El mantenimiento del negocio y la caída de la inversión facilita a Telefónica mantener el dividendo

La teleco defiende su posición de liquidez de 22.900 millones

El próximo pago, que ronda los 1.000 millones, será en junio

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

El mercado está pendiente de la decisión de Telefónica en relación a su dividendo. Y todo en un escenario en el que empresas de otros sectores han anunciado la suspensión, reducción o aplazamiento de esta retribución al accionista, como consecuencia de la crisis generada por el coronavirus Covid-19.

El próximo pago, de 0,20 euros por acción, será en junio, y corresponde al segundo tramo de la retribución de 2019. Supondrá un pago de 1.000 millones de euros. El grupo, además, confirmó hace un mes, que en 2020 abonará un dividendo de 0,40 euros por título, igual que en 2019, con un primer pago de 0,20 euros en diciembre y otro igual en junio de 2021.

De momento, en Telefónica piensan que su dividendo es sólido y sostenible en esta situación, gracias a su generación de caja. Sus ingresos no se han visto penalizados como sí ha sucedido con empresas de otros sectores como el minorista, que se han visto obligadas cerrar sus tiendas. Las operadoras han registrado un crecimiento histórico en el uso de los servicios desde la implantación de restricciones de movimientos, con un aumento del tráfico en las redes fijas en España superior al 40%. Telefónica, igualmente, se verá favorecida, al menos en este trimestre, por la paralización de las portabilidades.

Las telecos, además, tienen la consideración de valores defensivos. Barclays, en su informe Defensive during and post Covid-19, apunta que una caída del PIB de cinco puntos porcentuales, tal y como sucedió entre 2008 y 2009, tras la caída de Lehman, supondría una reducción de los ingresos de las telecos del 2%, por un 5% del ebitda y el 15% del flujo de caja libre.

En el escenario actual de ajuste, las operadoras también tienen capacidad de gestión de sus inversiones, que en el caso del grupo español para 2020 ronda los 8.000 millones de euros. Según fuentes del sector, las telecos pararán el capex no necesario. Al mismo tiempo, podrían verse favorecidas por el posible retraso de las subastas de espectro 5G, que implicarían salida de caja. Telefónica está pendiente de las licitaciones en España y Reino Unido, que ya maneja su aplazamiento.

En cualquier caso, las telecos mantienen una sólida posición de liquidez, según indicó recientemente Moody’s. Telefónica cerró 2019 con una posición de liquidez de 22.900 millones de euros, entre tesorería y líneas de crédito disponibles, con los que cubriría los vencimientos de deuda de los próximos dos años. Barclays ve un limitado riesgo en el apalancamiento del sector. Las telecos deberán refinanciar entre 2020 y 2021 menos del 20% de sus vencimientos, que suman casi 50.000 millones, por debajo del flujo de caja libre previsto para este año.

Entre los posibles inconvenientes figura la depreciación de los tipos de cambio, como el real brasileño frente al euro, que en los últimos años ha tenido un fuerte impacto en los ingresos y el ebitda, aunque menor en el flujo de caja.

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