Sacyr, Acciona y FCC, a por los 6.300 millones en obras del Tren Maya de México

El Gobierno ha contactado con 85 constructoras tras pasar del modelo concesional al contrato de obra

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

La nueva gran promesa de México en el terreno de las infraestructuras, impulsada por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, va a contar con construcción española en la línea de salida. Eso, si la iniciativa cristaliza en contratos. El desafío del Tren Maya, diseñado en la península de Yucatán, y sus 130.000 millones de pesos de presupuesto (6.342 millones de euros) han llamado la atención de Sacyr y Acciona, que han reconocido interés a este periódico. Fuentes conocedoras del proyecto aseguran que FCC también espera la inminente publicación de los pliegos para decidir su entrada.

El Ejecutivo ha encomendado la iniciativa del Tren Maya a la institución pública para la promoción de la inversión turística, Fonatur, y la licitación de los primeros tramos está fijada para mañana viernes. Sobre esta línea de 1.460 kilómetros pesa la incertidumbre del mínimo conocimiento previo de esta compleja obra por parte de los potenciales contratistas, así como la estrechez de los plazos.

El estudio de ingeniería básica se dio a conocer el 13 de diciembre y Fonatur prevé adjudicar con celeridad una primera fase de 951 kilómetros: los dos primeros tramos, el 17 de abril; el tercero el 30 del mismo mes, y el fallo sobre el cuarto y quinto tramo se espera el 4 de mayo. De cumplirse el calendario, el comienzo de las obras llegaría antes del verano y la entrada en operación, en 2023.

Se trata de un ritmo totalmente inusual en proyectos de este calado, a lo que se suma la oposición de alguna de las comunidades indígenas que se verían afectadas por el trazado y el intento de paralización del proceso de licitación, por el momento sin éxito, en los tribunales del estado de Campeche.

El presidente de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, ha tenido contacto con 85 empresas interesadas de seis nacionalidades, entre ellas la española. Hasta 60 de las compañías son locales. Al parecer, referencias chinas tantean ya la formación de consorcios. Y también se han acercado al Tren Maya gigantes de la inversión como BlackRock e instituciones financieras de Qatar. Pero estos últimos tienen difícil cabida por cuanto se ha pasado de una iniciativa concesional a un contrato de obra para la elaboración de proyecto ejecutivo, suministro de materiales y construcción de plataforma y vía.

Los cinco primeros tramos, con 951 kilómetros, deben adjudicarse en el mes de abril y el arranque de las obras está previsto en mayo

Fonatur entregará la ingeniería básica y las constructoras tendrán que terminar el proyecto ejecutivo que dará paso a las obras. La primera fase se materializará aprovechando una línea ferroviaria, carreteras o tendidos de alta tensión ya existentes, con lo que se minimiza el impacto ambiental. Se espera que la segunda fase, con dos tramos con un total de 509 kilómetros, sea licitada a finales de este año, una vez superados los trámites de información e impacto ambiental.

Recursos propios

El presidente López Obrador aseguró el fin de semana que México cuenta con recursos propios para el macroproyecto: “Esta es una inversión como nunca se ha llevado a cabo en el sureste de México. Son 130.000 millones de pesos, sin crédito ni deuda, del presupuesto que tenemos por no permitir la corrupción y por la austeridad”, dijo en una comparecencia pública. El presidente también anunció un gasoducto desde el norte del país hasta la península de Yucatán. Esta última iniciativa está llamada a alimentar de gas natural a dos centrales termoeléctricas de nueva construcción en Valladolid y Cancún.

El Tren Maya, concebido para el tráfico mixto de pasajeros y mercancías, incluye 18 estaciones y 12 apeaderos. Desde Fonatur se destaca el respaldo y supervisión de dos agencias de Naciones Unidas: ONU-Habitat y Unops.

Esta licitación internacional pone a prueba la fiabilidad de la Administración mexicana tras la sonada suspensión el año pasado, en plena fase de ejecución, del nuevo aeropuerto internacional Ciudad de México.

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