Banca

El Banco de España considera un “peligro mantener entidades sobredimensionadas”

El gobernador cree que aún hay margen para más fusiones y reclama prudencia en la concesión de dividendos

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, comparece ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital para presentar el Informe Anual del Banco de España.rn EUROPA PRESSrn 06102020
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, comparece ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital para presentar el Informe Anual del Banco de España. EUROPA PRESS 06/10/2020 EUROPA PRESS

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, cree que el deterioro financiero de empresas y hogares impactará plenamente en las entidades en los próximos trimestres, por lo que el pago de dividendos y la política de remuneraciones deberá seguir siendo "muy prudente" hasta que se disipe la incertidumbre actual y la recuperación económica sea sólida.

Esta es una de las advertencias que ha realizado el martes a la banca durante su intervención en la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital en el Congreso de los Diputados.

En este acto, Hernández de Cos recordó la recomendación realizada el pasado 27 de marzo por el BCE y secundada por el Banco de España a las entidades financieras para eliminar temporalmente el reparto de dividendos y la aplicación de criterios prudentes en la retribución variable a los empleados, cuyo objetivo era reforzar la posición de capital de la banca.

Explicó que estas medidas se revisarán en las próximas semanas, pero, ha sido tajante al asegurar que "en cualquier caso, la política de distribución de dividendos y de remuneraciones de las entidades deberá seguir siendo muy prudente hasta que no se disipe la incertidumbre actual y se consolide una recuperación económica sólida".

De esta forma, muestra su posición ante las peticiones de la banca para que se levante este veto, y ante las últimas decisiones de varias entidades de someter a la junta de accionistas el reparto de dividendos en 2021 con cargo a 2019 y 2020.

Pero al margen del posible o no reparto a partir de enero de dividendos, las fusiones fueron las protagonistas en su comparecencia en el Congreso.

Hernández de Cos reconoció ante los diputados que fusiones como la de CaixaBank y Bankia acarrearán ajustes de empleo y de oficinas, pero se justifican en la necesidad de mejorar la rentabilidad y evitar entidades sobredimensionadas, que incluso pueden poner “en peligro” la estabilidad financiera. De hecho, considera “un peligro mantener entidades sobredimensionadas”.

El gobernador, incluso tras esta fusión y las que se esperan de Unicaja y Liberbank o la teórica de BBVA y Sabadell (no la mencionó como tal en su intervención), considera que hay margen para más fusiones en el sector.

Como ya viene insistiendo desde que llegó a su cargo, pidió a la banca en general que mejore su eficiencia, lo que conlleva más cierre de oficinas y de ajustes de plantilla, y es que considera que es un "peligro mantener entidades sobredimensionadas".

Pero mejorar la eficiencia no pasa solo por reducir costes, sino también por realizar inversiones necesarias en digitalización y explotación de la información para proporcionar un servicio de mayor calidad y expandir actividades más rentables con un estricto control sobre los riesgos asumidos. "Solo esto permitirá a las entidades afrontar el reto adicional que supone la potencial entrada de nuevos competidores, como las big techs, en el mercado de crédito", ha asegurado.

El gobernador insistió en que hay que evitar que la crisis económica se convierta en una crisis financiera, tras avisar de que el "deterioro previsible" de los activos por la situación, incluido un repunte en los próximos meses de la morosidad, va a tener un "impacto significativo" sobre la solvencia del sector.

Subrayó que el deterioro de la actividad económica generado por la pandemia del Covid-19 solo se ha trasladado "moderadamente" y una muestra de ello es la evolución de los créditos morosos, con un leve repunte en el segundo trimestre.

Además, los ingresos recurrentes ya han empezado a resentirse y, aunque los gastos se han ajustado a la baja, la rentabilidad de los bancos ya se ha deteriorado, aunque no haya afectado todavía a la solvencia gracias a medidas como no repartir dividendos.

Aunque destacó que las mejoras en la calidad de sus balances y en sus niveles de solvencia han colocado al sector bancario español en una mejor situación para absorber la crisis, ha advertido de que las cuentas de resultados de los bancos se han visto ya "negativamente afectadas".

En el caso concreto de las dos entidades de mayor tamaño (BBVA y Santander), la evolución negativa responde al deterioro de los fondos de comercio de sus filiales en el extranjero, lo que ilustra que, "en el caso de una crisis global como la actual, la diversificación internacional del negocio de los bancos españoles será previsiblemente menos útil que en pasadas crisis para la contención y mitigación de sus efectos".

El gobernador también llamó a autoridades económicas y supervisoras a seguir ejerciendo una vigilancia estrecha sobre las entidades y los mercados financieros para que sigan facilitando el flujo de crédito a la economía y a estar dispuestos a dar una respuesta europea adecuada si los riesgos para la estabilidad financiera se materializan, dado el compromiso con la Unión Bancaria.

Pidió compartir el objetivo de evitar que la crisis del Covid-19 termine provocando un endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación o dañando gravemente el sistema financiero, en un contexto en el que se ha deteriorado la posición financiera del sector privado no financiero, cuyas consecuencias sobre los resultados de los bancos se manifestarán en su plenitud en los próximos trimestres.

Sobre el problema de la exclusión financiera, que se acentúa como consecuencia de la reducción de oficinas, Hernández de Cos defendió que se trata de “un problema de política pública” y que es el Parlamento el que debe tratar de resolverlo. Argumentó que para los usuarios más jóvenes no supone un problema que se cierren sucursales y se utilicen los canales digitales, por lo que es el Parlamento el que debe tomar decisiones orientadas a reducir los problemas que sí supone para determinados colectivos.

No a la banca pública
También mostró su oposición a crear un banco público con Bankia, como le preguntaron algunos diputados. “¿Cuál es el objetivo de la banca pública? Entiendo que pretendería la concesión de crédito a entidades o individuos que no están recibiendo el crédito en este momento porque el riesgo es muy elevado. Sinceramente, como supervisor, me va a permitir que si ese es el objetivo le doy un rotundo no, porque me va a crear un banco con un balance completamente no saneado que va a acabar generando un problema de estabilidad financiera”, respondió a ERC y Unidas Podemos.

Además, aprovechó para sugerir que el Parlamento “tiene instrumentos mejores” para cumplir con el objetivo descrito de la banca pública, como las subvenciones directas, que tienen “muchos menos daños colaterales”.

Rebajas de ratings

Por otro lado, las experiencias del pasado muestran que las rebajas generalizadas de las calificaciones crediticias de las empresas pueden generar efectos secundarios adversos que retroalimenten las crisis.

Los fondos de inversión y las aseguradoras son los que aglutinan la mayor parte de las tenencias de deuda corporativa con una nota BBB -un aprobado-, un tercio de la cual está asociada a sectores considerados como sensibles ante la covid-19.

Una rebaja masiva de los ratings de estas empresas que les hiciera perder la condición de grado de inversión, es decir que les situara como bonos basura, implicaría "unas importantes pérdidas potenciales" para el conjunto del sistema financiero europeo.

Mercado inmobiliario

En el caso de España, el ajuste a la baja en el número de transacciones y en la actividad dentro del segmento residencial ha sido "muy significativo", pero las valoraciones han presentado mayor grado de resistencia.

Tradicionalmente los precios de los activos reales tardan más en ajustarse que en el caso de los activos financieros, ha subrayado.

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