Cuando el virus pase, las oficinas serán más espaciosas

Gigantes inmobiliarios como Blackstone y Brookfield Asset Management podrían ser los ganadores sorpresa cuando termine el Gran Confinamiento

Oficinas vacías en la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort, Alemania
Oficinas vacías en la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort, Alemania EFE

igantes inmobiliarios como Blackstone y Brookfield Asset Management podrían ser los ganadores sorpresa cuando termine el Gran Confinamiento. Aunque la creencia general es que el éxito del teletrabajo permitirá a las empresas abandonar las oficinas en centros urbanos, está surgiendo un argumento opuesto. Los trabajadores encerrados darán mucha más importancia al contacto social. Y lejos de reducirse, las oficinas del futuro tal vez se parezcan más a bufetes de abogados que a colmenas como las de las centrales de llamadas.

Apelotonar a cada vez más trabajadores en espacios más reducidos era la estrategia que prevalecía entre las empresas antes de la pandemia. JP Morgan, Hewlett-Packard y Unilever se pasaron al llamado sistema de despacho compartido para reducir gastos inmobiliarios. Los ahorros fueron inmediatos. En 2016, el jefe de Barclays, Jes Staley, consiguió cerrar un edificio completo en el distrito financiero de Londres y repartir a sus 3.300 profesionales en dos oficinas. La medida, declaró, le había ahorrado 50 millones de libras anuales en gastos inmobiliarios.

La realidad fue menos de color de rosa para los trabajadores. Muchos tenían que trabajar pegados a sus compañeros en oficinas cada vez más abarrotadas. El agente inmobiliario Knight Frank calcula que el espacio óptimo de 9 metros cuadrados por mesa de trabajo se redujo en casos extremos a solo 2,75 metros cuadrados. WeWork también se benefició de esta moda. El proveedor de despachos compartidos se convirtió en el mayor inquilino de locales profesionales en Nueva York y Londres.

La reapertura de China indica que esas estrategias ya no son viables. Los trabajadores exigen más espacio entre mesas y esperan avances tecnológicos como puertas de apertura automática para evitar el contacto estrecho con los compañeros. Los gigantes de las telecomunicaciones y los bancos ya han tomado nota. Esto podría significar mayores ingresos para los arrendadores, que cobran más por servicios adicionales.

Según cálculos de los expertos, aproximadamente una tercera parte de las empresas mundiales que renuevan contratos de alquiler están solicitando ampliaciones de 12-18 meses antes de decidirse por un edificio. Pero las oficinas siguen siendo uno de los pocos instrumentos que proporcionan beneficios que permiten protegerse de la inflación. Cuando los bonos del Estado estadounidenses a 10 años ofrecen un mero 0,6%, pensar que los trabajadores seguirán queriendo llenar oficinas que rinden un 4% anual parece una apuesta atractiva.