Alimentación

Pescanova contrata a la consultora BCG para poner orden en sus resultados

La pesquera controlada por Abanca cerró 2019 con pérdidas. Argentina y

China son las responsables de los números rojos

Pescanova contrata a la consultora BCG para poner orden en sus resultados

La gran empresa pesquera española, Pescanova que llegó a ser buque insignia de la Bolsa española, se ha puesto manos a la obra para enderezar sus cuentas de resultados. Para ello, acaba de contratar los servicios de Boston Consulting Group (BCG), que también fue contratado en 2018 para darle una vuelta de tuerca al modelo de Dia. La compañía gallega perdió dinero el año pasado después de dos ejercicios consecutivos de beneficios. BCG tiene que dar con la tecla para elaborar un plan estratégico desde este año hasta 2024 para que Pescanova sea rentable, según indican fuentes financieras a CincoDías.

Todas las alarmas saltaron en 2013, cuando Pescanova se negó a publicar sus cuentas anuales y, tras cambiar de auditor a KPMG desde BDO, reconoció una deuda de 4.000 millones. En 2015, la primera pesquera española se segregó en dos. Nueva Pescanova, que acabaron controlando los bancos acreedores y los bonistas, se quedó con una parte de la deuda y la mayoría del negocio. La antigua Pescanova, que cotiza y en la que el expresidente de la multinacional Manuel Fernández de Sousa-Faro tiene el 7,5%, se ha quedado como único activo con un 1,65% de la otra sociedad.

PESCANOVA 0,39 -0,25%

Nueva Pescanova logró un beneficio de 5,44 millones en 2018, tras haber ganado 298.000 euros en 2017. Los nuevos accionistas consiguieron estabilizar las cuentas de la empresa y hacer que ganara dinero después de pérdidas reiteradas entre 2013 y 2016. Fuentes financieras señalan que las ventas del año pasado previsiblemente superaron los 1.008 millones de las últimas cuentas depositadas en el registro mercantil, correspondientes a 2018. Con todo, el plan estratégico que se planteó en octubre de 2016 planteaba llegar en el presente ejercicio a 1.500 millones, de manera que la hoja de ruta se va a rehacer.

La mala noticia es que los negocios en Argentina y en China no fueron bien el año pasado. Ni para Pescanova ni para el resto del sector, incluido su principal competidor, Iberconsa. El precio del gambón argentino se ha desplomado ante un exceso de oferta por no existir un límite de capturas. La compañía se vio afectada además por los gravámenes a la exportación impuestos por el país austral como una de las tiritas para su crisis y por la menor demanda procedente de China, que frenó su crecimiento en la importación de productos de mar.

La compañía tenía registrada una deuda de unos 612 millones de euros a cierre de 2018, de los que 307 dependían de la matriz, 97,8 millones de otras filiales extranjeras y los 207 restantes a sociedades en el extranjero. El punto a favor es que la mayor parte de ese pasivo es a largo plazo y más de 320 millones tienen que devolverse a partir 2024.

Abanca es el mayor accionista de Nueva Pescanova con el 39,29% y, según publicó CincoDías el pasado 21 de febrero, ha ofrecido comprar las participaciones de CaixaBank, que controla el 15,3%, Banco Sabadell (24,5%), Bank of America (9%) y Brookfield (4%) por un importe de unos 200 milllones de euros. La empresa cuenta con una plantilla de 10.000 personas, y vende en 80 países.

La disputa sobre la ampliación, a la espera del Supremo

Nueva Pescanova ejecutó en 2017 una ampliación de capital de 135,4 millones por compensación de créditos de los acreedores, que capitalizaron deuda por 340,3 millones.Nueva Pescanova, que cotiza en Bolsa, tenía hasta esa operación el 20% del capital y después quedó diluida al 1,65%. Entonces, recurrió ante la justicia la decisión de la junta del 19 de abril de 2017. Pescanova cuestionó que la ampliación tuviera otra meta que no fuera la de diluir su participación. Los denunciantes esgrimen que el deterioro del valor de los activos utilizado por Nueva Pescanova, fue "forzado" para justificar la ampliación. Tras sucesivos recursos, la Audencia Provincial de Pontevedra desestimó la apelación ante la sentencia de primera instancia de 26 de junio de 2018. Pero el fallo ha sido recurrido al Supremo y el recurso está pendiente de admisión a trámite, según el informe del segundo semestre de Pescanova.

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