Banca

La única fusión de Bankia que no convierte al Estado en primer accionista

La presencia de La Caixa evita lo que ocurriría al unirse con otros bancos

Isidre Fainé, presidnete de La Fundación La Caixa, y el jefe de Gabinete de Presidencia de Gobierno, Iván Redondo.
Isidre Fainé, presidnete de La Fundación La Caixa, y el jefe de Gabinete de Presidencia de Gobierno, Iván Redondo.

Entre las combinaciones posibles para la fusión de Bankia con otra entidad española, la unión con CaixaBank presenta una peculiaridad: es la única que no convierte al Estado en el primer accionista de la entidad resultantes.

En el caso de otros bancos, el bajo valor de mercado o la ausencia de socios de referencia harían que al fusionarse con Bankia, los bancos fusionados pasasen a quedar nacionalizados (con participación de control pública) o a tener al Estado como primer accionista.

Bankia tiene un valor de mercado de algo más de 3.150 millones de euros y la participación del Estado está valorada en unos 1.965 millones, a precios de cierre de este jueves, antes de confirmarse las negociaciones para una posible fusión entre Bankia y CaixaBank.

Tomando esos valores de mercado, una fusión de Bankia con Santander, el banco de mayor capitalización de España, valorado en algo más de 30.000 millones, daría al Estado un 5,8% del capital. En principio, eso le convertiría en primer accionista si se toma como referencia al 5,4% de BlackRock declarado a la CNMV. En notificaciones posteriores ha variado esa cifra y BlackRock ha llegado a declarar más de un 6%, pero como no hay obligación de comunicar cada movimiento, se podría decir que ambos estarían casi a la par.

En caso de una fusión con BBVA, cuyo valor de mercado es de algo más de 16.000 millones, la participación estatal pasaría a ser de algo más del 10%, calculando el canje con precios de mercado. Ahí no habría duda: el Estado sería el primer accionista.

En ambos casos, por tanto, se convertiría en el mayor accionista, aunque con participaciones no de control. Una venta en el mercado cuando las cotizaciones remontasen sería fácilmente digerible por el mercado.

Nacionalización encubierta

Peor se pondrían las cosas en otras fusiones desde ese punto de vista. El Estado pasaría a ser accionista de control si Bankia se fusionase con Banco Sabadell, Bankinter, Liberbank o Unicaja, los otros bancos cotizados. En el caso de Bankinter superaría por poco el 30% que se considera participación de control, en el de Sabadell se acercaría al 40%, en Unicaja rondaría el 50% y en Liberbank lo superaría.

Una fusión de ese tipo podría ser interpretada como una especie de nacionalización encubierta y eso conllevaría algunas complicaciones.

Con CaixaBank, en cambio, el Estado pasaría a ser un accionista relevante, pero se quedaría claramente por debajo de la Fundación Bancaria La Caixa. En la actualidad, La Caixa tiene el 40% de CaixaBank. El banco está valorado en unos 10.850 millones y la participación de la caja, en unos 4.340 millones. Tomando como referencia la suma de valor de las dos entidades, unos 14.000 millones, la participación de La Caixa sería del 30%-31% y la de Bankia, del 14%.

Con ello, no habría cambio de control, el Estado no pasaría a ser principal accionista y su participación sería relevante, pero más fácil de vender en un futuro que la mayoría del capital de Bankia, previsiblemente.

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