... Y las cartas siguieron llegando, gracias a Correos

La red de oficinas postales atendió a una media diaria de 72.000 personas durante la crisis sanitaria

Maqueta del nuevo centro logístico
Maqueta del nuevo centro logístico

Ante el estado de alarma decretado por el Gobierno, Correos optó por reducir a tres horas el horario de apertura de sus 2.500 oficinas postales, que solo prestaron el servicio público básico, cartas ordinarias, giros y paquetes pequeños, y derivó el servicio de paquetería a su filial Correos Express. Las oficinas operaron con el personal imprescindible y con todos los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias.

En los meses de marzo y abril, los más complicados de la pandemia, la compañía adquirió material para proteger a sus empleados (geles hidroalcohólicos, mascarillas FFP2, KN95 y N95, guantes de nitrilo, vinilo y látex y mamparas de separación y protección en oficinas) por un importe aproximado de 20 millones de euros. Durante este periodo, la media de profesionales que trabajaron en la empresa fue inferior al 30% de la plantilla, en torno a 12.000 empleados de un total de 55.000. Y la red de 2.395 oficinas postales presentes en toda España atendió a una media diaria de 72.000 personas, frente a las más de 300.000 que atiende en situación normal.

Centro logístico en Barajas

El proyecto Rampa 7, que Correos ha retomado con el final del confinamiento en el aeropuerto de Madrid-Barajas, requiere una inversión aproximada de 13,9 millones de euros. El plazo de ejecución estimado es de unos 16 meses.

A través de una red de 2.342 voluntarios, a lo largo de esas semanas participó en más de 450 iniciativas solidarias, entabló 340 alianzas con diferentes empresas, 102 Administraciones públicas y 216 organizaciones no gubernamentales, repartió 745.926 kilos de alimentos y realizó más de 553.600 entregas que llegaron a más de 225.000 beneficiarios. También fueron sus empleados los que distribuyeron los respiradores de emergencia que fabricó Seat en su factoría de Martorell (Barcelona) para ayudar a paliar los efectos de la emergencia sanitaria.

A su vez, personal voluntario ha transportado y entregado alimentos y productos de primera necesidad a los bancos de alimentos y organizaciones como Cruz Roja en diversas zonas de España. Asimismo, Correos ha colaborado para llevar material sanitario como respiradores, mascarillas o pantallas protectoras a hospitales, y comida, medicamentos, material escolar y productos de primera necesidad a colectivos vulnerables.

A finales de abril, Correos inició su plan de desescalada y vuelta progresiva a la actividad habitual. Un plan que se ha llevado a cabo en tres fases, con la ampliación de horarios de apertura de las oficinas y la vuelta de todos los servicios, incluyendo la paquetería comercial, que no estaba incluida en el servicio postal universal, el único que mantuvo en las primeras semanas de la crisis sanitaria.

Nueva moto eléctrica para el reparto.
Nueva moto eléctrica para el reparto.

La empresa pública aclara que las medidas están en revisión constante y que su implementación dependerá de la evolución de la pandemia, las indicaciones y protocolos de las autoridades sanitarias y la propia evolución de las operaciones.

Ahora, con el fin del estado de alarma, Correos ha reactivado el proyecto Rampa 7, un centro logístico internacional para mejorar la eficiencia en la gestión de mercancías y paquetería en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Y es que la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la relevancia del sector logístico como un canal imprescindible para proveer a los ciudadanos no solo de productos de primera necesidad, sino también de artículos relacionados con el ocio, la formación o el trabajo, lo cual corrobora la estrategia de fortalecimiento de las infraestructuras de la red logística de Correos, que tiene en Rampa 7 uno de sus proyectos más ambiciosos.

Rampa 7 ocupará una superficie de 12.500 metros cuadrados, dedicados en su totalidad al correo internacional de importación. Estará dotado de la última tecnología para la gestión de cargas, clasificación, seguimiento y control de los envíos, y permitirá que el actual CTI (Centro de Tratamiento Internacional) pase a llevar a cabo de manera exclusiva operaciones de exportación e intercambio urgente nacional, lo que redundará en una mayor agilidad en todos los pedidos.

Por otro lado, una iniciativa que Correos también ha retomado con la nueva normalidad es la entrega de 600 nuevas motos eléctricas. Los vehículos cuentan con un dispositivo de geoposicionamiento y un baúl con una capacidad de 180 litros y una autonomía de más de 100 kilómetros, gracias a sus baterías de ion-litio de 4,8 kWh, lo que permitirá una mayor eficiencia en la entrega de paquetería.

Con la incorporación de estas 600 nuevas unidades, que se añaden a las 300 ya en funcionamiento, Correos se sitúa como empresa pionera a nivel nacional en el uso de vehículos cero emisiones.

Además de alinearse con las políticas medioambientales europeas, las motos eléctricas garantizan la prestación del servicio en los núcleos urbanos, otorgando a Correos una ventaja competitiva frente a otras compañías de reparto de última milla.

Compromiso social

Personal voluntario de Correos colaboró durante los peores momentos de la crisis con la iniciativa Chefs for Spain, sumándose así al proyecto puesto en marcha por el conocido chef José Andrés y World Central Kitchen para llevar comida a los hoteles medicalizados.

El informe Las empresas con mayor compromiso/responsabilidad social durante la pandemia, elaborado por Merco (Monitor Empresarial de Reputación Corporativa), revela que Correos es una de las compañías que más ha destacado durante la crisis sanitaria.

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