. En el Viejo Continente, todos los grandes índices han terminado en negativo mientras que al otro lado del Atlántico, las ganancias están siendo la tónica general con el Nasdaq ganando cerca de un 2,5%. En Asia, el balance semanal cerró de forma mixta.

En el caso del Ibex, el acumulado de las últimas cinco sesiones se ha saldado con un retroceso del 1,46% que lo ha llevado hasta los 6.849,7 puntos. Hoy, el selectivo español ha tratado de sumarse a la mejoría que han protagonizado el resto de parqués europeos y ha acabado subiendo un 0,48%. Las farmacéuticas han resultado ser las principales ganadoras dentro del Ibex. Pharmamar, que en el año acumula un ascenso del 214,82%, ha sido la mejor de la semana con un repunte del 11,28%. Le ha seguido Grifols (+5,23%) y Cie Automotive (+3,72%). En el lado opuesto, las cotizadas que habitualmente resultan más castigadas cada vez que hay noticias negativas en relación a la evolución de la pandemia. IAG ha retrocedido un 6,95% en la semana, Banco Sabadell un 7,43% y Meliá, el 12,79%.

Desde Bank of America, explican que el virus es una de las razones por las que sus previsiones de cara a la recta final del año son más pesimistas que las del consenso de expertos que siguen los mercados. “Las restricciones localizadas podrían generar una mayor disrupción si continúan incrementándose. El ahorro de los ciudadanos, que ya está siendo elevado, podría incrementarse aún más debido a la incertidumbre que el virus genera y el distanciamiento social voluntario puede fácilmente ampliar el impacto económico del resurgir del Covid-19”, aventuran los analistas de Bank of America.

Pese al jarro de agua fría que significa el aumento de la incidencia del virus y la paralización de las vacunas, no todas las noticias son tan negativas en lo referente al Covid-19. El viernes, Pfizer anunció que espera solicitar a la FDA estadounidense la aprobación de emergencia para su vacuna a finales de noviembre, siempre y cuando los resultados de las pruebas clínicas acompañen. Se trata de la primera vez que el mercado obtiene una referencia temporal más sólida sobre cuando puede producirse la primera aprobación de una vacuna occidental.

Mientras las dudas han reinado en la renta variable, la realidad ha sido muy distinta en la renta fija. Los inversores se han abalanzado esta semana sobre los bonos soberanos, especialmente, sobre aquellos que todavía ofrecen algo de rentabilidad con un riesgo relativamente bajo. Es el caso de los bonos periféricos europeos. La rentabilidad del español a 10 años ronda hoy el 0,12%, cinco puntos básicos por debajo del 0,17% que rentaba el lunes. En estos momentos, el bono español se encuentra en niveles de 2019 y solo a 10 puntos básicos de su mínimo histórico del 0,03%. En el caso del italiano, esta semana ya se marcaron nuevos mínimos históricos. La deuda del país nunca antes había estado tan solicitada, y ahora, ofrece un 0,65% frente al 0,72% del lunes. En el caso del bund, el panorama de inestabilidad provoca que incluso siendo su rentabilidad cada vez más negativa, los inversores sigan apostando por su compra. Esta semana, cayó hasta el -0,62% desde el -0,52% de la anterior.

Incertidumbre política

De fondo, el ruido político no hace más que incrementarse a medida que se acercan las fechas clave. La primera, el tres de noviembre con las elecciones estadounidenses en las que Biden parecen ganar ventaja sobre Trump, un hecho que cada vez asusta menos al mercado debido al masivo plan de estímulo de 2,2 billones de dólares que el partido demócrata intenta impulsar.

Hasta entonces, en Washington se evaporan las expectativas de que demócratas y republicanos pacten un nuevo paquete de estímulos para hacer frente al Covid antes de los comicios. Donald Trump dijo el jueves estar dispuesto a hacer un gesto para desbloquear las negociaciones sobre un nuevo paquete de ayuda económica para luchar contra el coronavirus, y afirmó que propondría aumentar la cifra de 1,8 billones de dólares que está sobre la mesa. Pero el presidente del Senado, el republicano Mitch McConnell, repitió que no respaldaría una cantidad tan elevada.

También al otro lado del Altántico, el viernes se conoció el dato de producción industrial, que cayó un 0,6% cuando se esperaba un aumento del 0,5%. Por su parte, el dato de ventas minoristas ha sido mejor de lo esperado al subir un 1,9% frente a una previsión del 0,7%.

La segunda fecha marcada en rojo en el calendario de la inestabilidad política es el uno de enero de 2021, día en el que, por ahora, empezará la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Los desencuentros pesan más que los puntos de acuerdo. El jueves, los 27 líderes europeos pidieron a Reino Unido que volviera a los puntos de partida del acuerdo para poder seguir negociando la relación comercial. El viernes, el primer ministro británico, Boris Johnson, advirtió que aunque todavía no se levante formalmente de la mesa, si no hay un cambio de enfoque, no habrá consenso. Esto, implicaría un Brexit a las bravas.

Las turbulencias se dejan sentir en el mercado de divisas. La libra, uno de los termómetros más fiables sobre el miedo al Brexit, acabó la semana depreciándose ligeramente hasta los 1,099 euros por unidad desde los 1,102 a los que se cambiaba en la anterior. El movimiento se produjo incluso con el euro cayendo con fuerza contra el dólar. La moneda comunitaria acabó este viernes en los 1,173 dólares desde los 1,182 del pasado. 

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