Las aerolíneas disparan las cancelaciones y el impacto previsto por el coronavirus

IATA más que triplica su estimación de caída de ventas del sector, hasta 100.000 millones

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Aviones de Flybe en el aeropuerto británico de Manchester el pasado mes de enero.

La voz que agrupa las opiniones del sector aéreo en todo el mundo, la del director general de la asociación de aerolíneas IATA, Alexandre de Juniac, ha hablado ya del coronavirus como una crisis “casi sin precedentes”. Las estimaciones de impacto económico “han tomado un dramático giro negativo” y el potente colectivo comienza a demandar medidas de alivio fiscal.

El sector sufre un descalabro en Bolsa del 25%, mientras que la amenaza del SARS produjo bajadas medias del 4% en 2003, cuando la información y el pánico volaban a mucho menor velocidad.

Donde IATA preveía en febrero una reducción de 29.000 millones de dólares (25.900 millones de euros) en ingresos, esencialmente entre compañías aéreas presentes en Asia, ahora fija el desplome de las ventas en una horquilla de 63.000 a 113.000 millones de dólares (de 56.250 a 101.000 millones de euros) con el salto del Covid-19 a más de 80 países. La parte baja del rango contempla que no haya un empeoramiento de la situación actual, mientras los más de 100.000 millones estarían relacionados con la expansión del virus en países de fuerte tráfico como Italia, España, Francia o Alemania.

Flybe quiebra, Lufthansa cancela 7.100 vuelos, TAP un millar, y Norwegian revisa sus estimaciones

En el mejor de los casos, IATA ya baraja caídas de la demanda de pasajeros que van del 23% en China y el 24% en Italia, al 12% en Japón y el 10% en Francia y Alemania. El escenario se ha completado con una víctima en el mercado, la quiebra de la británica Flybe.

Esta aerolínea de vuelos regionales esperaba un rescate por parte del Gobierno de Reino Unido que no terminaba de concretarse. De hecho, Flybe ya esquivó la liquidación en enero, cuando el Ejecutivo de Boris Johnson dio pistas sobre un plan de respaldo estatal para esta firma de 2.400 empleados y ocho millones de pasajeros al año, lo que animó a una ampliación de capital a cargo de Virgin Atlantic, Stobart Group y Cyrus Capital. La disminución de la demanda ha servido ahora de puntilla.

Visto el desenlace de Flybe, el presidente de Ryanair, Michael O’Leary, ha pronosticado caídas adicionales en las próximas semanas, según informa Reuters. Y el CEO de IAG, Willie Walsh, ha defendido que el virus no sirva de excusa para mantener empresas que eran zombis antes de esta crisis.

United Airlines y Southwest anticipan una fuerte caída de actividad en Estados Unidos

Cancelaciones masivas

Ante el acecho del Covid-19 las aerolíneas de todo el planeta gestionan la crisis prácticamente al minuto. Las referencias de IAG están redistribuyendo su capacidad desde mercados afectados hacia otros que mantienen la demanda, al tiempo que cambian aviones de gran capacidad por otros menores, y han cerrado rutas o reducido frecuencias.

Lufthansa ha cancelado 7.100 vuelos previstos en marzo; la portuguesa TAP otros 1.000 entre marzo y abril, y Norwegian ha puesto en cuarentena su estimación de vuelta a beneficios después de tres años en números rojos. La low cost ha rebajado las frecuencias entre Londres y Nueva York, y cancelará vuelos desde Roma a Estados Unidos.

La finlandesa Finnair, por su parte, negociará despidos temporales que afectarán a toda la plantilla, en distintas tandas, con bajas que irían de 14 a 30 días.

Al otro lado del Atlántico, United Airlines prevé recortar su capacidad en un 10% en EE UU y en un 20% en rutas internacionales. Este gigante ha cancelado la mayor parte de su vuelos a Italia, Corea del Sur y China, lo que deriva en la congelación de las contrataciones previstas de personal.

Otra estadounidense, Southwest Airlines, reconoció ayer ante el regulador bursátil SEC que sus ventas en el primer trimestre se verán lastradas entre 200 y 300 millones de dólares por las cancelaciones.

El efecto de estos anuncios fue devastador en el mercado bursátil estadounidense, donde las dos citadas y otras como American Airlines, Delta o Jetblue sufrían fuertes caídas en Nueva York.

En medio de este panorama de fuerte incertidumbre, la bajada del precio del barril de petróleo (en unos 13 dólares desde primeros de año) podría cristalizar en un ahorro de 28.000 millones de dólares en combustible, según cálculos de IATA. Visto lo visto, un pequeño impulso para un sector que se desangra en Bolsa y también en las terminales.

La necesidad de mantener abiertas las torres de control

La empresa pública de control aéreo Enaire ha restringido el acceso de personal externo a las torres de control de los aeropuertos, un elemento estratégico en la conectividad aérea. La firma dependiente del Ministerio de Transportes ha establecido tres niveles de contingencia en los que no se contempla el cierre de las referidas torres: “Es absolutamente necesario mantener la máxima operatividad y continuidad de los servicios de la empresa frente a posibles incidencias y contingencias”, afirma en su plan de actuación frente al coronavirus.

En el peor de los casos, con una manifestación masiva de infectados, Enaire blindaría las torres prohibiendo la entrada incluso al personal propio no asignado a esa función. También se limitarían las reuniones a un máximo de tres personas, una vez que ya han sido suspendidos los viajes internacionales de sus empleados.

Enaire tiene previsto, incluso, el establecimiento de “medidas de coordinación y previsión ante la imposibilidad de que algunos trabajadores puedan acceder al centro de trabajo” en caso de cierre del tráfico terrestre.

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