Infraestructuras

Los Villar Mir apuestan por "un camino largo" para trabajar con los Amodío en OHL

El grupo se marca el objetivo de reconstruir su división de concesiones

El presidente de OHL, Juan Villar Mir de Fuentes, durante la junta de accionistas de la constructora.
El presidente de OHL, Juan Villar Mir de Fuentes, durante la junta de accionistas de la constructora.

Ha habido que esperar hasta los últimos segundos de la junta de accionistas de OHL para leer entre líneas el futuro que Grupo Villar Mir (GVM) se reserva, en relación con la constructora, una vez que la familia mexicana Amodío ha tomado el papel de accionista de referencia: "Damos la bienvenida a los nuevos accionistas. Tenemos un camino apasionante y largo por delante para seguir haciendo cosas juntos", ha señalado el presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes.

El hijo del fundador, Juan Miguel Villar Mir, deja entrever que GVM se mantendría en el capital una vez que ha vendido un 16% a los hermanos Luis y Mauricio Amodío, y que traspasará un 9% adicional antes del 22 de noviembre. En la toma de este 25%, los nuevos partícipes de referencia habrá totalizado una inversión de 81,4 millones de euros en una empresa que trata de superar una severa crisis.

El quorum alcanzado apenas ha sido del 32,5%, incluyendo el 30,6% que suman la familia vendedora y la compradora

El holding empresarial de Villar Mir tendrá entonces en torno a un 6% del capital, mientras no sería extraño ver escalar a los Amodío hasta posiciones cercanas al 30%. Durante la celebración de la reunión de accionistas, tanto Villar-Mir como el consejero delegado José Antonio Fernández Gallar han reiterado el mensaje de que 2019 fue un ejercicio de estabilización y que la empresa entró en 2020 con las cualidades de ser más previsible y sólida.

De facto, la junta se ha convertido en una especie de acto público de presentación de OHL a los Amodío por parte de Grupo Villar Mir. El quorum alcanzado apenas ha sido del 32,5%, incluyendo el 30,6% que suman la familia vendedora y la compradora. Ante esta baja participación, los acuerdos han salido adelante con mayorías cercanas al 100%, salvo el de la reducción del número de consejeros, que debe permanecer en la decena para acomodar a Luis y Mauricio Amodío (16% del capital) y mantener a GVM, que aún posee el 14,6% de la empresa.

Objetivos de crecimiento

OHL se ha marcado el desafío de alcanzar los 4.000 millones en ventas, desde los 2.960 millones facturados el año pasado, y obtener un margen de ebitda del 4%. Todo ello mientras se incide en la disciplina financiera y en el recorte de costes, "del que ya se ha producido la mayor parte de los ajustes, faltando una última revisión", ha señalado Fernández Gallar.

Desde el punto de vista de la estrategia, OHL va a apostar decididamente por su vuelta al negocio de las concesiones a través de la joven filial Senda Infraestructuras. Esta actividad fue verdadero pulmón de ebitda del grupo antes de su venta al fondo IFM. Con los Amodío en el capital, el mandato de invertir en infraestructuras para su construcción y gestión es claro. El enfoque, quizás, varía respecto al pasado por un menor compromiso de permanencia en los activos, que serían vendidos al entrar en fases de maduración para facilitar nuevas inversiones.

La empresa sigue teniendo en la recámara la venta de dos de los grandes activos que quedan en el grupo: las participaciones en los complejos Old War Office, en Londres, y el madrileño Canalejas. Ambos forman parte de OHL Desarrollos, filial que ha sido puesta en garantía para levantar 140 millones de crédito, avalados por el ICO en contexto de la actual crisis sanitaria y económica.

Futuro "garantizado"

A lo largo de su intervención, el consejero delegado Fernández Gallar, ha argumentado que los objetivos marcados en 2019 fueron sobrepasados. Pese a unas perdidas de 140 millones, las tres áreas del grupo (Construcción, Industrial y Servicios) consiguieron ebitda positivo; las ventas estuvieron en la parte alta del rango de 2.500 a 3.000 millones previsto; el ebitda, de 64,8 millones, fue un 44% mejor que el reto de 45 millones, y se recortó la deuda neta. "Afrontamos el futuro con las máximas garantías", ha asegurado el CEO, tras recordar que OHL se revalorizó en Bolsa un 60% el año pasado y que cuenta con el respaldo del mercado financiero.

Gallar se ha referido a los planes de infraestructuras en Europa y América como oportunidad de crecimiento para OHL, que cumple seis años de saneamientos y pérdidas. En este 2020, OHL ha declarado números rojos por 7,3 millones en el primer trimestre, frente a los 7,7 millones en negativo del mismo periodo de 2019.

Dentro de su nueva política de control de riesgos, OHL solo contrata obras con márgenes superiores al 8% con el citado objetivo de llevar el ratio de ebitda sobre ventas a una horquilla del 4% al 5%. Un efecto que debería lograrse, con mayores ingresos, a la vuelta de unos dos años.

El efecto de la pandemia

OHL aseguró en la presentación de los resultados del primer trimestre no haber sufrido por el momento un impacto significativo de la pandemia en su actividad, esperando cierto deterioro de los negocios a lo largo del año que no han sido cuantificados en esta junta. Sí ha hablado Juan Villar-Mir de los esfuerzos de la plantilla de servicios o la de mantenimiento de infraestructuras por colaborar desde sus competencias con la prestación de servicios esenciales.

Desde la dirección de OHL se ha remarcado que se mantiene hasta mediados de julio un ERTE que afecta principalmente a la división de construcción en España y que podrá alcanzar un máximo de 1.300 trabajadores, de los más de 18.000 con que cuenta el grupo. Mientras dure este ajuste también se ha acordado una reducción del salario en la alta dirección del 50%, del 30% para el resto de directivos y gerentes y del 20% para el consejo de administración.

A 31 de marzo la posición de liquidez de OHL caía un 30% respecto al cierre de 2019, pasando de 789 millones a 550 millones. Una situación que OHL corrigió el 30 de abril con la firma del citado crédito de 140 millones, avalado por el ICO, con sus seis bancos de referencia.

La deuda neta, por su parte, pasa de una posición neta de tesorería de 55 millones, a 31 de diciembre, a una cifra negativa de 135 millones. La empresa viene de amortizar los 73 millones de saldo vivo del bono emitido en 2012, cuyo vencimiento estaba establecido en el pasado mes de marzo. Con ello baja la deuda bruta y mejora su ratio de apalancamiento.

La cartera total marca 5.250,6 millones, con un retroceso que roza el 4%. Europa tiene un peso del 41,9% en la reserva de contratos, EE.UU representa un 37,7%, y Latinoamérica un 18,6%.

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