Banca

Unicaja y Liberbank esperan celebrar consejos para negociar su fusión esta semana

La operación ya no necesitaría una ampliación de capital para abordar la reestructuración

El logotipo de Unicaja Banco en Ronda (Málaga).
El logotipo de Unicaja Banco en Ronda (Málaga). REUTERS

Unicaja y Liberbank han vuelto a restablecer negociaciones para intentar llegar a un acuerdo de fusión. Los nuevos acercamientos se iniciaron a mediados de septiembre, aunque todavía son informales y ninguna de las dos entidades ha vuelto a contratar a los bancos de inversión o asesores jurídicos para comenzar las negociaciones formales de integración, explican fuentes conocedoras de la operación a este periódico.

Ambos bancos, no obstante, prevén convocar en breve sus consejos de administración para dar nuevamente el pistoletazo de salida a su fusión. La idea es acelerar el proceso y, esta misma semana, poder autorizar a sus ejecutivos a iniciar las conversaciones formales y contratar a los respectivos bancos de inversión y asesores para realizar la due dilligence que permitirá analizar la situación de las dos entidades tras la pandemia y cerrar una ecuación de canje, que supondría crear el séptimo banco más grande del país.

Al cierre de esta edición aún no se habían convocado dichos consejos, pero no se descartaba que se pudieran anunciar las dos reuniones en los primeros días de esta semana.

La operación se instrumentaría del mismo modo que se negoció el pasado año, es decir, la entidad de origen malagueño absorbería a la firma que dirige Manuel Menéndez. No hay que olvidar que el proyecto lleva mucho tiempo en marcha, aunque se ha roto en varias ocasiones, la última en mayo de 2019. Los desacuerdos en la ecuación de canje dieron al traste con la operación, hace ahora un año y medio.

La razón de la ruptura fue que en aquel momento, la regulación exigía a la entidad resultante de la unión de las excajas un ratio de solvencia igual a la que poseía la entidad con mayor coeficiente, es decir Unicaja. Pero el Banco Central Europeo (BCE) corrigió este año esas exigencias.

En cuanto a la relación de tamaño, Unicaja tiene un valor de mercado de alrededor de 1.030 millones de euros, mientras que Liberbank está valorado en alrededor de 691 millones. Aunque las dos excajas se han negado a hacer comentarios, varias fuentes coinciden en que ahora ya es el momento de su unión, una vez que ambas firmas han resuelto una parte de sus diferencias en la ecuación de canje.

Tras abrir la mano el BCE, ya no necesitan llevar a cabo una ampliación de capital. Como ha ocurrido en el caso de Bankia y CaixaBank, los costes de la reestructuración se cargarán contra el fondo de comercio negativo que generan estas operaciones. Así, las diferencias entre el valor en Bolsa y el valor contable (plusvalías contables), podrían compensar el impacto en la cuenta de resultados de la entidad compradora.

Según los cálculos realizados en 2019, la fusión entre Unicaja y Liberbank hubiera costado 3.000 puestos de trabajo, lo que hubiera provocado que ambas firmas llevaran a cabo una ampliación por unos 300 a 400 millones de euros. Esta fusión hubiera supuesto entonces un ahorro de unos 150 millones de euros anuales.

Ahora esa ampliación no sería necesaria, aunque también es cierto que los cálculos realizados en 2019 (anunciaron sus negociaciones en diciembre de 2018) ya no son válidos, apuntan fuentes conocedoras de la operación. La crisis del Covid ha modificado sustancialmente los balances tanto de Unicaja como de Liberbank, y desde que rompieron sus negociaciones en mayo del pasado ejercicio ambos han incrementado sus provisiones y capital, a la vez que los reguladores han flexibilizado su posición.

Unicaja no cuenta todavía con un banco de inversión para su asesoramiento, pese a que Liberbank mantiene a Deutsche Bank.

En las anteriores conversaciones Unicaja, el más grande de los dos, presionaba por tener el 60% del peso de la nueva entidad resultante, mientras que Liberbank quería el 42%.

Entre los accionistas de Liberbank están las fundaciones de sus cajas de ahorros, así como la Corporación Masaveu, el inversor mexicano Ernesto Tinajero y el administrador de fondos con sede en Londres Oceanwood Capital Management.

El principal accionista de Unicaja es la Fundación Bancaria Unicaja, que posee el 49,7% del banco, posición que no ha querido rebajar pese a que ello le supone una penalización por contar con más del 40% del capital de Unicaja Banco. El multimillonario murciano Tomás Olivo se ha convertido en los últimos meses en el principal accionista privado del banco andaluz, al incrementar su participación accionarial hasta el 5,1%.

Entre los preacuerdos alcanzados en 2019 figuraba que la sede del nuevo banco estaría en Málaga, el presidente ejecutivo, pero con poderes limitados sería inicialmente Manuel Azuaga, actual presidente de Unicaja, aunque su cargo sería transitorio, ya que cuenta con 73 años de edad. Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank, sería el primer ejecutivo de la nueva entidad, al conservar su cargo. La marca resultante sería Unicaja, si no cambian los términos del proyecto de 2019.

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