Coronavirus

La importancia de la información útil frente al exceso de información

Analizamos algunos datos en plena crisis del Covid-19

La importancia de la información útil frente al exceso de información

 

A lo largo de las últimas semanas que llevamos confinados en nuestras casas; teletrabajando los más afortunados y cruzando los dedos para volver a la normalidad pronto casi todos, han pasado por nuestras manos, nuestros ojos y nuestro cerebro cientos, miles, millones de datos de todo tipo tratando de evaluar la gravedad de la situación, el momento del pico, la evolución de los casos, etc.

He leído artículos interesantísimos, teorías conspiratorias, explicaciones científicas sobre las características del virus y su comportamiento, diferentes soluciones posibles para intentar controlar la pandemia….

El Gobierno y algunos medios de comunicación nos han ido mostrando datos sobre el aplanamiento de la curva, el famoso efecto fin de semana y dándonos datos diarios del número de casos confirmados y fallecidos por comunidades autónomas, a nivel estatal, europeo, mundial…

La deformación profesional hace que cuando veo esta información me surjan inevitablemente miles de preguntas:

  • ¿Por qué siempre nos hablan de datos absolutos? ¿No es acaso relevante la cifra relativa al número de habitantes? ¿Esperamos tener los mismos datos en España con una población de 47 millones de habitantes que en USA con 328 millones o en China con 1400 millones de habitantes?
  • ¿Por qué el dato más utilizado es el del número de casos confirmados? ¿Tiene alguna utilidad este dato si no se ha testado al 100% de los posibles casos ni se comunica el porcentaje de población que ha sido sometido al test? A menor número de test realizados parece claro que menor será número de casos confirmados. ¿Y?
  • ¿Es la cifra de fallecidos alta o baja comparada en términos relativos con las de otros países?
  • ¿Contamos con medios de detección (test), de protección o de tratamiento/hospitalización (camas de UCI) por habitante equivalentes al de otros países desarrollados?
  • ¿Qué sucedió en pandemias anteriores?
  • Más allá del posible colapso en el sistema sanitario por la concentración de los casos en el tiempo ¿Estamos realmente ante una enfermedad tan letal? ¿Cuánta gente fallece anualmente por causas distintas?
  • ¿Hasta cuándo puede durar el aislamiento? ¿No es el frenazo total de la actividad económica pan para hoy y hambre para mañana?

Para intentar obtener algunas respuestas y poner la información en perspectiva he acudido a distintas fuentes. Sin duda los datos oficiales de la mayor parte de países estarán convenientemente suavizados y por tanto habrán de tomarse con cierta prudencia, pero aun así, los números más recientes ya nos adelantan algunas conclusiones interesantes:

  • Por capacidades de diagnóstico, la información oficial habla de 25.110 test ya realizados por cada millón de habitantes en Alemania, 20.470 en Italia, 16.420 en USA o 9.950 en UK. España es uno de los países desarrollados donde las fuentes oficiales no divulgan esa información.
  • Lamentablemente, España encabeza la clasificación como país número uno en fallecidos por habitante con 507 fallecidos por cada millón de habitantes, solo superado por Bélgica. Compara con países como Italia con 450, USA con 164, Alemania con 69 o Corea del Sur con 4 fallecidos por cada millón de habitantes.
  • Alemania cuenta con 290 camas de UCI por cada millón de habitantes. Ese ratio compara con las 125 de Italia, 97 España o los 65 de UK. El dato de España es equivalente al de un país como Letonia.
  • En 1918, la gran pandemia que azotó en la postguerra se estima acabó con unos 40-50 millones de fallecidos (un 2% de la población mundial- 1800 millones de personas)
  • Esa pandemia, conocida mundialmente como gripe española no se originó aquí pero su nivel de letalidad también fue alto en nuestro país. 300.000 españoles fallecieron (1.5% de la población de entonces).
  • Son muchas las variables que hicieron aquella pandemia especialmente trágica (postguerra, falta de recursos médicos, ausencia de antibióticos, etc.). La primera guerra mundial se estima dejó unos 20 millones de fallecidos (la mitad que la pandemia).
  • La pandemia se prolongó casi dos años hasta el verano de 1920 (hace exactamente 100 años). Aun desconocemos cuanto se prolongará la actual, pero todos los expertos coinciden que no desaparecerá en meses.
  • En la campaña 2017-2018 se estima fallecieron en España unas 15.000 personas como consecuencia de la gripe común. Y ello a pesar de existe una vacuna y aproximadamente el 54% de los mayores de 64 años la reciben anualmente.
  • Cada año, fallecen en el mundo 18 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, 10 millones por cáncer, 1.4 millones por diabetes, 1.2 millones por tuberculosis, 800.000 por suicidios y 400.000 por gripe común.
  •  El COVID19 se ha llevado oficialmente ya la vida de 23.822 personas en España (un 0,05% de la población), cerca de 206.000 en el mundo (un 0,002% de la población).
  • Recordemos que hoy el mundo está habitado por 7.800 millones de personas.

En la sociedad de la información, es imprescindible que la información se transmita. Pero no lo es menos que esta sea transparente y sobre todo útil.

No es necesario inundar de datos a la población, sino proporcionar variables claves que permitan hacer seguimiento, extraer conclusiones y sean útiles para la toma de decisiones. Una de las mejores formas de desinformación es, precisamente, el exceso de información. Y son muchos los que juegan esta baza. Pongamos como sociedad nuestro granito de arena para no caer en este juego.

 

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