Infraestructuras

Las empresas de ‘data centers’ urgen medidas para atraer 3.000 millones de inversión a España

Reclaman el mismo trato que el sector electrointensivo para rebajar la factura eléctrica y una regulación propia de edificación para los centros de datos que no les penalice. Dicen que ello ayudaría a que España se convierta en el nodo digital del sur de Europa

Interior de un centro de Interxion en Madrid.
Interior de un centro de Interxion en Madrid.

Los gigantes del negocio de los centros de datos que operan en España se reunieron ayer con diputados de distintos partidos políticos para plantearles la “gran oportunidad” que tiene España de convertirse en el nodo digital para el sur de Europa, en pleno boom de la economía digital, si se dan las condiciones apropiadas en cuanto a fiscalidad, disponibilidad de energía y espacio para poder ser competitivos y atraer inversión extranjera.

Data4, Equinix, Interxion, DatacenterDynamics, Global Switch, Quark, S4U y la asociación iMasons estiman que solo en infraestructuras físicas, la nueva inversión directa podría alcanzar los 3.000 millones de euros durante los próximos cinco años y sumar otros 2.500 millones hasta 2030 si cuentan con la colaboración de políticas proactivas por parte de las Administraciones.

“Con dicha inversión, la infraestructura digital de España alcanzaría el mismo nivel de los principales mercados europeos (París, Fráncfort, Londres y Áms­terdam) acorde con el tamaño de nuestra economía”, señala Patricia Rodríguez Henríquez, directora de centros de datos de Microsoft en Austria y responsable de iMasons en España.

Además, Robert Assink, director general de Interxion España, añade que la inversión de este sector provoca un efecto multiplicador en las inversiones en otras industrias, así como en la creación de puestos de trabajo, que se cuantificaría si se da el escenario que reclaman en 12 veces la inversión.

“El momento para hacer esta apuesta es perfecto. Ahora es cuando se está produciendo el impulso a la digitalización, a la industria 4.0... y si no lo aprovecha España lo hará Italia, Polonia, Grecia o Israel. Hay una carrera por atraer estas inversiones y la infraestructura que nosotros desplegamos es imprescindible para que sea factible el desarrollo de los servicios digitales”, continúa Rodríguez.

Un sector desconocido

Assink reconoce que el sector de los data centers es un gran desconocido para el gran público y para la Administración pública. “Los políticos siempre han tenido interés en fomentar la inversión en redes de telecomunicaciones hasta en el pueblo más recóndito, y ahí la posición de España es buena frente a otros países europeos. Pero estamos en un mundo global, donde la migración a la nube de las empresas es imparable y los contenidos se generan en múltiples continentes, y ello obliga a hacer estas nuevas infraestructuras. También por ello Google, Amazon, Microsoft, Facebook o Alibaba están construyendo sus propios centros de datos o usan los nuestros [las tres primeras acaban de anunciar que van a abrir en España centros de datos], y están desplegando nuevas redes que interconectan los continentes”.

Assink resalta que el sector no pide subvenciones. Sí reclama un trato igualitario con el sector electrointensivo, que cuenta con ayudas para rebajar su factura energética. “Pedimos igual que ellos exenciones de hasta el 85% del impuesto asociado al suministro eléctrico, pues en una empresa de centros de datos el coste eléctrico puede representar hasta el 40% de sus costes”.

También reclaman más flexibilidad en el diseño de las infraestructuras eléctricas. Según cuenta Assink, “REE trabaja con ciclos de planificación de cinco años y si perdemos un ciclo nos encontramos con que tenemos que esperar varios años para poder tener energía, y esa falta de agilidad y flexibilidad lastra las inversiones”.

Para la responsable de iMasons en España todas las ventajas que puedan conseguir en lo que respecta al consumo energético son clave, “pues hablamos de contratos a muy largo plazo, ya que los data centers tienen una vida útil de 20-30 años”. Rodríguez añade que si se llevan a cabo las inversiones apuntadas la demanda energética de estos centros de datos requeriría la producción de 500 MW de energía renovable con un consumo muy estable dada la continuidad durante las 24 horas de esta industria.

Assink explica que se están organizando como sector para tener más fuerza y poder participar directamente en la planificación de las ampliaciones de la red con REE y con las grandes distribuidoras de energía. “Una coordinación entre ambos sectores sería deseable”.

Necesidad de adecuar la legislación

Otros puntos que reclama el sector es que haya una un marco regulatorio estable, una ventanilla única que facilite la obtención de licencias y la comunicación con todas las Administraciones, y una adecuación legislativa a su actividad. Sobre este último punto, demandan que el data center esté catalogado como una construcción tecnológica y no como un edificio de oficinas, lo que les penaliza.

"Disponer de una regulación de edificios propia como centros de datos nos evitaría tener que realizar inversiones o asumir gravámenes que no se ajustan a su actividad. Por ejemplo, en Madrid es obligatorio disponer de una plaza de parking por cada 100 metros cuadrados. Sin embargo, los centros de datos albergan equipos informáticos e infraestructura electromecánica donde el flujo y la presencia de personas es altamente limitado y tantas plazas de parking son innecesarias. Igual sucede con ciertos impuestos locales, que gravan el equipamiento de cada edificio, como el ICIO. En este caso, mientras que en un edificio de oficinas los elementos de refrigeración y calefacción no son ni el 20% del valor de la construcción, en un centro de datos el porcentaje asciende hasta el 50%. Esto implica que cada euro que se gasta en infraestructura se paga un 4% más. Es un coste realmente elevado para el sector de centros de datos", explican.

Assink asegura, no obstante, que ve disposición por parte del Gobierno para escuchar al sector. “El secretario de Estado de Telecomunicaciones, Roberto Sánchez, lo entiende muy bien y ha impulsado acciones en la agenda digital 2025, que van en la buena dirección. Creemos que hay un buen escenario para trabajar juntos y lograr que España tenga una infraestructura troncal relevante para crear más riqueza para todo el país y que pueda ser uno de los motores para salir de esta crisis”.

Las inversiones indirectas derivadas de las necesidades de hardware y software para la pres­tación que requieren estos centros implicarían una inversión adicional de 6.000 millones hasta 2025. Y empleo directo de unas 2.000 personas.

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