Financiación

El Tesoro capta 4.572,5 millones en deuda a medio y largo plazo con fuerte demanda

Logra rentabilidades negativas en las obligaciones a siete años

El secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos San Basilio
El secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos San Basilio Efe

Primera emisión tras el acuerdo europeo para la creación del fondo de recuperación y primera subasta de agosto, un mes en el que baja la actividad. Esto no fue impedimento para que hoy el Tesoro colocara 4.572,5 millones en bonos y obligaciones a tres, siete y 10 años así como en deuda indexada a la inflación. La debilidad de los datos macroeconómicos conocidos en las últimas semanas no pasó factura y siguiendo la tendencia que impera en las emisiones celebradas incluso en plena pandemia el apetito por el papel español continúa siendo elevado. Esto se reflejó en la demanda que alcanzó 10.591 millones, más del doble de los adjudicado, una muestra inequívoca de la confianza de los inversores en la deuda pública española.

En bonos a tres años el Tesoro vendió 979,28 millones con un tipo de interés marginal del -0,379% frente al -0,223% de la puja anterior. Es decir, España cobra más a los inversores. La demanda para esta referencia alcanzó los 3.969,1 millones.

En obligaciones indexadas a la inflación con vencimiento a 10 el Tesoro adjudicó 598,2 millones a un interés negativo del -0,768% ligeramente por encima del -0,907% que cobró en la emisión celebrada el 6 de febrero. La demanda para estos títulos alcanzó los 1.043,2 millones. En obligaciones no indexadas a la inflación con vencimiento en octubre de 2030 el organismo que pilota Carlos San Basilio captó 1.016,05 millones al 0,274% frente al 0,458% de la emisión del 2 febrero. El tipo se sitúa en línea con los rendimientos de la deuda española en el mercado secundario que volvió a caer por debajo del 0,3% y cerró en el 0,279%. Las órdenes se situaron en los 3.083 millones.

La lista de referencias lanzadas la cierran las obligaciones a siete años, un plazo que no suele ser habitual en las emisiones del Tesoro. Se vendieron 979 millones a este plazo y aunque fue por la mínima el Tesoro logró rentabilidades negativas. En concreto, el tipo de interés cayó al -0,001% frente al 0,633% que pagó en la emisión del 7 de mayo. La demanda alcanzó los 2.424 millones.

La subasta celebrada hoy se produjo tan solo cinco días después de que se conociera que el PIB español cayó un 18,5% en el segundo trimestre, descenso que en tasas interanuales alcanza el 22,1%, el peor dato en tiempos de paz y que sitúa a la economía española como una de las más castigadas por la crisis del coronavirus, superando el descenso del 15% de la eurozona. Asimismo y si se sigue el patrón de financiación del Estado la de hoy puede que sea la única emisión a largo plazo de agosto y también la última, pues que como suele ocurrir cada año, previsiblemente, el Tesoro no convocará la que tiene programa a finales de mes. Sí mantendrá la prevista para el día 25 que es de deuda a corto plazo.

El organismo dependiente del ministerio de economía modificó en mayo su estrategia de financiación para 2020. El objetivo que persigue con este cambio que se traduce en un incremento de las emisiones tanto brutas como netas no es otro que el de captar recursos para financiar las medidas puestas en marcha para hacer frente a la crisis desatada por el Covid y financiar el déficit público, que según los cálculos que se manejan se disparará al 12% del PIB. Con la de hoy el Tesoro ha captado ya 151.845 millones en deuda a medio y largo plazo, el 81,6% de la previsión total del año.

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