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Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía acapararían las prejubilaciones de Bankia y CaixaBank

Son las cuatro comunidades con más empleados mayores de 54 años

El recorte de plantilla estará entre 7.000 a 8.000 trabajadores

Dos hombres andando deñante de una oficina de Bankia
Dos hombres andando deñante de una oficina de Bankia REUTERS

Los sindicatos ya han comenzado a hacer sus números y cábalas sobre las previsibles salidas de personal que supondrá la fusión de CaixaBank y Bankia. Aunque todavía no hay números oficiales del ajuste en plantilla y oficinas que supondrá esta operación, el recorte de plantilla será de 7.000 a 8.000 empleados, y el cierre de oficinas se elevará a unas 1.500. Aunque también es cierto que sobre la mesa de las negociaciones entre ambas entidades se ha barajado la cifra inicial de 5.000 bajas.

El problema, además de que los sindicatos consideran elevadas estas previsiones, es que tras los varios procesos de ajustes que han atravesado ambas entidades, fruto también de otras fusiones, apenas hay personal con más de 55 o 54 años, edad media de prejubilación en las entidades financieras. En los procesos de Bankia las prejubilaciones se han realizado a partir de los 54 años (aunque en el ERE de 2018 se incluyeron empleados de 49 años) y en el de CaixaBank a partir de los 52 años.

Los sindicatos están preocupados por la penalización que quiere imponer el Gobierno a las jubilaciones anticipadas. “Es un grandísimo problema”, señalan. El secretario de general de Servicios de CC OO, José María Martínez, matiza que “la posible penalización de las jubilaciones anticipadas también irrumpe en esta situación. Será un problema mayor en los procesos de salidas involuntarias, de personas con carreras de cotización descontinuas, salarios bajos y edades con mayor riesgo de recolocación”.

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de ayer, explicó que el Ejecutivo tratará de que el potencial proceso de rees­tructuración necesario en el grupo resultante de la fusión entre CaixaBank y Bankia tenga el menor impacto posible sobre los puestos de trabajo.

Es obvio que el Gobierno siempre va a luchar por la defensa de los puestos de trabajo y va a intentar que aquellas empresas que tengan que hacer un proceso de reconversión lo hagan con el menor coste posible de puestos de trabajo”, dijo Montero tras ser preguntada por el impacto laboral que tendría el proceso de consolidación que se negocia entre ambas entidades.

Según datos de los sindicatos, de los 4.600 empleados de ambas entidades nacidos antes de 1966, unos 3.000 corresponden a la plantilla de Bankia, y 1.600 a CaixaBank. Por debajo de estas edades y hasta los que tienen 50 años o pueden cumplirlos cuando se constituya la nueva entidad se encuentran otras 1.500 personas en su conjunto, explican los sindicatos.

Por ello, calculan que para que salgan de la entidad resultante entre 7.000 a 8.000 empleados se necesitaría un mínimo de tres años para llevar a cabo el ajuste. Recuerdan que Bankia llevó a cabo hace dos años un ajuste de plantilla y CaixaBank lleva dos en poco tiempo. El último finalizó este año y afectó a más de 2.023 empleados.

Inicialmente, casi todos los planes de ajustes y reestructuración se programan para tres ejercicios, aunque también es cierto que al final se adelantan a dos o incluso un año. El último caso similar es el de CaixaBank, que metió el acelerador en su último plan de ajuste y de tres años lo redujo a dos.

Edad media
En Bankia la edad media de la plantilla se sitúa en los 47 años, y es ligeramente inferior en la de CaixaBank.

Según fuentes sindicales, de la plantilla de ambas entidades nacida antes de 1966, incluido ese año, unos 1.600 empleados corresponden a la red de oficinas de Madrid, el número más elevado en España con esas edades en Bankia y CaixaBank. A esta comunidad le sigue Cataluña, con 975 empleados, y Valencia y Andalucía, ambas con unos 500 empleados, respectivamente, con más de 54 años.

El resto de las regiones españolas cuenta con plantillas mucho más jóvenes. Entre este resto solo 1.000 empleados superan los 54 años. En cuanto a los trabajadores de 53 años hasta los 50 (1.600 en total), también se concentran gran parte en Madrid y Cataluña.

Hay que recordar que los servicios centrales tanto de CaixaBank como de Bankia se encuentran entre Madrid y Barcelona, sobre todo. Tras la fusión, poco a poco irá desapareciendo una de las dos divisiones de servicios centrales, para su unificación. En estos departamentos trabajan en total unos 5.300 empleados, de los que alrededor de 3.000 corresponden a CaixaBank y 2.300 a Bankia.

En favor de la plantilla de las dos entidades es que en julio se firmó el convenio colectivo de ahorro, en el que se encuentran las dos excajas. Bankia, además, aprobó un extenso acuerdo laboral también ese mes, a lo que se suma que, en general, los ajustes llevados en el sector financiero siempre han sido pactados entre empresa y sindicatos con bajas incentivadas y prejubilaciones.

Sin ventajas para la pequeña empresa, según la Plataforma Pymes

Monopolio. La fusión entre CaixaBank y Bankia, aún pendiente de su aprobación por sus respectivos consejos de administración, no aportará ventaja alguna a pymes y autónomos, según la Plataforma Pymes. En un comunicado difundido ayer, esa agrupación, que asegura representar a más de dos millones y medio de pymes y autónomos en España, defiende que la unión provocará un aumento de su posición de dominio a la vez que reducirá una competencia que ellos ven “necesaria”. A su juicio, la integración de ambas entidades prácticamente eliminará la competencia en seis comunidades autónomas en las que el banco resultante se quedará en una situación “casi monopolística”. De llevarse a cabo finalmente esta integración,Plataforma Pymes ve necesario condicionarla a la recuperación del rescate financiero del que fue objeto Bankia y que “siguen pagando diariamente los españoles con su productividad y tributación”.

Recolocaciones. En cuanto a los posibles despidos que provocaría la unión de ambas entidades, espera que se opte por recolocar a los empleados afectados en sectores productivos. Esta iniciativa ya ha sido puesta en macha por Banco Santander, quien en el último ERE aseguró que buscaría la recolocación de los despedidos a través de una agencia de recolocación.

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