Private equity

La gestora de fondos del Santander se abre a invertir en capital riesgo

Cambia su programa de actividades para incluir esta estrategia

La gestora de fondos del Santander se abre a invertir en capital riesgo
EFE

Cambio de ritmo en la gestora de fondos del Santander. En un momento especialmente complicado para la gestión de activos, este área del banco que pilota Ana Botín ha decidido virar su rumbo. Opta por abordar activos que permitan una mayor rentabilidad. Y, en este contexto, ha decidido abrir la puerta a un nuevo negocio, el capital riesgo.

Santander Asset Management comunicó la semana pasada a la CNMV un cambio en su programa de actividades, según un documento remitido por la propia entidad. En concreto, a partir de ahora su operativa incluirá "la administración, representación, gestión y comercialización de entidades de capital riesgo y entidades de inversión colectiva cerradas".

La gestora ha realizado un cambio legal en su documentación remitida al supervisor para poder lanzar su nueva estrategia de activos ilíquidos. "Somos uno de los mayores originadores de crédito privado del mundo y por eso hemos creado una nueva plataforma para activos alternativos", explicaba en un encuentro con prensa Mariano Belinky, consejero delegado de la firma. "Tenemos un acuerdo con el equipo de banca corporativa del grupo, para conectar la emisión de crédito con los clientes privados. En los próximos meses vamos a lanzar varios fondos de deuda privada".

El primer ejecutivo de la gestora también apuntaba que esperan alcanzar un volumen de activos ilíquidos distribuidos de unos 45.000 millones de euros, en un plazo de cinco a diez años.

Frente a la inversión tradicional en bonos y Bolsa, las gestoras de fondos están apostando cada vez más por lo que se conoce como activos alternativos o ilíquidos, que ofrecen más rendimiento y están más descorrelacionados con el mercado. Dentro de esta categoría, hay fondos de capital riesgo que invierten en compañías no cotizadas, fondos que invierten en infraestructuras (parques eólicos, autopistas...), fondos que compran deuda de empresas, y otros que invierten en instrumentos de comercio internacional.

La característica común a este tipo de inversiones es que se producen al margen de los mercados tradicionales, y que los fondos exigen mayores plazos de inversión, importes más altos y tienen un mayor componente de iliquidez, es decir, que el inversor no puede salir del fondo en cualquier momento, sino solo en ciertas ventanas. Los vaivenes de la Bolsa y las caídas en las rentabilidades de la renta fija por las políticas ultraexpansivas de los bancos centrales han llevado a los inversores a buscar nuevas oportunidades de inversión. Y en este contexto entidades como el Santander buscan ofrecer nuevas estrategias a sus clientes.

En principio, la estrategia de Santander AM pasa por comenzar ofreciendo vehículos para la inversión en infraestructuras o en deuda privada. De hecho, acaba de lanzar un fondo de inversión libre, llamado Alternative Leasing, para financiar a pymes a través de contratos de arrendamiento financiero. Todos estos productos están orientados a clientes institucionales.

Así, la gestora ha realizado este cambio legal en su programa de actividades para poder comercializar vehículos de este tipo. Pero ha dejado también la puerta abierta a entrar de lleno en el capital riesgo propiamente dicho.

El capital riesgo y el Banco Santander son viejos amigos. El banco tuvo un potente vehículo, Vista Capital, que liquidó en 2015. Y con el que invirtió en compañías como Parques Reunidos o Maxam. El año pasado decidió retomar este negocio. Y no solo desde su gestora. También ha constituido un nueva gestora para este segmento, Tresmares Private Equity, con la que pretende movilizar hasta 1.000 millones en deuda privada y private equity para financiar a pymes.

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