Naturgy descarta cambiar su plan estratégico pese al "entorno adverso"

Registra un beneficio ordinario de 1.432 millones, un 15% más que en 2018, año en que perdió 2.822 millones por el deterioro de activos

Francisco Reynés
Francisco Reynés

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha evitado pronunciarse sobre el impacto en las cuentas de la compañía y el reparto de dividendo, del recorte en ciernes de la retribución a las redes de distribución del gas incluido en la circular que la CNMC está a punto de aprobar. Reynés se escudó en que aún falta el dictamen del Consejo de Estado para no valorar la que ha sido la norma más polémica de las tramitadas por el supervisor y condicionó el pasado ejercicio.

Durante la presentación de los resultados de 2019, que se saldaron con un beneficio neto ordinario de 1.432 millones de euros, un 15% más que el año anterior en que la compañía perdió 2.822 millones por el deterioro de activos térmicos, el presidente de la energética puntualizó que no se ha dejado de invertir, "otra cuestión es el ritmo inversor". En este sentido, añadió que "adaptaremos nuestro nivel de inversión a los ajustes. Cuando se apruebe la circular veremos qué inversiones nos permiten hacer en distribución de gas y redimensionar la plantilla (la filial Nedgia envió a 300 empleados temporalmente a casa tras conocerse la propuesta de la CNMC el pasado verano).

Según una nota de prensa, "la compañía ha mantenido los esfuerzos para proteger los intereses de todos sus accionistas, apostando por una metodología regulatoria objetiva y un marco estable, que aporte visibilidad e incentivos a las inversiones, para contribuir de esta manera a la transición energética”, aseguró el presidente de Naturgy.

El de 2019 fue un "ejercicio adverso" marcado para la compañía por el desacoplamiento del precio del gas respecto al del petróleo (un 38% por debajo); el incremento del precio de los derechos de CO2 en un 11%; la caída de la cotización del pool eléctrico, en un 22%; el impulso de las renovables y el mantenimiento de la deuda (15.268 millones). La compañía generó caja por 5.600 millones de los cuales, 1.700 millones de euros se destinaron a inversiones: un 83% en renovables (600 millones de euros) y actividades reguladas, lo que ha permitido incrementar su capacidad verde en casi un 22%, hasta casi 5.000 MW en el mundo.

Otro destino de los fondos fue el plan de recompra de acciones (en agosto completó la amortización de 16.567.195 acciones propias, equivalentes al 1,7% del capital, por 137 millones de euros).y la retribución a los socios minoritarios. Naturgy mantiene su compromiso de dividendo: con cargo a los resultados del año pasado, la empresa pagará 1,37 euros por acción, de los cuales, ya se han realizado dos pagos a cuenta (en julio y noviembre) y un complementario de 0,60 céntimos, que se desembolsará una vez que lo apruebe la junta general, convocada para el 17 de marzo.

El Ebitda ordinario de la energética ascendió a 4.688 millones de euros, un 6% más, tras absorber el impacto de las devaluaciones de las monedas latinoamericanas. Para 2020, el reto de la compañía es "seguir gestionando el riesgo en un entorno volátil", según Reynés. de esta manera, el grupo tiene precontratado el 90% de las ventas de GNL

En el marco de la apuesta por la transición energética, el presidente de Naturgy recordó que la compañía "fue pionera" al ser la primera que solicitó el cierre de una central térmica, en 2017, y ya el año pasado, la del resto y que ha reducido las emisiones un 16% en 2019. Frente a la desaparición del carbón, la cartera de la compañía suma 2.700 MW de capacidad renovable en España. 

Tanto en el caso del litigio sobre la planta de licuefacción de Damieta con el Gobierno de Egipto (que ha entrado en una nueva fase en la cual Naturgy ya podría embargar bienes de ese país) y Eletricaribe, con el de Colombia, Reynés insistió en que la compañía intentará "una solución pactada".

Respecto a posibles operaciones corporativas en el sector, ve a su compañía como "actor proactivo" o "bailando" y "para nada pasivo y esperando a que venga otro y nos diga lo que tenemos qué hacer". No obstante, añadió que no tiene "ninguna obsesión por ninguna operación, ni de transformación ni de adquisición". En este sentido, descartó la modificación del plan estratégico 2018-2022 que presentó a los inversores a mediados de 2018, que ya establecía "ser más renovables, más limpio y más eléctrico".

Reynés reivindicó los pagos por capacidad que han perdido las centrales de ciclo combinado (40 millones de euros el año pasado) y descartó inversiones en este tipo de plantas, donde ha aflorado una mayor competencia. El parque de gas de Naturgy funcionó a un 20% de su capacidad el año pasado, "menos que el año anterior", ya que "la bajada de los precios del gas ha permitido funcionar a otros". La desaparición del carbón ha venido a coincidir con un descenso de los precios de este combustible.

Según la compañía, el plan de eficiencias progresa a mayor ritmo del previsto al ahorrar ya 380 millones de costes en el año. Esto se ha logrado gracias a las más de 250 medidas en marcha, donde se incluye la digitalización, la reubicación de oficinas o los acuerdos firmados con Telefónica, IBM o Everis, para optimizar las operaciones y procesos del grupo.

En 2019, Naturgy cerró la compra del 34,05% de Medgaz para transformar su participación financiera en una posición estratégica de co-control con Sonatrach. También completó la venta de sus filiales en Moldavia y cerró la venta de Transemel en Chile. En este sentido, se "está trabajando en otras posibles desinversiones en aquellos países que no aporten masa crítica y con escasas posibilidades de crecer".

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