Distribución

La distribución reinventa a la fuerza la venta telemática para dar salida al stock no alimentario

Alcampo o Carrefour recurren a Whatsapp para vender tecnología o electrónica

Una trabajadora de Carrefour anotando pedidos telefónicos.
Una trabajadora de Carrefour anotando pedidos telefónicos.

A grandes males, grandes remedios. O por lo menos, diferentes. El cierre comercial decretado por el estado de alama en el que España está inmersa desde hace ya más de un mes, salvo para los espacios de venta de alimentación, está obligando a los operadores de la gran distribución a darle todo tipo de vueltas al negocio para paliar, en la medida de los posible, el bajón de sus ventas en el resto de productos. Su única salida es la venta telemática, no solo el canal online, que se ha demostrado infradesarrollado para momentos de gran demanda como el actual.

Así las cosas, las empresas están recurriendo a nuevas fórmulas o rescatando algunas que estaban casi en desuso antes de la crisis, para poder dar salida a un stock paralizado desde hace un mes.

La última en dar una vuelta de tuerca ha sido Alcampo. La enseña del grupo francés Auchan ha puesto en marcha un servicio de venta de electrodomésticos y productos tecnológicos a través de WhatsApp Business, la variante del servicio de mensajería instantánea dirigido a profesionales. A través del mismo, el cliente puede conectar directamente con el vendedor a través del chat, o si lo prefiere mediante videollamada o llamada por voz.

En el caso de Alcampo, estos vendedores son una veintena de hipermercados ubicados, de momento, solo en la Comunidad de Madrid y Cataluña. En concreto, 15 están situados en la primera y cinco en la segunda. El detalle de los mismos está en la web de Alcampo. Según la empresa, del servicio facilita un asesoramiento en tiempo real, enviando fotos o vídeos de los productos en los que los usuarios están interesados.

Una vez hecha la compra, el pedido es recibido en el domicilio en un plazo de entre 48 y 72 horas, realizando el pago únicamente con tarjeta en el momento de la entrega del mismo.

Una semana de espera

En paralelo, Alcampo continúa con la venta online tradicional de productos de alimentación, y también de no alimentación en su web, aunque la alta demanda ha incrementado de forma considerable los plazos de entrega. En el centro de Madrid, por ejemplo, no hay slots libres en una semana.

Otra que ha echado mano de WhatsApp para agilizar ventas de no alimentación es Carrefour, para pedidos de informática, electrónica, electrodomésticos, videojuegos, jardín, hogar y moda. Un servicio disponible en cerca de 200 de sus centros, y cuyos teléfonos para contactar están publicados en la web de la compañía. En ella constan descuentos de hasta el 50% en algunos de estos productos, una manera de dar salida a ese stock paralizado.

Carrefour también ha reforzado la venta telemática de productos de electrónica, bazar, hogar y textil, aunque en su caso a través de un elemento que prácticamente estaba en desuso antes de la crisis pandémica: la venta telefónica.

Para ello ha instalado estands en los pasillos de sus hipermercados para atender las llamadas y resolver las dudas de los cliente. Esa misma estrategia ha seguido Leroy Merlin, que ha abierto una línea de atención telefónica para hacer compras con plazos de entrega de 72 horas. Por contra, ha cancelado el servicio de recogida en tienda para particulares, pero sí lo tiene disponible para profesionales.

Otro de los principales operadores, El Corte Inglés, ya inició un servicio de envío a domicilio en el mismo día de forma gratuita para compras superiores a 20 euros en productos de hogar, tecnología, electrónica o de Club del Gourmet. También ha potenciado el servicio de recogida de las compras en el parking de sus centros, el llamado Click & Car, para desahogar la entrega a domicilio.

Estrategias de un sector para un canal de venta que, pese a todos estos esfuerzos, no compensará la caída de los ingresos del comercio físico. Una situación inédita para estas empresas que, cuando toque volver a la realidad, se encontrarán con una caída de las ventas del 50%, según los cálculos de la patronal Anged. Esta estima una pérdida de ingresos para este 2020 de 25.000 millones de euros, el 10% de lo que generó el conjunto del sector durante el año pasado.

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