Transporte

La CNMC protege las Cercanías y media distancia de Renfe frente al AVE de Rielsfera e ILSA

Los operadores entrantes comunican servicios que competirían con la OSP del operador público

Estación de Cercanías de Atocha (Madrid).
Estación de Cercanías de Atocha (Madrid).

La CNMC ha fijado los criterios por los que se cubre a Renfe, en sus obligaciones de servicio público (OSP), frente a la competencia que se avecina con la liberalización del transporte ferroviario de pasajeros el próximo mes de diciembre.

Los dos rivales de la pública, Rielsfera e ILSA, han comunicado que prestarán servicios de alta velocidad que coinciden con itinerarios sujetos a las OSP. Rielsfera en el tramo Tarragona-Barcelona, e ILSA en el que va de Córdoba a Sevilla y en el Córdoba-Malaga. En este sentido, la Ley del Sector Ferroviario ya prevé que esa nueva oferta pueda limitarse cuando ponga en riesgo el equilibrio económico del contrato de servicio público por el que Renfe opera las Cercanías y servicios de media distancia.

El árbitro es la propia CNMC y lo primero que analiza en caso de coincidencia es cómo afecta la competencia al volumen de pasajeros de los servicios subvencionados. Por tanto, se tienen en cuenta la demanda, los costes de la estatal y si la compensación los cubre.

Los nuevos operadores son obligados a comunicar a la CNMC, con un plazo mínimo de 18 meses, su intención de pugnar con sus trenes de alta velocidad con las Cercanías y Media Distancia de Renfe. También deben declarar cualquier cambio en esos servicios, como es una nueva parada, incrementos en la oferta de asientos superiores a un 10% (en plazas por kilómetro en cómputo anual) o rebajas de precios (inferiores en más de un 15% al precio medio del conjunto de empresas ferroviarias).

De forma paralela, tanto Renfe como el Ministerio de Transportes pueden reclamar a la CNMC que analice esa competencia en servicios de viajeros y cómo afecta al contrato de OSP firmado en 2018.

Los ingresos de Renfe

Bajo estas reglas del juego, la CNMC publicó ayer una resolución por la que ILSA, Rielsfera o cualquier otro competidor podrá ofertar libremente servicios de alta velocidad en liza con las OSP de Renfe siempre que esta no vea afectados sus ingresos en más de un 1%.

Si la caída es del 1% al 2%, el acceso del candidato estará condicionado a que el porcentaje de viajeros nuevos generados supere el 30%. Con ello se trata de garantizar que se crea demanda en lugar de canibalizar clientes de Renfe. Y en el escenario de que esta última vea afectados sus ingresos en más de un 2%, la CNMC denegará el acceso del competidor.

En este nuevo contexto, el regulador va a analizar el contrato de servicio público y si el Ministerio de Transportes debe compensar a Renfe y en qué proporción. También se comprobará que la remuneración a Renfe no supera el beneficio razonable establecido en el marco regulatorio.

Ya en la hipótesis de que el nuevo servicio en competencia con los de Renfe se considere beneficioso para el consumidor, o para el funcionamiento de la red, la CNMC señalará al Ministerio las modificaciones que podrían introducirse en su contrato de OSP “para garantizar que se cumplen las condiciones para conceder el acceso del candidato”, señaló ayer el órgano regulador.

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