Contra la deslocalización

Mondragón fabricará 340 millones de mascarillas al año en España

A través de sus cooperativas Onnera y Bexen Medical

Instalaciones de Bexen Medical en Bizkaia.
Instalaciones de Bexen Medical en Bizkaia.

Corporación Mondragón ha recurrido a su división industrial para dar respuesta a la crisis del coronavirus, que ha evidenciado la deslocalización de la fabricación de productos sanitarios en España.

Un problema que se ha pagado caro, con suministros que han llegado con retraso por la vía de la exportación y con precios excesivos. Y en el peor de los casos, muchos de los equipos que han aterrizado en el país no valían para proteger a los ciudadanos contra el Covid-19.

La multinacional de economía social, con sede en Arrasate-Mondragón (Gipuzkoa), integra a un centenar de cooperativas que atesoran más de medio siglo de trayectoria industrial. Un nivel de conocimiento que ha trasladado desde sus empresas de automoción y línea blanca, entre otros sectores, a la fabricación de material sanitario.

Dos de sus cooperativas, Onnera y Bexen Medical, ya han activado inversiones para producir más de 340 millones de mascarillas al año entre ambas en sus instalaciones en España. Onnera está poniendo a punto en sus instalaciones de Lucena (Córdoba) unas líneas de producción de mascarillas quirúrgicas y de protección para todos los ciudadanos.

También participan las empresas del grupo Mondragon Assembly y Cikautxo

De la primera gama fabricará al mes seis millones de unidades y otros tres millones del segundo de esos modelos. En total, su planta andaluza podrá elaborar más de cien millones de mascarillas al año.

Iker Alberdi, director general de Onnera, ha señalado que "necesitamos generar una industria nacional de equipos de protección" sanitaria, para no depender de los suministros de los mercados internacionales. La cooperativa invertirá tres millones en su filial Efficold de Lucena.

Parte de ese presupuesto estará destinado a acondicionar unas "salas blancas", unas áreas totalmente aisladas de posibles contagios del exterior, para ubicar en ellas los equipos de producción de mascarillas. Estas unidades, según Alberdi, tendrán unos precios "ajustados a las condiciones y regulación del mercado nacional", con lo que su oferta resultará más competitiva que las que llegan de suministradores del exterior, en su opinión.

Onnera comercializará sus equipos con la marca Effimed. Las unidades quirúrgicas serán verdes en la capa exterior y blancas en la interior. La cooperativa ya ha cerrado contratos de suministro con administraciones y empresas. Todos quieren aprovisionarse para tener un stock que cubra holgadamente las necesidades de cobertura sanitaria de trabajadores y funcionarios.

Efficold, con medio millar de trabajadores y unas ventas anuales de 75 millones, es una de las principales empresas de Córdoba, una de las zonas de España con los más altos niveles de desempleo del país.

También fabrica respiradores automáticos para las unidades de cuidados intensivos (UCIs) de los hospitales de Andalucía por encargo del gobierno de esta comunidad autónoma. La filial andaluza de Onnera destina el 4 % de sus ventas a la investigación en nuevos productos y logra en los mercados internacionales el 40 % de su facturación, principalmente en Francia, Reino Unido, Portugal e Italia, además de en algunos países nórdicos. Y realiza exportaciones con regularidad a Latinoamérica y Asia, en concreto a la zona de Oriente Medio.

El grupo Onnera tiene una plantilla de 2.200 trabajadores y unos ingresos de 290 millones. Con nueve plantas de producción, opera con las marcas Fagor, Efficold, Effimed, Onnera, Contract, Edenox, Domus, Asber, Danube y Primer.

Por su parte, Bexen Medical invirtió más de un millón de euros en tres líneas automatizadas con capacidad para fabricar diez millones de mascarillas quirúrgicas al mes con destino al mercado nacional. Una garantía de suministro que también rebaja, como en el caso de Onnera, los precios de las unidades importadas.

Las máquinas que producen las mascarillas fueron suministradas por otra cooperativa del grupo vasco, Mondragón Assembly. Las ensambló en tiempo récord en su planta de China cuando la industria estaba paralizada en España por el confinamiento y aterrizaron en el país a finales del pasado abril.

En una primera fase, las máquinas se han implantado en Etxebarria (Bizkaia), en una planta de Cikautxo, otra cooperativa de Corporación Mondragón, porque dispone de una sala blanca de 500 metros cuadrados.

Bexen ha contratado a 26 personas para controlar la producción en Etxebarria y más adelante trasladará la actividad a otra planta a finales de año. Duplicará su capacidad de producción con otras tres máquinas de Mondragón Assembly para llegar a elaborar 240 millones de mascarillas al año. En total, este proyecto supondrá la creación de 55 empleos.

Otras cooperativas de Corporación Mondragón también han aprovechado su conocimiento industrial para abordar la producción de material sanitario. Como Maier, especializada en componentes de automoción, y que ya elabora en sus instalaciones de Ajangiz (Bizkaia) viseras de protección sanitaria. Con procesos de inyección, Maier obtiene 350 unidades a la hora.

Y también en el ámbito sanitario, la cooperativa del grupo Fagor Industrial ha desarrollado la solución NebuKare para la higienización de espacios y superficies. Mediante la emisión de nubes de vapor elimina patógenos y microorganismos de equipos y sitios de uso común en las empresas y en las administraciones.

Por su parte, Fagor Electrónica, asimismo de Corporación Mondragón, suministrará 5.000 fuentes de alimentación para los respiradores artificiales que se utilizan en los hospitales. En esta iniciativa participan asimismo las empresas Antolín, Velatia y Tecnalia, entre otras.

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