El mundo empresarial atiende la llamada del SOS social

KPMG moviliza la colaboración público-privada con Súmate, Operación Solidaria

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid; Hilario Albarracín, presidente de KPMG, y Francisco García, presidente de la Fundación Banco de Alimentos de Madrid, en un almacén de esta ONG.
Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid; Hilario Albarracín, presidente de KPMG, y Francisco García, presidente de la Fundación Banco de Alimentos de Madrid, en un almacén de esta ONG.

“La diferencia de esta crisis con otras que hemos vivido ha sido su virulencia, la rapidez con la que se ha producido, en una situación que muchas personas y familias, con trabajos e ingresos muy bajos, han visto suspendidos repentinamente esos ingresos, sea por los ERTE o por la suspensión de la actividad de la economía sumergida, les ha dejado en una situación en cortísimo plazo de urgentísima necesidad”, señala Gustavo Alonso, portavoz de Cáritas Diocesana Madrid, a propósito de la crisis del Covid-19, que está teniendo un grave impacto económico y social, especialmente entre los colectivos más vulnerables, que siguen teniendo dificultades para acceder a productos básicos de alimentación e higiene.

“Con la pandemia, en la Comunidad de Madrid hemos pasado de distribuir 1,4 millones de kilos de alimentos a 2 millones. Empezamos con 515 entidades benéficas y ahora estamos con 575 y hemos incrementado de 135.000 en febrero a 190.000 personas las que estamos atendiendo, un 46% más”, ilustra Gema Escrivá, directora del Banco de Alimentos de Madrid. “La crisis social que se nos viene encima solo está empezando, va ser muy gorda”, lamenta.

Ante esta emergencia la solidaridad de particulares y empresas ha sido inmediata. “A este llamamiento la respuesta de las empresas ha sido bestial, nunca había visto una respuesta tan grande”, destaca José Carlos García Yonte, responsable de alianzas con empresas de Cruz Roja en Madrid.

“Cada actor social debe sumar esfuerzos con lo que mejor sabe hacer”, afirma Juan José Cano

Con el objetivo de mejorar la eficacia de las ayudas y facilitar un flujo continuo de contribuciones empresariales, la Fundación KPMG ha puesto en marcha la iniciativa Súmate, Operación Solidaria (S.O.S.), que busca sumar los esfuerzos de empresas privadas, Administraciones públicas y el tercer sector para multiplicar la distribución de alimentos y productos de primera necesidad a personas sin recursos, a través de Banco de Alimentos de Madrid, Cáritas Diocesana de Madrid y Cruz Roja. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid y el Ejército de Tierra, en el marco de la Operación Balmis.

“Hemos visto una gran respuesta por parte del sector privado para afrontar la crisis sanitaria. Se ha puesto a disposición de la sociedad numerosos recursos, como donaciones económicas, sistemas logísticos, capacidad de producción o contactos internacionales”, asegura Juan José Cano, consejero delegado de KPMG en España.

Un equipo de profesionales de KPMG ha diseñado probono un sistema de colaboración con tres modalidades a las que las empresas se pueden sumar: realizar contribuciones con productos de primera necesidad, donaciones dinerarias o aportando su capacidad logística para transportar los alimentos hasta las entidades sociales que los distribuyen a los beneficiarios finales.

Colaboración

En solo el primer mes de funcionamiento, se entregaron o comprometieron más de 170.000 kilos de alimentos, gracias a las aportaciones de empresas como Adam Foods-Cuétara, GBfoods, Applus, Corporación Financiera Alba, El Pozo, Incarlopsa, Cerealto Siro y Tendam, entre otras.

Las empresas contribuyen con dinero, producto o recursos logísticos

“Para multiplicar estas ayudas, la colaboración entre el sector público, el sector privado y las organizaciones sociales es decisiva. Cada actor social debe sumar esfuerzos con lo que mejor sabe hacer, en una relación basada en la confianza y el interés general”, destaca Cano. Y decisiva ha sido también la coordinación que ha proporcionado el sistema de KPMG, “porque lo que se veía es que había mucha ayuda suelta, pero que faltaba una coordinación. El acuerdo marco ha sido muy importante porque por primera vez ha habido una organización y una puesta en marcha y coordinación entre todo lo que es la Administración pública, la empresa privada y el tercer sector”, remarca Escrivá.

La colaboración de KPMG con las organizaciones benéficas consiste, por un lado, en facilitar el contacto con empresas donantes y por otro lado, la acción de voluntariado corporativo, que inicialmente fue virtual y ya empieza a ser presencial. La ayuda, en cualquier caso, seguirá siendo necesaria. “Nuestra previsión es que durante los próximos meses va a seguir haciendo falta toda la solidaridad y ayudar a mucha gente porque aunque el país se está reactivando, esto no a va ser de un día para otro”, asegura el representante de Cruz Roja, apreciación que corroboran los portavoces de Banco de Alimentos y de Cáritas.

El programa S.O.S. se está aplicando en principio en Madrid, pero ya se están realizando gestiones con otras comunidades para extender este proyecto a otros territorios.

Para Juan José Cano, “las empresas cuentan con un significativo papel en la reactivación económica, pero también en la gestión del impacto social de la crisis. El compromiso social, al igual que el resto de criterios ESG, serán prioritarios en las agendas de los equipos de dirección para impulsar el crecimiento sostenible de las compañías”.

Un peldaño más de necesidades

Gema Escrivá, del Banco de Alimentos de Madrid, añade un aspecto más de preocupación, “el impacto de la vivienda, qué va a pasar con todas estas personas que no pueden pagar una hipoteca, un alquiler, una habitación”.

José Carlos García Yonte, de Cruz Roja, aprecia una evolución natural en la solidaridad empresarial. “Primero se volcaron en el tema sanitario, era lo urgente; luego en la emergencia social, para alimentos y productos de higiene, y en esta tercera fase se empiezan a desarrollar proyectos más a medio y largo plazo relacionados con el empleo y la vivienda”, explica. “Estamos ampliando mucho las capacidades de nuestro plan de empleo. Ayudamos a búsqueda activa de empleo, a ampliar sus capacidades, y ahí vamos a tener un papel importante también”, afirma.

“Para muchos esta recuperación no va a ser tan rápida como a todos nos gustaría. Y estas familias y personas, aunque recuperen su empleo, que es un factor esencial de integración, van a tener muchas dificultades para sufragar esas necesidades. Y nosotros queremos estar ahí también. Porque una pérdida de una vivienda, de un alquiler o un desahucio puede situar a una persona o a una familia de estar en una situación de vulnerabilidad a una situación mucho más grave”, reflexiona Gustavo Alonso, de Cáritas Diocesana de Madrid.

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