La salud es imprescindible

La tecnología está transformando nuestro mundo, también en la salud.

Banco Mundial, 2000-2016
Banco Mundial, 2000-2016

Todos nos estamos dando cuenta de que la salud es algo imprescindible.

Como inversión representa un tema global, que se apoya en varias megatendencias, relativamente independientes del ciclo económico, como cambio demográfico y envejecimiento de la población. De hecho, la población mundial puede llegar a 9.200 millones para 2050, de los cuales 2.000 millones serán mayores de 60 años y el gasto en salud de una persona de más de 65 años puede ser hasta 3,4 veces más que entre 18 y 44 años. 

La biotecnología es el área más innovadora

De manera que 7.000 medicamentos están en desarrollo clínico en todo el mundo, dirigidos a una amplia gama de enfermedades. Al respecto la biotecnología es el área más innovadora –dos tercios de los nuevos fármacos proceden de biotecnología y su crecimiento de ventas y beneficios puede ser 15 a 20% los próximos años-.

En concreto, aunque la vacuna para el coronavirus Covid-19 puede tardar, ya hay avances en ensayos respecto a medicamentos que pueden ser eficaces. Varias empresas están partiendo de moléculas autorizadas para otras enfermedades víricas o en fases preclínicas. Es el caso del medicamento antiviral Remdesivir de la estadounidense Gilead, en ensayos clínicos con pacientes con enfermedad respiratoria grave o moderada en varios centros hospitalarios españoles, que supervisará la Agencia Española del Medicamento y que puede tener datos a principios de abril. Otras empresas como la suiza Sandoz, la británica GSK, Roche, Merck o Bayer, además de la española Grifols, están también investigando soluciones para mitigar la enfermedad y limitar la propagación y puede haber terapias prometedoras relativamente rápido.

También hay que tener en cuenta que la proporción de personas mayores de 70 años en el mundo habrá aumentado un 180 % entre 2015 y 2050 y los reguladores están reaccionando, pues 80 % del coste de los presupuestos de sanidad es atribuible al tratamiento y hospitales, de manera que la atención debe centrarse en la prevención.

La tecnología está transformando nuestro mundo, también en salud

Además, la tecnología se ha introducido en todos los sectores y la salud no es una excepción.

Las previsiones indican que el mercado de tecnologías de la información en salud se duplicará, hasta los 390.000 millones de dólares para 2024. El sector biotecnológico se beneficia de este enorme crecimiento de datos médicos, en donde el Big Data y aprendizaje automático se aplica cada vez más, lo que facilita identificar grupos de alto riesgo y realizar controles médicos profilácticos, ahorrando costes y salvando vidas. A ello se añade que los datos pueden resultar muy útiles en la prevención de reacciones adversas a los medicamentos. Efectivamente, algoritmos de aplicaciones informáticas, como los desarrollados por la empresa Tabula Rasa HealthCare, ayudan a predecir cómo reaccionarán los pacientes a los fármacos y cómo interactuarán entre sí diferentes medicamentos. Otras empresas innovadoras facilitan a las personas una vida más sana, como Sleep Number, fabricante de camas inteligentes. La falta de sueño está relacionada con problemas de salud física y mental y muchas personas no duermen suficiente o con sueño de mala calidad. Estas camas, vinculadas a teléfonos inteligentes, incluyen ajustes automáticos cuando se cambia de posición, calientan los pies e incorporan una función para el levantamiento de la parte superior del cuerpo de manera suave. Por otra parte se prevé que las ventas de dispositivos portátiles de asistencia sanitaria a distancia en 2019 hayan sido 50 veces superiores a las de 2015. Varias de las compañías actualmente en investigación de curas forman parte de nuestra estrategia de inversión global en biotecnología.

En conjunto en la temática de inversión global en biotecnología podemos encontrar más volatilidad para una expectativa de rentabilidad mayor a medio y largo plazo, mientras que el tema de salud, lo que incluye prevención, siendo más amplio, tiene un perfil más defensivo. En cualquier caso se trata de invertir en empresas innovadoras, capaces de abordar necesidades médicas insatisfechas, que entran en nuevos ciclos de productos o con avances en dispositivos y servicios médicos y herramientas y tecnología sanitaria.

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