Por qué se acumulan pelusas en las casas

Es una de las pesadillas domésticas del confinamiento, que no tiene solución mientras haya vida en los hogares

Las pelusas se generan por fricción de fibra textil y otras partículas.
Las pelusas se generan por fricción de fibra textil y otras partículas. Getty

No hay conversación que se mantenga en estos días de confinamiento que no salga a relucir la pregunta de por qué se generan tantas pelusas en casa. Por más que se limpie a diario, se pase la aspiradora o se abrillante el suelo, ellas siempre vuelven, se arremolinan en los rincones y se juntan como si de una fiesta se tratara.

Es imposible evitarlo, señala el catedrático de Ciencia de los Materiales de la Universidad Politécnica de Madrid, José Ygnacio Pastor. Las pelusas sobreviven porque hay vida y movimiento en los hogares. “Surgen de la fricción de los tejidos y de la piel, que cuando se desprenden también se juntan con pelos que se hayan caído y hace que todo esto genere las odiadas pelusas”.

En este sentido, advierte de que el pelo es un elemento fundamental de cohesión en esta amalgama de elementos. “Esto también se observa entre las personas con más pelo en el ombligo, una zona en la que se acumula pelusa por el roce de los tejidos”. Pero es ahora, sobre todo con la preocupación que se ha generado con el coronavirus y la obsesión por la desinfección de todos los espacios, cuando este tipo de montículos de fibras textiles y de otras partículas, como polvo, polen, células de la piel y pelos resultan más molestas.

“Ahora es irritable porque todo esto va acompañado de la palabra virus”, señala el experto, que asegura que este fenómeno se debe a la electricidad estática, que permite que las fibras se ionicen y vayan aumentando de tamaño. “Se debe a las cargas electroestáticas que hace que se vayan agregando estas micropartículas. Por tanto, es algo que no tiene solución”, señala Pastor. Entre otras razones, porque todos los textiles con los lavados van perdiendo consistencia, ya que dejan trozos de fibra que se depositan en los filtros de las lavadoras y secadoras. “Es un fenómeno que forma parte de la vida misma, de las atracciones electroestáticas. El universo tiende al desorden, según dicta la termodinámica”, afirma el catedrático, que concluye con la siguiente observación: “en una casa cerrada hay polvo, en una casa con vida hay pelusas”. Es una batalla perdida.

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