La OPS de Bankia: 270.000 bankeros y una caída del 99%

La entidad recibe la sentencia con una caída del 3,5%

La OPS de Bankia: 270.000 bankeros y una caída del 99%

Nueve años después de su puesta de largo en Bolsa, las acciones de Bankia cotizan en el entorno de los 1,28 euros por acción. Este martes, coincidiendo con la absolución de los 34 acusados en el juicio por el estreno en el mercado, las acciones de la entidad cayeron un 3,53%. Desde el precio de la Oferta Pública de suscripción (OPS), el desplome es del 99%.

El 20 de julio de 2011, la entidad presidida por Rodrigo Rato protagonizó uno de los estrenos bursátiles más sonados de los últimos años a un precio de 3,75 euros por acción, importe que ajustado por los dividendos, las ampliaciones de capital para rescatarla y un contrasplit se situaría en los 182,87 euros, según recoge Bankia en su web.

Bajo el lema “hazte bankero” la entidad llevó a cabo una intensa campaña para colocar acciones entre inversores particulares, un proceso que desde el primer momento levantó las suspicacias de los supervisores. Ante las dudas que rondaban, la CNMV decidió limitar la exposición de los minoristas al crear un tramo de institucionales que equivalía al 40% de los 3.092 millones captados. Esto no impidió que más de 270.000 pequeños inversores se vieran atrapados en la operación.

Cinco años después, el Tribunal Supremo anuló la adquisición de acciones de Bankia en la OPS, al considerar que hubo error en el consentimiento pues existía un desfase entre las cifras recogidas en el folleto y las reales. Hasta la fecha, el banco ha devuelto cerca de 1.900 millones de euros a unas 225.100 cuentas inversoras.

Si bien en las primeras semanas la evolución en Bolsa de Bankia fue positiva, pronto llegaron las lágrimas. El 2 de agosto de ese, año las acciones marcaron el que hasta la fecha ha sido su máximo histórico: 3,811 euros por acción, importe que, ajustado, equivale a 190,19 euros de la cotización actual. Es decir, desde la salida a Bolsa a 3,75 euros (182,87 euros tras el ajuste), las acciones del banco llegaron a subir un 4%.

Pero pronto empezaron a llegar las dudas. En 2012, coincidiendo con la crisis de deuda de la zona euro, la viabilidad del sector financiero por su elevada cartera de activos tóxicos situó a Bankia en el punto de mira. No era la entidad más dañada, pero preocupaba especialmente por su tamaño.

Tras las presiones del Gobierno y de instituciones como el FMI, en mayo de 2012 Rodrigo Rato presentó su dimisión. A partir de entonces, José Ignacio Gorigolzarri tomó las riendas de la entidad, encargándose del saneamiento. Tras reformular las cuentas y conocer cuánto dinero necesitaba para cubrir el agujero, la entidad recibió una inyección de 22.424 millones.

Como resultado de este proceso el Estado pasó a convertirse en el principal accionista de la entidad, lo que supuso una gran dilución para los accionistas hasta la fecha. En julio de 2012, coincidiendo con el rescate las acciones de Bankia se desplomaron a los 39 euros (0,76 euros por acción descontando el ajuste). Es decir, se hundieron en menos de un año cerca de un 80%.

Cuando parecía que las acciones de la entidad habían tocado suelo, un año después el banco tuvo que hacer frente a dos ampliaciones de capital para completar su recapitalización, incluida una que supuso el canje de preferentes y deuda subordinada por acciones. La puesta en circulación de las nuevas acciones llevó a los títulos a desfondarse a los 2,28 euros (0,04 euros sin ajustar).

Cuatro años después, en junio de 2017, la entidad aprobó un contrasplit. Con esta operación, el banco agrupó sus acciones en una proporción de cuatro a una, por lo que su valor nominal pasó de 0,25 euros a 1 euro. El objetivo final que se perseguía era reducir la volatilidad. Completadas todas estas operaciones, la cotización de la entidad no ha experimentado tantas oscilaciones y se ha movido en sintonía con el resto del sector bancario, un negocio que se encuentra muy afectado por las dificultades de obtener ingresos en un escenario de tipos cero.

Con la vista puesta en la fusión

Desde que Gorigolzarri tomó las riendas de la entidad, uno de los objetivos ha sido devolver la confianza a los inversores y clientes. Tras los saneamientos acometidos en el pasado la entidad se prepara ahora para afrontar la primera gran operación del sector financiero. Bankia y CaixaBank se disponen en los proximos meses a completar su integración, una operación que dará lugar al primer banco en España. Desde que saltó la noticia a comienzos de septiembre, las acciones de la entidad se revalorizan un 27,8%.

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