McKinsey aboga por romper las telecos y separar los servicios de la red

La consultora cree que es una alternativa para generar valor

Afirma que las empresas planean esta vía ante la presión financiera

McKinsey aboga por romper las telecos y separar los servicios de la red
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McKinsey sugiere a las telecos que apuesten por la ruptura de su actual estrategia y separen negocios como vía para impulsar el crecimiento y generar más valor. En un informe publicado en este mes de enero, bajo el título “Can telcos create more value by breaking up?”, la consultora cree que la separación estructural está empezando a atraer un interés creciente de los operadores, que encaran fuertes presiones financieras y del mercado.

“A veces, el conjunto es menos que la suma de las partes. Esa es la creencia ante una separación estructural, al dividir un operador integrado en dos negocios, uno que opere la red y otro los servicios”, dice McKinsey. Estos analistas señalan que las telecos integradas están empezando a considerar esta separación voluntaria ante la profundización de la presión financiera y del mercado, en un momento en que la financiación para invertir en redes va a aumentar de forma drástica para acometer los despliegues del 5G y la fibra.

Estos analistas señalan que los comités de dirección, los consejos de administración, los accionistas y los reguladores están analizando esta opción. En el informe, McKinsey recuerda las iniciativas en esta dirección por parte de compañías como TDC, Telecom Italia, Telstra, BT y Telefónica. En el caso del grupo español, recuerda las especulaciones que apuntaban a que accionistas y miembros del consejo llegaron a pedir a la compañía que considerase esa opción.

En este sentido, McKinsey en una de las consultoras que más han asesorado a Telefónica desde hace años. En el actual proceso de reorganización, ha ayudado a la teleco en distintas tareas como la reordenación en España tras el último plan de bajas.

En el estudio, estos analistas ponen el ejemplo de O2 Czech Republic, antigua filial de Telefónica, que en 2014 fue vendida a PPF Group. El nuevo accionista separó el negocio minorista, cotizando bajo el nombre de O2, de la red, situando esta última en una nueva unidad, bautizada como CETIN, sin cotizar. El valor del segmento de infraestructuras se fijó en 68.900 millones de coronas checas (unos 2.730 millones de euros), mientras que la capitalización de O2 aumentó un 97%. Según McKinsey, el retorno de capital aumentó un 89% entre 2015 y 2018, en un periodo en el que el capex en infraestructuras se incrementó un 13% anual para acelerar los despliegues de fibra.

McKinsey destaca que la separación de negocios puede generar valor de distintas formas: un alivio regulatorio, un mayor mercado direccionable, acceso a capital con menores costes porque la empresa de infraestructuras puede atraer inversores a largo plazo interesados en activos físicos, una gestión más ajustada al separarse las decisiones de las dos compañías y una mejor adecuación de cara al futuro 5G.

Estos analistas advierten de que el 5G provocará un incremento de los costes de red dada la necesidad de una mayor densificación. “Un operador independiente de infraestructuras está mejor posicionado para apoyar a la industria en la necesidad de desplegar la fibra que una teleco integrada”, señalan.

El estudio precisa que la ejecución de separación de actividades es uno de los viajes más arduos y complejos que debe afrontar un equipo directivo.

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